Gabriel Otte fue intervenido quirúrgicamente anoche en el hospital Cullen y continúa en estado reservado.

El comerciante apuñalado este miércoles al mediodía en un asalto a su negocio en plena Recoleta volvió a ser intervenido quirúrgicamente anoche en el hospital José María Cullen, donde permanece internado en estado reservado. Los médicos debieron extirparle el bazo por un sangrado abdominal que presentó en las últimas horas debido a una de las heridas de arma blanca que le infligió el delincuente.

Gabriel Otte (30) salió de la operación con asistencia respiratoria mecánica, siendo su estado reservado.

Brutal asalto

Otte fue apuñalado este miércoles en su negocio de ropa deportiva de Obispo Gelabert al 2580, plena Recoleta santafesina y a 30 metros de la delegación local de la Policía Federal (PFA).

Durante el ataque recibió tres puntazos en el cuerpo por parte de un delincuente que ingresó a robar. Malherido pero aún lúcido, Otte caminó por sus propios medios a la PFA. Allí, los uniformados lo asistieron y llamaron a una ambulancia del 107 que lo llevó al hospital Cullen.

Ingresó consciente al nosocomio cerca del mediodía  y los médicos constataron que tenía tres puñaladas, una en el abdomen, otra en la ingle derecha y la tercera en la pierna del mismo lado.

Estómago, hígado y pancreas se vieron dañados por una de las puñaladas, razón por la cual fue sometido a la primera operación de “control de daño”.

Ante el nuevo sangrado que presentó anoche, Otte volvió a ser intervenido quirúrgicamente y ahora permanece internado en la Unidad de Terapia Intensiva del nosocomio.

Detenido y reincidente

El delincuente que atacó a Otte, fue detenido poco después del hecho en San Martín y Cándido Pujato, y todo indica que se enfrentaría a una causa por tentativa de homicidio y robo, ambos calificados por el uso de arma blanca.

Además el 18 de junio pasado, el mismo ladrón robó un kiosco situado en Boulevard Gálvez y Laprida y se tiró a la laguna Setúbal para que no lo atrape la policía.

Pero estos no son los únicos hechos que cometió este delincuente de 18 años, conocido por el apodo de “Churrito” ya había sido detenido en otras oportunidades: en abril de 2019 fue apresado por hurto por escalamiento; en mayo por robo calificado por el empleo de arma de fuego; también ese mes por amenazas calificadas y robo. En junio de este mismo año por robo y en julio por encubrimiento.

En tanto, en agosto se le había dictado prisión preventiva con alternativas por eso se encontraba en libertad.