Hace tres años que los vecinos vienen reclamando la limpieza del tanque que abastece ese complejo. En el último tiempo deben buscar cinco litros de agua en una cisterna. La intendenta aseguró que el suministro es apto para el consumo.


Los vecinos del complejo Loyola en Santo Tomé ya no saben a quién recurrir para obtener una solución a su grave problema: el agua que sale de sus canillas es marrón y por lo tanto, no puede ser usada “ni para lavarse la cara”. Y no es un problema de hoy: “hace tres años empezamos a exigirle a la Municipalidad la limpieza del tanque”, cuenta Cristina López, presidenta de la asociación civil San Ignacio de Loyola, en diálogo con Primera Tarde.

En los últimos días, la gestión de Daniela Qüesta anunció la realización de una serie de trabajos pertinentes, y declaró ante los medios que el suministro es apto para el consumo en toda la ciudad. Y que, en todo caso, Loyola representa “sólo el 1,7%” de la población. “Minimizó el problema, como si fuéramos tan poquitos que no es importante. Eso fue muy doloroso para nosotros”, lamentó López.


Mientras tanto, el Ente Regulador de Servicios Sanitarios analizó una muestra, ante el reclamo de los vecinos, y concluyó que tenía bacterias y metales. “Fue muy triste. No nos imaginábamos que fuera tan grave la situación”. Lo cierto es que el Enress ya intimó al Municipio a que tome las medidas correspondientes, pero eso aún no sucedió.

Y de momento, sólo cuentan con un camión cisterna que brinda cinco litros de agua por vecino. Y cuentan con la solidaridad entre unos y otros, ya que se ven obligados a racionalizar el servicio para que nadie deba quedarse sin él.

Este sábado, se realizará una nueva marcha hacia el Palacio Municipal. La convocatoria es a las 18 y desde la mencionada asociación piden a los santotomesinos que concurran y que hagan suyo el reclamo de Loyola.