La esposa del integrante del grupo de música tropical “Freddy y los solares” ya no sabe a quién recurrir para dar con el paradero del hombre.

Claudio “Chipi” Bolaño salió de su casa en Capitán Bermúdez el sábado 11 de enero a las 13 con su bajo eléctrico y un bolso. El hombre de 44 años es músico y tenía una presentación en la provincia de Buenos Aires con el grupo de cumbia del cual es parte, “Freddy y los solares”. Pero no volvió más. Verónica, su mujer, lo busca desde ese día. Habló con los otros músicos con los que viajó Claudio, con un amigo que según dice “lo dejó a media cuadra de la casa” una vez que regresaron del viaje, y con vecinos que sostienen haberlo visto en un boliche de la misma ciudad donde reside. Nadie sabe o nadie dice. Las versiones en algunos casos se contradicen o se suman con pequeñas diferencias.

El camino que reconstruyó Verónica es que su marido actuó en Buenos Aires, volvió a Capitán Bermúdez, habría estado en un boliche de esa ciudad y nada más.

La pareja vive en un chalet del barrio Villa Cassini y a casi una semana de la desaparición de Claudio, Verónica agotó llamadas de teléfono y preguntó a cada vecino si sabe algo de él. La policía la acompañó a hacer un “par de rastrillajes en unos campos, pero hay zonas en las que puede estar a las que no fueron”, dijo la mujer a La Capital.

Hora a hora

En el tiempo de Verónica los horarios son precisos. “Claudio se fue de casa el sábado 11 de enero a las 13. El toca el bajo en la banda de «Freddy y los Solares» de la cual es líder Fredy Cristaldo. Y ellos son muy precisos y puntuales cuando van a algún lado y cosas así. La presentación era a las 17 de ese día. Entre que iban y volvían tenía que llegar a casa a más tardar a la 1 del domingo. Yo estaba con mi nieta y nos fuimos a dormir a esa hora. Cuando me desperté a las 6 él no estaba”, contó la mujer.

A media mañana Verónica comenzó a enviar mensajes y llamó a Fredy, quien le dijo que habían vuelto a la 1 y que Claudio se fue en el auto con un músico amigo que también había viajado con ellos, al que identificó como Brian y que, según le dijeron, lo llevaba hasta la casa de Claudio.

Brian, de “unos 25 años”, le dijo a Verónica en primer lugar que había dejado a Claudio a una cuadra de su casa y que se fue. Después cambió la versión y le dijo otra cosa. “Me contó que los dos estaban borrachos y que al llegar cerca de casa decidieron ir a una guitarreada a Casilda, y que al volver pasaron por el boliche «El templo» donde Claudio se quedó. Lo mismo le dijo a la policía, pero los tiempos no dan: en una hora y media no pueden ir hasta Casilda, guitarrear y a las 2.30 estar en «El templo»”, concluyó Verónica.

Dudas y anónimo

La mujer siembra dudas. “Si estaba en el boliche, las cámaras del lugar lo pueden indicar. Y si salió, ¿hacia dónde caminó?”. Hasta ahora nadie le mostró una orden de búsqueda específica en distintas zonas y lo que sí recibió fue una llamada anónima en la que le dijeron que Claudio “estaba en una casa abandonada porque no quería volver. Lo que dicen es que tenía una deuda grande con narcos y que lo iban a matar y se escapó”.

Esa versión para Verónica es disparatada. “No es adicto ni mucho menos. Trabaja en una empresa de construcción que levanta viviendas en barrios nuevos de Bermúdez. Toca el bajo por placer y para acercar unos pesos a la casa, pero no es un hombre de la noche ni mucho menos”, aseguró la mujer.

Algunos indicios ponen a Verónica en un alerta desesperante. “Él nunca dejaba el bajo en ningún lado y cuando fui a la casa de Brian me dijo que lo había dejado en su auto y me lo dio, es muy raro”, contó.

En lo que hace a Brian sus versiones cambian levemente. “La última vez me dijo que cree que lo trajo a media cuadra de casa y que no se acuerda mucho porque él cuando está muy borracho se pierde, no tiene noción de nada. A la policía le dijo algo parecido”.

Lo que llamó la atención de la pareja del bajista fue que una amiga le comentó que “esa madrugada Brian habría chocado en la ruta o tuvo un problema con el auto. Y eso él no me lo dijo”.

La policía de Bermúdez buscó en distintos hospitales a Claudio pero no lo encontraron. Una amiga de Verónica que trabaja en el Hospital Provincial le comentó que la noche del sábado 11 ingresaron al hospital dos NN, pero ninguno era Claudio. Ella da por descontado que su pareja no tenía ningún problema con nadie ni “ninguna situación rara”, por la que podría pasar.

“Ya lloré, estuve cuatro días llorando, te desesperas porque hay gente que te llama y te dice que lo vieron a cuatro cuadras de acá pero es incomprobable”, dijo Verónica.

Para el fiscal Leandro Lucente, que tiene el caso en investigación, aún no hay novedades “Estoy tratando de no dejar ningún cabo suelto y corroborar cualquier dato que surja”, sostuvo el jueves a la tarde.

Verónica dejó de trabajar casi una semana para buscar a Claudio, pero el jueves retomó si vida laboral. “Es que si no trabajo no tengo recursos. Estoy mal y quiero que vuelva. No me voy a quedar en casa esperando”, aseguró mientras su celular no paraba de sonar y cada vecino le contaba una historia distinta. Ella sólo espera que termine esta ausencia y se aferra a pensar que “estará en algún lugar y ya va a volver”.