Estamos ante una evolución favorable, con muchos pacientes que estaban internados en salas comunes a los que se les ha dado el alta, y otros que pasaron de terapia intensiva a sala común. En total, sobre 177 personas internadas el lunes, fueron dadas de alta treinta, quedando ayer 70 en Unidad de Terapia Intensiva y 77 en salas comunes, de hospitales de Capital, Gran Buenos Aires y clínicas privadas. Además, hemos pasado de 38 pacientes con asistencia respiratoria mecánica a 34″, informó ayer Julio Salinas, director médico del SAME.

Entre los pacientes dados de alta ayer, los médicos del Hospital Argerich dejaron salir a la joven Eliana Romagalli, quien se salvó de la muerte refugiándose, junto con una amiga, en el baño de Cromañón. Eliana compartió los últimos días de internación y la salida con Natalia Becerra, la chica atropellada en Haedo por un automóvil que corría picadas.

En charla telefónica con Clarín, el doctor Salinas dijo también que el número de personas que han regresado en los últimos días a consultar por alguna recaída (unas diez) es “absolutamente normal”.

Y recomendó que ante cuadros de tos, dificultades respiratorias, irritación de ojos, estornudos, dolores de cabeza, mareos, desmayos, problemas de visión o secreciones, “es preferible que consulten con el médico todas las veces que sean necesarias, en vez de quedarse en casa con cualquier duda. Lo mismo vale con respecto a cualquier desorden o afección psicológica que sientan que les ha generado la tragedia, para lo cual se han destinado equipos especiales”, haciendo alusión a los equipos de Salud Mental Responde (teléfono 4863-8888) y del Hospital Alvear (Avenida Warnes 2630), destinados a tal efecto.

De hecho, ayer un grupo de especialistas en estrés postraumático se reunió durante las últimas horas de la tarde con médicos y personal del SAME, con el fin de analizar cómo les estaba afectando psicológicamente la tragedia y poner a su alcance la contención que pudieran necesitar.

Es que, según Clarín pudo saber, la mayor parte del personal médico y administrativo sigue trabajando intensamente, con las secuelas de la tragedia, mientras que sus directivos no han descansado ni un sólo día entero. Apenas han rotado para restablecerse durante algunas horas y retomar la conducción de las tareas de informar, monitorear y asistir la asistencia de pacientes y familiares que realizan los hospitales.

“Es un esfuerzo grande. Los coordinadores que usualmente hacen unas 40 horas semanales están trabajando entre 60 y 70 horas por semana”, admitió Salinas, quien dijo sentirse muy conforme con la solidaridad y voluntad de trabajo de médicos, choferes, radiooperadores y personal administrativo durante todo las distintas instancias de la tragedia.

“Es muy probable que mucha de nuestra gente también se sienta afectada por todo esto y necesite contención —dijo—. Ya que a pesar de estar todos bien entrenados, la cantidad enorme de casos y la situación prolongada en el tiempo, han agregado una gran tensión. Pero nuestro compromiso es seguir trabajando hasta que el último paciente del incendio de Cromañón salga del hospital”.

También hubo ayer palabras de apoyo para el personal de la morgue judicial, que durante los días siguientes al incendio recibió duras críticas por parte de familiares y medios de comunicación por la tardanza en entregar los cuerpos de las víctimas. Un comunicado emitido por el administrador general de la Corte Suprema de Justicia, Nicolás Reyes, ponderó la “idoneidad, dedicación, celeridad, vocación de servicio y solidaridad” del personal a su cargo, que en 60 horas, efectuó 180 autopsias en víctimas del incendio y otras 27 por casos ajenos a Cromañón. Una tarea equivalente al trabajo de todo un mes y realizada —según aseguraron fuentes de la Corte— con los medios de siempre y sin refuerzos.