El ex mandatario aseguró que las diferencias con la vicepresidenta quedaron atrás. Dijo que la vio “más tranquila”.

 

El ex presidente Eduardo Duhalde confirmó este martes que se reunió con la vicepresidenta Cristina Fernández y que sus diferencias quedaron atrás, al asegurar que “hay que dejarse de joder con el pasado”.

“Habíamos arreglado juntarnos hace un tiempo largo, pero o ella se iba a Cuba a ver a la hija o a mí me invitaban a diferentes lugares y nos terminábamos desencontrando. Estuvimos charlando un largo rato, siempre de temas vinculados al Gobierno”, reveló Duhalde.

En diálogo con radio La Red, el ex mandatario explicó que hablaron “de los temas más variados” y que se comprometió a “hacer algunos trabajos”.

“Yo soy un apresurado, siempre lo fui. Se me ocurre que puedo colaborar en algo y eso me tiene todo el día pensando. También iba a hablar con Alberto (Fernández), pero se fue a Israel. Le gente está esperando resultados visibles. Los que hemos tenido funciones como la que tuve yo debemos tratar de colaborar permanentemente pensando en los problemas de la gente”, opinó el dirigente justicialista.

Consultado sobre sus antiguos cruces con CFK, Duhalde dijo no tener “memoria de las cosas que pasaron”.

“Si en algún momento hemos discutido hoy no tiene importancia. No sé quién tenía razón. El mundo marcha a una velocidad que nunca tuvo y eso se contrapone a las estructuras rígidas de los partidos políticos, que muchas veces, más que proponer el desarrollo, lo impiden. Hay que dejarse de joder con el pasado y mirar al futuro, porque nuestros nietos necesitan que estemos ocupándonos de ellos. Me da vergüenza siquiera pensar en eso (sus peleas)”, argumentó.

Según el lomense, Alberto “está con muchas cosas, atosigado por miles de problemas”, por lo que es más fácil abordar a CFK. “Como presidente te volvés loco… desde que te levantas. Tenés menos tiempo. Me pasaba a mí. Le sugerí que no leyera los diarios porque sino uno entra en una rabieta desde temprano. A Cristina la veo más tranquila, en el Senado, con más calma para poder analizar los problemas”.

Y cerró, en esa línea: “Quien estuvo en una función como la mía tiene la obligación moral de ayudar a cualquier gobierno y más al mío. A los diez días de asumir (Mauricio) Macri lo llamé por teléfono y le dije: ‘Mauricio, mirá que tenés un talón de Aquiles en el precio de los alimentos’. Me dijo: “No, no, Eduardo, quédate tranquilo, dejá, estás equivocado…’. Y me reuní con un asesor todos los martes durante mucho tiempo para seguir los precios… Me puse a ver los diarios, iba al Mercado Central para intentar bajarlos..”.