El secretario general de la Unión Obrera Metalurgica (UOM); Antonio Caló, anunció hoy en San Luis, que los trabajadores “suspendidos” de Zanella comenzarán a limpiar la fábrica el lunes y estimó que el establecimiento podría abrir sus puertas a partir del 1 de abril.

El dirigente celebró en conferencia de prensa la habilitación de venta de la marca Zanella a la empresa IMSA, miembro del Grupo Iraola/Corven, a través de una resolución judicial emitida el 7 de febrero.

De esta forma, se podrán reiniciar las actividades productivas en la planta de San Luis, ubicada en el parque industrial norte.

Caló consideró que con esta medida se recupera una parte de la industria nacional y afirmó que esta reapertura significará “trabajo” y aseguró que los trabajadores de IMSA mantendrán “las mismas condiciones laborales que tenían cuando se desempeñaban en Zanella”.

El dirigente hizo especial hincapié en “poner la industria nacional en marcha” y criticó duramente al gobierno de Mauricio Macri al que considero “horrible y malísimo”.

Para fundamentar sus dichos, el dirigente gremial explicó que con el anterior gobierno la UOM, en 2015, tenía “240 mil trabajadores y en cuatro años se perdieron 60 mil puestos laborales”.

La obra social de la UOM, describió, “está casi quebrada”, porque recauda entre “$3000 o $ 2000 por trabajador, y “un remedio por un amparo sale más de $3 millones” y hay que “ponerlo porque si no voy preso”.

Caló fue más allá al indicar que la situación con “menos afiliados por despidos” se agrava por la conducta de los empresarios que no hacen “los aportes”

“A la UOM los empresarios les deben 1200 millones de pesos en aportes” aseguró y sostuvo que esta situación genera reclamos y juicios por parte de los trabajadores.

“Los empresarios se quedan con los aportes de los trabajadores. Hay patronales que deben “$30 o $40 millones de pesos y dicen que no pueden pagar”, describió.

Por otra parte, elogió el gobierno de Alberto Fernández y manifestó su “plena confianza” en lo que está haciendo y aseguró que lo “ha demostrado con las pocas medidas que ha tomado y le ha puesto dinero en el bolsillo a la gente”.

El dirigente remarco que el sacrificio hoy significa que “las empresas estén abiertas, porque eso asegura el trabajo y después pelearemos los salarios”.

Zanella San Luis despidió en las primeras semanas de agosto de 2019 a 32 trabajadores sobre una planta de 96 agentes.

Durante las negociaciones, muchos de los trabajadores optaron por el retiro voluntario, quedando 55 trabajadores suspendidos.

El proceso de venta para evitar el cierre fue judicializado y el 7 de febrero la Justicia puntana falló a favor del grupo Iraola/Croven como comprador.