“Este es un contrato es de metas y objetivos y no podemos modificarlo pasando a uno de gerenciamiento, en el que nos manejemos participando de los gastos de la empresa”. Así define la negociación con Aguas Provinciales, el ministro de Obras y Servicios Públicos, Alberto Hammerly.

Obviamente, en juego están las inversiones que la empresa se niega a cumplir. “Ese es el riesgo empresario que ellos deben asumir, así lo firmaron: ellos se comprometieron a que iban a hacer las obras establecidas”, recuerda.

Más adelante, con algo de autocrítica, observa en una lectura de fondo sobre la privatización: “¿Cuál fue el objetivo del contrato? Pues que al cabo de diez años en la totalidad de las localidades todos sus vecinos tengan agua y cloacas: y eso no se logró, tenemos que decirlo y asumirlo. Por eso nos damos un plazo para que la concesión se recupere, si es que la empresa tiene la vocación de cumplir el contrato”.

Recordando los ítems de una de las resoluciones impugnadas por la empresa (la N°174), el ministro señala que aún se está a tiempo: “ellos deben cumplir con el contrato, y si hay algún ajuste que podamos realizar, como poder concedente, podemos evaluarlo pero tiene que ser sobre una base concreta: no para formar una comisión que no resuelva nada”, advierte.

“Es cierto que los ciclos económicos de la Argentina han sido inestables, y por eso hemos ofrecido revisiones periódicas del contrato, pero hasta ahora lo que vemos es que no hay vocación de la empresa por trabajar en recuperar el contrato de metas y objetivos. Repito, esas metas y objetivos fueron el motivo por el que se hizo la concesión”, expresa.

MONTOS

El monto de obras al que se aspira desde el gobierno santafesino suma unos 30 millones “para completar lo que resta del 2PR (el segundo año tras la renegociación), como para poder empezar a poner en funcionamiento obras muy demoradas en las 15 localidades. Por eso reclamamos un cronograma de obras”, describe Hammerly.

La empresa “deberá buscar el financiamiento donde tenga posibilidades, deben cumplir con las metas y objetivos. Ellos tienen una actitud en la que siempre dicen que los accionistas no quieren poner dinero; bueno, es un problema de accionistas y empresa. Nosotros haremos cumplir el contrato, evaluar la situación, y exigir calidad en el servicio y su expansión a los que no los tienen”, adelanta.

Recuerda que el contrato de Santa Fe no tiene canon y que a cambio del negocio por la operación de los servicios de agua potable y cloacas “tienen que hacer las obras. Es tan elemental como eso lo que les reclamamos: hay trabajos imprescindibles que no admiten ninguna dilación más, como la planta de tratamiento de líquidos cloacales de Rafaela. Ya está desbordad y vuelca una capacidad mayor a la que tiene. También tienen que ir previendo las plantas para Santa Fe y Rosario”.

PLAZOS

“Nos parece bien que Aguas manifieste la voluntad de continuar con el servicio, pero también reclamamos un cronograma de obras. Si la empresa dice que tiene dificultades para hacerse cargo de las inversiones previstas, que presente un cronograma posible que sirva como esquema de transición entre la inactividad de hoy y las obras que prevee el período en el que le corresponde ejecutar por contrato”, expresa.

“No sé si ellos no se dan cuenta, no lo quieren entender, o si realmente no quieren cumplir con las obras… Si es esto último, me están diciendo que no quieren seguir con los servicios concesionados: en ese caso no nos queda otro camino que el de la rescisión”, agregó Hammerly.

El plazo es hasta el 22 del corriente, fijado por la resolución N°174 “para que si no pueden cumplir con las obligaciones del contrato lo digan, y por escrito, y con un cronograma concreto. No quiero formar una comisión para no resolver nada”.