La titular del FMI, Kristalina Georgieva, escribió en un artículo para el Financial Times, en el que manifiesta que ese organismo financiero está “repensando los consejos para dar a los países emergentes”.

El título remite de inmediato a las palabras de la vicepresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner que marcó una dualidad del FMI. Vulneró su estatuto para permitir la “fuga de dólares” y sin embargo, ahora no “otorga una quita para el pago de la deuda”.

A lo largo de toda la nota, la número 1 del FMI no nombra jamás el caso argentino.

Su escrito comienza con una pregunta que siempre repite pero, habitualmente como una afirmación: “¿Cómo podemos hacer que los flujos de capital sean más seguras para las economías emergentes?”

A partir de ese punto, Georgieva reflexiona sobre cuáles pueden ser los cambios a la hora de aconsejar cómo actuar ante crisis por los flujos de capitales en los mercados emergentes. (De nuevo, en la nota habla de casos como Brasil o Sudáfrica, pero eludió referirse a la Argentina, aún cuando recibió el préstamo más grande de dinero en la historia del FMI).

Para la economista búlgara, hay una abundancia de flujos de dinero que pueden ser útiles a estos mercados: “La buena noticia es que los países se están beneficiando de la abundancia de capital extranjero, que puede utilizarse para financiar nuevas ideas e infraestructuras vitales”.

Aunque de inmediato reconoce que, esos países, carecen de la fortaleza e instrumentos necesarios para afrontar crisis por la “volatilidad” de esos flujos.

“Todo esto plantea interrogantes, incluso para el FMI. Por lo tanto, estamos repensando y actualizando nuestro asesoramiento a los países miembros”, escribe Georgieva.

Remarca los cuatro tipos de “sugerencias de instrumentos” que habitualmente alienta al Fondo: la política monetaria, la política macroprudencial, las intervenciones en materia de tipos de cambio y las medidas relativas a las corrientes de capital.

Aquí es donde ensaya un cambio de posición para el futuro: las respuestas deben variar, ya que no es la misma situación de los países desarrollados que los emergentes

Basado en un pensamiento convencional, reconoce la directora gerente, el “FMI orienta en general a los miembros hacia la utilización del tipo de cambio como contención”. Sin embargo, lo que resulta para economías avanzadas, puede pasar por alto importantes características de los mercados emergentes.

Una consecuencia directa, apunta Georgieva es que: “Si bien los mercados emergentes están sustancialmente integrados en los mercados mundiales de capital, su deuda externa está ampliamente denominada en dólares.”

Y remata: “Esto puede hacer que los tipos de cambio se conviertan en amplificadores de choque, ya que pueden aumentar repentinamente los costos del servicio de la deuda y los pasivos”.

Aunque la titular del FMI no lo nombre, esto es lo que le ocurrió a la Argentina en la gestión final de Mauricio Macri.

Aquí llega el momento del artículo de mayor autocrítica: “Reconocemos que se necesita una comprensión más profunda de la forma en que esas políticas funcionan tanto de manera aislada como en coordinación con las demás.”

El párrafo que escribió a continuación parece pensado tras el caso argentino (aunque no lo nombre): “¿Debería utilizarse la intervención en materia de divisas para estabilizar el tipo de cambio y contener los riesgos del balance de pagos para determinados tipos de perturbaciones financieras externas, dando así mayor autonomía a la política monetaria para centrarse en la estabilización de la actividad interna?”

Georgieva reconoce que las recetas tradicionales, en los países emergentes pueden provocar efectos colaterales no deseados. Y da un ejemplo muy concreto y conocido para los argentinos: “las expectativas de los inversores de una intervención unilateral en materia de divisas pueden inhibir el desarrollo a largo plazo de los mercados de divisas y conducir a una excesiva deuda en divisas”.

El final de la nota, parece como un nuevo desafío por lograr por parte del Fondo tras experiencias como el caso argentino. Dice Kristalina: “Como siempre, en el FMI nos esforzamos por proporcionar a nuestros países miembros la mejor orientación normativa disponible para perseguir sus objetivos de crecimiento y estabilidad”.