La empresa está en venta. Afectada por la caída del consumo y las altas tasas de interés, la empresa acumula una millonaria deuda con los bancos Galicia y Santander, que se encargan de gestionar la negociación. Según indicaron fuentes del mercado, el fondo Inverlat, dueño de Havanna, aparece como favorito para quedarse con la firma especializada en la venta de electrodomésticos.

” La negociación está empezando. Las acciones de la empresa las tienen los bancos y seguramente se termine acordando por una suma menor a la deuda. Esperamos que la operación prospere”, indicaron fuentes de la empresa a LA NACION.

Garbarino tenía una deuda de alrededor de $4000 millones, que fue reestructurada en agosto del año pasado. Los bancos privados Galicia y Santander se quedaron con el 85% de ese monto y, según consignó Clarín, se hicieron de las acciones de la compañía y un mandato de venta futura. En esa operación también habían participado el banco Nación, el HSBC y los bancos provinciales de Buenos Aires y Córdoba.

En ese marco se presentó el grupo Inverlat, un fondo de inversión privada que tiene como socios a Carlos Giovanelli, Damián Pozzoli y Guillermo Stanley. Esta firma administra capitales por más de US$1000 millones, e incluye en su portfolio a marcas como Havanna, Fenoglio y Reef. Además, hasta julio de 2018 controlaron a la firma Degasa (que opera las marcas de comida rápida Wendy’s, KFC, China Wok). Con las negociaciones en marcha, se estima que la operación de compra se cerrará por un monto algo menor a los pasivos que arrastra Garbarino.

La empresa tiene una participación de mercado de alrededor del 20% y es una de las líderes de un segmento que arrastra meses de recesión y caída en las ventas. “El peor momento fue entre enero y abril de 2018. Ahí apareció el plan Ahora 12 y todo empezaba lentamente a recuperarse hasta mediados de agosto, donde todo se cayó por la crisis económica. Si la recta hubiera sido ascendente, la situación habría empezado a mejorar”, grafican fuentes de la empresa.

La suba del dólar, la escalada de la inflación y las altas tasas de interés que anularon el financiamiento fueron algunos de los factores que impactaron negativamente en el consumo de bienes durables, como los electrodomésticos. “Hemos pagado tasas del 80% y el 90% para financiarnos”, insisten en Garbarino, donde destacan la gestión del Gobierno para extender hasta marzo el programa Ahora 12, que ofrece estímulos al consumo en cuotas.

Entre los locales con su marca y los que operan con el sello Compumundo, la compañía hoy opera alrededor de 200 sucursales y tiene alrededor de 4500 empleados. Un 20% de sus ventas se originan, a su vez, a través del comercio electrónico. “En digital estamos bien posicionados. El problema es el consumo y el financiamiento”, dicen en la empresa, que reconocen sin embargo que debieron cerrar algunas tiendas por la caída de la actividad.