La Escuela de Trabajo Social de Rosario fue cerrada por la dictadura militar en 1976 y sus archivos secuestrados a punta de fusil: legajos, libros, expedientes. La historia académica de estudiantes y maestros, pero también una historia de vida.

Ventiocho años después logró recuperar gran parte de aquellos documentos que se conservaron en la Escuela de Servicio Social de Santa Fe. La restitución se realizó el jueves, el día de los derechos humanos, en un homenaje a doce desaparecidos y víctimas de la represión ilegal en Santa Fe, muchos de ellos caídos en Rosario.

“Un acto de memoria y de justicia”, dijo la directora de la escuela santafesina, Teresita Filippetti al devolver “los archivos contra el olvido”, como los llamó. “Un símbolo. La reparación frente a las acciones perpetradas por el terrorismo de estado”, completó su colega de Rosario, Nora Bonucci, destinataria de los papeles.

Fue un acto en plena calle, emotivo, por el recuerdo de los trabajadores sociales y estudiantes de Santa Fe desaparecidos y muertos en la década del ’70. “Porque ellos entendieron la libertad como búsqueda para qué vivir y se comprometieron con la vida y la justicia”, se pudo leer después en una placa, con doce nombres: Analía Arriola, Graciela Busaniche, Edi Ana Cravero, Mabel Teresita Demarchi, Laura Gentile, Raquel Negro, Hilda Palacios, Guillermo Perot, Catalina Juliana Oviedo, Gustavo Pon, Yolanda Ponti y María Guadalupe Porporato.

“Pero también nos convoca otro recuerdo -dijo Filippetti en su discurso‑: el cierre de la Escuela de Trabajo Social de Rosario, en 1976. Lo mismo ocurrió con la escuela de Paraná. Y la única que quedó abierta fue la de Santa Fe, pero a cargo de un interventor militar (de apellido Barrientos)”, relató.

La operación militar en la escuela de Rosario reconoce dos etapas. Una “clausura temporaria” que ordenó el entonces ministro de Bienestar Social, comodoro Raúl Fraga (resolución 593/76). Y el cierre definitivo que se consumó con el decreto 3362 del 20 de octubre de 1976 que firma el gobernador de facto, vicealmirante Jorge Desimoni y refrenda el propio Fraga. La censura se completó con el secuestro de los archivos que terminaron en la Escuela de Servicio Social de Santa Fe con la excusa de que los estudiantes de Rosario debían continuar su carrera en la capital de la provincia.

“Hoy consideramos un acto de memoria y justicia devolverle a la Escuela de Trabajo Social de Rosario lo que les pertenece”, dijo Filippetti. “Es todo el material que a lo largo del tiempo se pudo preservar, que fue celosamente custodiado en nuestro establecimiento y forma parte de lo que bien podemos llamar nuestro Archivo contra el Olvido. Allí están las señas de identidad de nuestros queridos y entrañables compañeros, legajos recuperados entre muchos otros legajos, buscados afanosamente para que pudiéramos rendir este homenaje”, agregó.

Filippetti se veía emocionada por la restitución del archivo de Rosario. “Siempre pensamos que era bueno que recuperaran lo que les pertenecía. Así que en este acto simbólico también recuperan parte de una historia que hace a la identidad de esa escuela”, dijo en un diálogo con Rosario/12. Muy cerca de allí estaban las cajas con los documentos.

La directora de la Escuela de Trabajo Social de Rosario, Nora Bonucci, coincidió con su colega. “Esto simboliza la reparación frente a las acciones perpetradas por el terrorismo de estado durante la dictadura militar”, afirmó. “Un acto más de restitución frente a la barbarie de quienes hoy todavía promueven el olvido y el perdón”, agregó. También se la veía conmovida.

Bonucci recordó entonces el cierre de la escuela -ordenado por Fraga y Desimoni‑ como “un hecho arbitrario y unilateral con una intencionalidad marcada: eliminar el pensamiento crítico y comprometido con la realidad social de los sectores populares”. Un anticipo de lo que ocurriría después el saqueo a la Biblioteca Constancio Vigil y sus escuelas.

“Recuperar esta documentación es también recuperar la memoria y la historia de la Escuela de Trabajo Social de Rosario” que después de aquella década infame reabrió sus puertas en 1986, pero ya bajo la órbita de la Universidad Nacional de Rosario: hoy depende de la Facultad de Ciencias Políticas.

Graduada en 1974, una de las últimas promociones antes de la dictadura, Bonucci fue “testigo de los conflictos y consecuencias” que desató el cierre de 1976. “Varios alumnos pudieron concluir la carrera en Santa Fe, con dificultades. Pero muchos debieron abandonar. Y algunos, portadores de una gran tenacidad, reanudaron sus estudios en 1986 con la reapertura de la escuela en el ámbito universitario”, recordó.