Víctor Hugo Morales: “Si querían matar a Nisman, lo podían hacer en los prostíbulos”
Para el periodista no hay dudas que el fiscal de la causa Amia se quitó la propia vida, porque, a su entender, lo podrían haber asesinado en lugares más “preciosos” que el baño de su departamento

Este sábado se cumplieron cinco años de la muerte del fiscal Alberto Nisman y todavía no se sabe si se suicidó o lo mataron. En ese marco, el periodista Víctor Hugo Morales, fue categórico con su opinión: se quitó la vida. Y señaló que, por su estilo de vida, había otros lugares más “preciosos” para hacerlo: en prostíbulos o en el Caribe, donde, aseguró, solía pasar la mayor parte de su tiempo con “dineros del Estado”.

“Si fuera verdad, si lo querías matar a Nisman, tenías ámbitos preciosos donde hacerlo”, dijo Víctor Hugo en su programa La Mañana, por AM 750. “Lo podías matar en los prostíbulos, donde pasaba su vida. Era el «paganini» habitual de ese tipo de boliches. O lo podías matar en el Caribe, donde pasaba buena parte de su vida con los dineros que le daba el Estado. O lo podías matar por Europa o secuestrarle a una hija que andaba por Europa sin custodia, sin nada. Libremente”.

“El riesgo que descubrió Nisman era el de llegar a la conclusión de que su vida ya no valía nada. Ni frente a la familia, que le dijo cualquier cosa; ni para los espías que ni siquiera lo atendían, por lo bobo, según dijo (Jaime) Stiuso. A Nisman solamente lo usaban los periodistas de Clarín y La Nación tratando de llevar la mejor noticia para la tapa de su diario”, explicó el suicidio Morales.

“Dos personajes absolutamente menores y bochornosos de la política nacional, que son Laura Alonso y Patricia Bullrich, lo tironearon del brazo hasta arrastrarlo a la muerte. Porque si a Nisman no se le cruzaban éstos que lo querían llevar al Congreso… por ahí uno de los elementos que disparó la bala que sus dos manos apoyaron contra la cien, fue que lo implicaban a ir a afrontar eso, sin una sola prueba de lo que estaba sucediendo”, agregó.

“La única salida que él veía era suicidarse –concluyó–, le iban a descubrir las cuentas por la denuncia, había traicionado a sus compañeros y era vituperado por periodistas como Lanata, (Laura) Geuna y (Romina) Manguel, que decían que era un tarambana, un delirante, un inventor de cosas sin pruebas. Busquen la nota en Perfil del 29 de noviembre de 2006”, pidió Víctor Hugo, antes de cerrar su columna.