El asesino convivió con el cuerpo de la victima tres días en una casa de Villa Adelina y después se entregó a la policía.

El cuerpo baleado de un hombre de 35 años estaba en el fondo de una pileta y tapado con una frazada. Hasta esa casa de la localidad bonaerense de Villa Adelina llegó la policía después de escuchar la confesión del asesino.

El hombre se presentó espontáneamente en la comisaría octava de San Isidro y contó que había conocido a la víctima por Tinder. Tras intercambiar varios mensajes, lo citó en su casa de la calle Boedo al 2300 para participar de una fiesta sexual gay que duró tres días a fines de noviembre.

La fiesta, en la que hubo drogas y alcohol, terminó de la manera menos pensada. Hubo una pelea y el confeso homicida tomó un arma y asesinó a balazos al otro. Después, convivió por lo menos tres días con el cuerpo hasta que decidió entregarse, indicó la agencia NA.

En la vivienda del detenido los efectivos secuestraron medicamentos y una pistola Bersa calibre 3.80, que sería la que usó para cometer el crimen.