Nadie le hizo caso a Tabaré Vázquez y todos salieron a hablar. La Mesa Política del Frente Amplio (FA), la coalición oficialista, se enfrentó por primera vez de forma abierta al presidente al rechazar, por segunda vez, la firma de un TLC con Estados Unidos. La declaración de la alianza progresista llegó horas después de que Tabaré anunciara que sería el único vocero de las negociaciones comerciales con la mayor potencia mundial. Según explicó el mandatario ayer en un nuevo comunicado, su intención había sido terminar con las “controversias planteadas en el seno del gobierno”. El senador oficialista Alberto Couriel reconoció que la última palabra la tiene el Ejecutivo, pero advirtió que, en última instancia, el TLC tendrá que ser aprobado por el Congreso, en donde no todos comparten la posición de Tabaré.

En diálogo con Página/12, Couriel explicó que la declaración de la Mesa Política no fue un desaire al presidente ya que Tabaré, con su anuncio del lunes, sólo se estableció como el vocero del gobierno y no del oficialismo. El coordinador de la bancada frenteamplista aseguró que las declaraciones de las últimas horas de los distintos sectores políticos del FA piden un mayor diálogo. “Quieren participar de la discusión para permitir el mayor debate posible. No es un tema sencillo para el frente”, dijo el senador, en referencia a los comunicados que difundieron el Partido Socialista y el Movimiento de Participación Popular (MPP). Este último, integrado por antiguos líderes de Tupamaro, instó ayer al Ejecutivo a consultar primero con los vecinos de la región. “Apoyamos acuerdos comerciales con distintos países, incluido Estados Unidos, cuando éstos favorezcan nuestra inserción en el comercio mundial, sin lesionar la soberanía y economía, y no contradigan los compromisos”, aseguró la dirigencia de la coalición progresista, haciendo referencia específicamente a los compromisos previos con el Mercosur.

El comercio con Estados Unidos es un tema central para Uruguay, ya que es el principal destino de sus exportaciones, seguido no muy lejos por Brasil. La diferencia entre la postura de la Mesa Política y el Ejecutivo es que esta primera estaría dispuesta a negociar solamente acuerdos sectoriales –específicamente en las áreas de carnes y textiles–, mientras que Tabaré podría estar apoyando un TLC. Este tipo de acuerdo implica un universo mucho mayor de sectores productivos, como propiedad intelectual, compras gubernamentales y servicios, en los que Montevideo tiene todo por perder.

Además, destacó Couriel, la firma de acuerdos sectoriales no implicaría un choque con el Mercosur. Algo muy distinto sucedería si el país suscribiera un TLC y forzara seguramente una ruptura en el bloque regional. En la Mesa Política y en el Congreso, la mayoría del oficialismo se niega a apoyar esta posibilidad. “Mi bloque es el latinoamericano, empezando con el Mercosur. De ahí no me puedo salir”, sostuvo el senador frenteamplista. Como quiso destacar, una y otra vez, el legislador uruguayo, todavía todas las opciones están abiertas. Tabaré intentó dar esa misma impresión ayer al llamar al diálogo a todo el arco político. Pero lo cierto es que en este momento la izquierda uruguaya está muy preocupada. Tabaré, al igual que la Mesa Política de la coalición, se está cuidando mucho de no mencionar la sigla TLC, para no reavivar las tensiones. De todas maneras, el senador comunista Eduardo Lorier fue muy claro ayer: el FA no apoya el modelo del TLC.