La elección del 7 de setiembre puso en juego 6 bancas del Concejo Municipal santafesino, debido a la reforma de fines de 2002.

De no haber existido ese cambio en las normas, tras un tenso debate en la Legislatura, los santafesinos hubieran elegido 11 ediles.

Así, en diciembre del año pasado, se redujo considerablemente la cantidad de concejales en la capital santafesina y algo similar ocurrió en la ciudad de Rosario.

En 2002, el entonces ministro de Gobierno, Esteban Borgonovo, impulsó la reforma mencionada, en la que se buscaron mecanismos para reducir los gastos de los cuerpos deliberativos de las dos principales ciudades.

La intención era incluir en la reducción también a otras urbes de la provincia -de menor tamaño- pero en el debate en Diputados y luego en el Senado, toda la atención se redujo a rosarinos y santafesinos.

El debut de la reforma Borgonovo -así se menciona a la ley en el ámbito político- tuvo lugar en estas últimas elecciones.

Antes, los opositores a la norma objetaron la pérdida de representatividad que sufrirían los cuerpos deliberativos y la falta de respeto por la autonomía de los municipios.

La pregunta es entonces ¿qué hubiera ocurrido si en lugar de elegir 6 ediles, los vecinos de nuestra ciudad designaban 11 concejales?

Curiosamente, tampoco de esta forma se hubiese roto la polarización de dos lemas (PJ y PS) que caracterizó al comicio. Además, el sublema que más votos obtuvo hubiera tenido mejores condiciones para influir en el futuro Concejo.

LAS BANCAS

El escrutinio definitivo de la elección de concejales santafesinos dio al sublema el Tren K para la Victoria (de Oscar Martínez) el primer lugar dentro del lema justicialista: le correspondieron dos bancas a esa corriente interna del PJ, una a quienes apoyaron al intendente electo reutemanista Martín Balbarrey, y otra al obeidismo que postuló para intendente a Juan Carlos Forconi.

En el socialismo, en tanto, ingresaron dos concejales (ambos radicales) por los sectores que apoyaron a Storero e Iparraguirre, en ese orden.

Si en lugar de 6, las bancas a renovar hubieran sido 11, el PJ hubiese logrado 7 bancas y otras 4 el PS, sin que al ARI le alcanzaran los votos para lograr al menos una representación.

Dentro de cada lema en el PJ, hubieran entrado 3 ediles del sector de Martínez, 2 de Balbarrey y otros dos de Forconi.

Los cuatro restantes del PS se hubiesen dividido también por los dos sublemas más votados de Storero e Iparraguirre.