El proyecto para conectar el complejo habitacional al Acueducto tuvo gestiones y avances que lo llevaron cerca de la licitación el año pasado, cuando el socialismo gobernaba la provincia. Pero, con los cambios en la economía argentina, el presupuesto sufrió serias alteraciones.

La intendenta Daniela Qüesta se reunió ayer con la ministra de Infraestructura de la provincia, Silvina Frana, con un objetivo claro: obtener el financiamiento para dar solución definitiva al problema del agua que afecta principalmente al complejo Loyola y a otros sectores puntuales de la ciudad.

La realidad económica de la Municipalidad de Santo Tomé hace que el financiamiento dependa totalmente del gobierno provincial, tanto para esta intervención como para cualquier obra de infraestructura de gran escala.

Hoy, la respuesta a cuánto cuesta la solución definitiva para el agua de Loyola no tiene precisiones. El presupuesto elaborado hace casi seis meses quedó sepultado en los vaivenes de la economía argentina y el Municipio, pese que el problema de Loyola estalló hace cuarenta días, todavía no cuenta con una redeterminación de costos.

Antecedentes

A mediados de 2019 el Ministerio de Infraestructura de la Provincia tenía elaborado el anteproyecto de obra para conectar el tanque el complejo Loyola al Acueducto Desvío Arijón. El trámite había sido iniciado por el Municipio un par de años atrás, y también incluía a los otros tanques que todavía no fueron conectados al acueducto, de los barrios Adelina Este y Villa Libertad.

El presupuesto global era en ese momento de 32 millones de pesos: una cifra elevada para el Municipio, pero alcanzable para el gobierno provincial, que había prometido licitarla antes de fin de año.

Sin embargo, todavía no habían transcurrido las elecciones PASO nacionales. El 11 de agosto la economía argentina tuvo un fuerte cimbronazo; estalló el dólar –que en los cuatro meses anteriores se había mantenido entre $45 y $46- y eso alteró toda proyección presupuestaria.

Con esa situación, el presupuesto de 32 millones para conectar los tres tanques de Santo Tomé quedó totalmente defasado. La crisis de la economía se agudizó y, en poco tiempo, el gobierno de Lifschitz –que ya había perdido las elecciones- decidió no realizar más licitaciones.

Recalculando

La solución definitiva para el agua de Santo Tomé es la conexión al Acueducto, mediante la construcción de nuevas cañerías de impulsión que lleven el agua directamente, desde las cisternas a los tanques barriales.

Para que el gobierno provincial pueda evaluar la factibilidad de concretar la obra, el Municipio debe presentar un presupuesto actualizado del costo actual de esos trabajos. La prioridad es el complejo Loyola, pero también se debe presupuestar la obra global que incluya a Adelina Este y Villa Libertad.

Mientras tanto, con la colaboración de Aguas Santafesinas, la gestión local trabaja en una solución técnica intermedia, que permita proveer agua cien por ciento del Acueducto al complejo habitacional. En este caso, la obra consistiría en impulsar un mayor caudal de agua desde la cisterna sur –ubicada en Maciá al 4100- al tanque de General Paz, y desde allí alimentar a Loyola.

Actualmente, personal técnico del Municipio y de ASSA, están analizando qué modificaciones deben realizarse en las bombas y si las cañerías existentes sirven para esa alternativa intermedia. Una vez finalizado ese relevamiento y confeccionado un presupuesto, también se pondrá a consideración de las nuevas autoridades de Infraestructura.

Cuando este proceso de elaboración de costos termine, el gobierno de la provincia tendrá sobre la mesa el presupuesto de las alternativas para terminar con los problemas del agua. Ya sea para la solución técnica intermedia, como para la salida definitiva, el Municipio necesita que la respuesta sea afirmativa. De lo contrario, la gestión local deberá pensar en otras vías de financiamiento para resolver lo que hoy aparece como uno de los grandes problemas de la ciudad.