Con bocinazos, una caravana de vehículos acompañó el cuerpo de Escobar hasta el cementerio La Piedad. Compañeros y dirigentes del sector señalaron que habían advertido que en la zona donde mataron al chofer hubo decenas de hechos.

El dolor y la bronca. Con bocinazos, compañeros, familiares y amigos del taxista Gerónimo Escobar, asesinado el jueves a la madrugada, acompañaron el cortejo fúnebre que llevó, sobre el mediodía de ayer, el cuerpo al cementerio La Piedad. Entre la angustia a flor de piel de los más cercanos, no faltaron los comentarios, fundamentalmente entre los choferes, sobre la búsqueda del sospechoso del crimen, los avances de la investigaciones y lo que ellos mismos sabían hasta el momento. Incluso, si bien el paro en repudio del hecho debió levantarse a las 6 de la mañana, muchos volvieron a trabajar a las calles recién tras el entierro.

Los dirigentes, tanto del sindicato de peones como de las cámaras de titulares de taxis no ocultaron el enojo. “Estamos en peligro de perder el servicio nocturno”, advirtió el representante de los choferes, Horacio Yannotti. En tanto, el presidente de la Cámara de Titulares de Taxis Independiente (Atti), Mario Cesca, disparó: “Estoy recaliente porque esta muerte era evitable”. Sin embargo, debieron regresar a sus tareas. Y así lo sintetizó Natalia Gaitán de la Cámara de Mujeres Taxistas: “Trabajar, tenemos que seguir trabajando”.

Tras una noche sin servicio de taxis ni remises como señal de duelo y de protesta ante la muerte del hombre de 57 años en un aparente intento de robo, durante las primeras horas de la mañana de ayer, familiares, amigos y compañeros taxistas se fueron acercando a la sala velatoria de Perú al 600.

Poco antes de las 11, cuanto estaba prevista la partida del cortejo fúnebre hacia La Piedad, la puerta del lugar y algunas de las calles adyacentes de barrio Belgrano se fueron poblando de vehículos, la mayoría taxis, dispuestos a acompañar el cuerpo de Gerónimo y a su familia.

En la espera de la salida, se replicaban las muestras de dolor, la bronca, el repudio a los hechos de violencia que sufren a diario, los comentarios sobre lo sucedido y los abrazos. Con aplausos y bocinazos, la larga hilera de autos comenzó a moverse apenas pasadas las 11.

“Recaliente”

A la angustia, se sumó la bronca de los dirigentes de sector. “Estoy recaliente porque esta muerte era evitable”, bramó el presidente de Atti a la hora de evaluar el encuentro mantenido un día antes con las autoridades de la Unidad Regional II.

El dirigente le pidió al gobernador Omar Perotti que “no abandone Rosario”, que “no gobierne para el norte” y cuestionó con fuerza las declaraciones de su ministro de Seguridad, Marcelo Saín. “Se queja de que los rosarinos creemos que vivimos en Suiza. Señor ministro, no somos una chacra. Conduzca la provincia como tiene que conducirla y deje de pelear con todo el mundo en vez de resolver los problemas”, dijo sin ocultar enojo.

“Nos resulta bastante agresivo lo que dijo ayer Saín. No colabora en nada, no pone paños fríos —continuó—. En esas condiciones, esto no va a funcionar. Saín vino a esta provincia a pelarse con los rosarinos y si llegó para hacer eso, le vamos a dar pelea”.

Que la muerte de Escobar se pudo evitar fue dicho una y otra vez, y las críticas apuntaron nuevamente a la gestión provincial. Recordaron que fueron varias las advertencias que le hicieron al Ministerio de Seguridad sobre las situaciones de violencia que ya se habían sucedido en la zona donde el taxista fue asesinado. Es más, también desde la Cámara de Remiseros, su titular Alfredo Gordo, señaló tras las primeras horas del crimen que el lugar del episodio es “una zona picante y se lo veníamos diciendo”.

“En el mismo lugar, con los mismos personajes, ocurrieron unos diez hechos. Los denunciamos, pero no había nadie para tomar las denuncias. Cuando uno acude a la policía para denunciar un hecho, nos responden que hay que ir ante un fiscal. No tenemos policías para denunciar un delito”, señaló Cesca.

Incluso, ya en la puerta del cementerio, la representante de las Mujeres Taxistas, que además es familiar de una víctima de la inseguridad, recalcó que las situaciones de violencia “son de nunca acabar” y apuntó a las autoridades al decir: “Si no están a la altura de defender la ciudad, tienen que renunciar”.

Además de comentar que “ya se sabe quién fue el que mató al compañero”, Gaitán insistió en exigir respuestas porque “trabajando, hay que seguir trabajando”, dijo casi con resignación.

Servicio nocturno, en la mira

Otro que apuntó nuevamente a las autoridades de Seguridad provinciales fue el responsable del Sindicato de Peones te Taxis. Yannotti alertó que “hay una sensación de que los compañeros no quieren trabajar de noche”, e incluso advirtió que existe “el peligro de perder el servicio nocturno de taxis” si este escenario de violencia persiste.

“Esperemos que no se llegue a eso”, dijo el dirigente, y consideró que existe “un dejo de improvisación, una falta de profesionalismo”. Sobre el ministro de Seguridad, recordó que “van a ser dos meses que está y nunca hubo ni una sola reunión con él”.