La Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina consideró hoy que la muerte del sacerdote Eduardo Lorenzo, quien se suicidó anoche, “no repara el daño” del abuso sexual que cometió con menores y adolescentes.

En un comunicado, expuso que “la muerte no repara el daño: lo único que repara el daño causado a las víctimas es la justicia”.

“La muerte de Lorenzo confirma que los sobrevivientes dijeron y dicen siempre la verdad”, continuaron las víctimas y apuntaron que “aún en esta situación, las únicas víctimas son sobrevivientes del cura”.

Además, destacaron que “el protagonismo y la impronta de espectacularidad que tuvo su presencia en los medios en este último año, continúa ahora con su suicidio”, criticaron la “dilación de la Justicia” y analizaron que “las maniobras de su defensa permitió que permaneciera libre a pesar del pedido de prisión”.

Para la Red de Sobrevivientes, “el cura llevó a cabo un acto final a la medida de las características señaladas en la pericia realizada por la Asesoría Pericial de La Plata entre las que destacaron que el párroco expresó haberse hecho cura “para dar una mano, no quiero que me vean derrumbar”.

En tanto, la psicóloga de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Argentina, Liliana Rodríguez, sostuvo a Télam que la muerte del párroco “sí va a ayudar a terminar con los fantasmas y el temor de los sobrevivientes de encontrárselo caminando en las calles, un miedo habitual”.

“Para los sobrevivientes el impacto de la noticia fue alto. Fue un shock. Todavía no podemos arribar a conclusiones porque estoy trabajando con ellos”, apuntó.

La psicóloga contó que las víctimas “apostaban a que estuviera preso, pero cuando todos miraban para ese lado, él salió con esto y se vuelve a poner la mirada sobre él y no sobre el tremendo daño que produjo”.

Sostuvo que “hay cinco sobrevivientes que testimoniaron y tantos más que no se animaron a hablar”.

Rodríguez criticó “la dilación de la Justicia” y precisó que “ningún actor funcionó solito sino que hubo un conjunto de complicidades: desde una Justicia que puso en duda la palabra de los sobrevivientes hasta un poder que acompañó a Lorenzo todo este tiempo”.

Anoche, el sacerdote se suicidó de un disparo en la oficina de Cáritas en La Plata, donde residía, informó la Policía.