Los empresarios dicen que su discurso los representa, pero no es quien más cerca se encuentra a la hora de definir temarios comunes. Se advierten pocos avances, y quizá ahora comience a pensarse seriamente una integración mayor a partir de un sistema impositivo uniforme para Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. Habló de “paraísos fiscales” dentro de los distritos.

Que la Región Centro lejos está de ser un bloque monolítico que se mueve en forma simétrica y armónica como se declama toda vez que los foros se constituyen en masivos, es hoy casi una verdad de perogrullo.
Y más allá del esfuerzo que puedan realizar las provincias y las entidades de la sociedad civil, el proceso de integración aún necesitará que Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos entreguen un poco más de corazón y pases cortos para que se pueda desovillar una senda común que proyecte el encuentro interprovincial en función del cúmulo básico de necesidades comunes.

En la VII Reunión de la Junta Ejecutiva, en los floridos jardines de la Casa de Gobierno cordobesa, la imagen que devolvía el espejo de empresarios, dirigentes y funcionarios de las tres provincias –donde Sergio Urribarri asumió la presidencia in tempore- no alcanzaba a ser la fotografía que se intentaba demostrar de un movimiento coordinado en sentido estratégico hacia la integración, y de las propias palabras de los principales mandatarios se deslizaban las piezas del puzzle que aún resta articular. Sin embargo, nadie se animaría a afirmar que nada pasa en los ríos intestinos que fluyen en los intersticios que el bloque deja libre.

La Región Centro avanza, de esto no hay dudas y mucho hay que agradecerle a los foros no gubernamentales que satelizan el núcleo administrativo que el Estado lleva adelante para lograr una mayor institucionalización. Sin embargo avanza al paso del más lento, como todo batallón, y en la capacidad de la vanguardia para pensar estratégicamente un espacio geográfico, económico, político y social que representa el 18 % del PBI nacional y el 33 % de las exportaciones y 60 % de lo recaudado en concepto de derechos de exportación (retenciones).
En los hitos políticos, la exposición de la calidad de temas pone blanco sobre negro cuánto se avanzó de la reunión anterior, y en Córdoba se barajaron tres ejes básicos: A) en infraestructura, avanzar sobre las obras en marcha como la ruta 19 que une Córdoba con Santa Fe, la autopista entre Rosario y Córdoba; los puentes de Reconquista-Goya, Santa Fe-Paraná y Santo Tomé-Santa Fe; la necesidad de construir autovías en la ruta 18 entre Paraná y Concordia y las rutas 33 y 34 de Santa Fe. Aquí se destaca el acueducto que permitirá llevar agua del río Paraná a la población cordobesa, B) Unificar el sistema impositivo de las tres provincias y C) los aspectos sociales que comienzan a preocupar con más fuerza a las autoridades de los distintos Ejecutivos.
En rigor, sobre estos temas cabalga el Foro de Entidades Empresarias de la Región Centro, que pide enmarcar las decisiones políticas en un esquema estratégico que los incluya.

Peso específico

Y del mismo modo que la Región Centro sintió el mismo efecto que un uppercut al mentón desprotegido cuando aseguró que era “para la foto y comer canapés”, la hacendosa intervención que ha demostrado Hermes Binner desde el momento mismo que envió sus espadas políticas al encuentro del año atrás en San Francisco, lo ha colocado como una figura que no sólo marca un nuevo equilibrio entre Juan Schiaretti y Sergio Urribarri, sino que parece decidido a abrir una nueva agenda donde prevalecen tópicos como la simetría impositiva, los indicadores de pobreza y un sorprendente tema como lo es la equiparación salarial, pública y privada, como disparadores intramuros para el bloque interprovincial.

Es cierto que su prescindencia del kirchnerismo, al menos en los análisis políticos previos, le permite al Gobernador santafesino arriesgar apuestas que el sector privado y la sociedad civil no pueden desconocer, y que terminarán arrastrando a los otros dos colegas que lo necesitan si quieren que sus declamaciones permanentes acerca de la sustentabilidad de la iniciativa no caiga en saco roto.

De las propias palabras de los gobernadores en el encuentro en la Casa de Gobierno cordobesa se desprenden las principales debilidades del bloque triprovincial. Hermes Binner enfatizó en la necesidad de avanzar hacia la unificación de los sistemas impositivos eliminando las barreras que existen entre las provincias y que afectan a las empresas. Juan Schiaretti hizo hincapié en acelerar el proceso de modernización de la infraestructura y pidió definiciones nacionales con respecto a los programas de obras que se consensuaron. Sergio Urribarri precisó que la presidencia in tempore que acaba de asumir debe conseguir una dinámica propia que sea distintiva y puso el ojo en una mayor institucionalización.

Por oposición, se denota en lo que se dice lo que se connota en lo que se carece.

Como en un viejo pantalón donde el frío viento se cuela por los mismos agujeros de siempre, los temas que se proponen son los mismos, pero, lo dicho, al paso del más lento todo indica que la por la propia inercia y los tiempos de la política deben avanzar cuesta arriba, de espaldas y en ojotas.

Aún así, se avanza

Y el nuevo rol de Binner –ciertamente el que mejor interpreta el discurso de los empresarios, según las palabras de los privados- le abre serias aspiraciones dentro del bloque, y su incidencia puede arrastrar más las voluntades de los hombres de negocios y las ONGs. Sin embargo, aún no ha dado ese paso y todavía se muestra distante de lograr estos consensos que todos piden en las plataformas menores. Quizá deba entender previamente que deberá tejer un vínculo de confianza, porque si desea una agenda común que, más temprano que tarde, terminará beneficiando a Santa Fe.

Al hablar de “paraísos fiscales” que se constituyen para evadir los sinsentidos del sistema, que hay empresas que deben tributar varias veces al circulan en el proceso de agregado de valor en las tres provincias, parece ser uno de sus tópicos clave. Sabe él que Santa Fe siempre es más perjudicada en este sentido, junto con el este cordobés, por la naturaleza del tejido productivo de esta provincia sostenido en el agregado de valor de al agroindustria, con un sistema financiero más integrado, con polos productivos diferenciados y con recursos humanos más capacitados.

Pero mucho deberá bregar si sus palabras se ajustan a la meridiana moral para lograr consensos que avancen hacia la reducción de la pobreza y mucho más –y quizá en lo más novedoso e interesante que sucedió en Córdoba- proponer un esquema de salarios privados y públicos para la Región Centro.

Claves

El equilibrio impositivo es un tema vital, que se alimenta de los propios empresarios que construyeron la agenda que le llevaron un mes atrás los empresarios a los legisladores de la Región Centro –en el mismo Congreso-, evento al que faltaron los cordobeses.

Un importante empresario entrerriano que ha estudiado el tema con asiduidad aspira a que la región centro brinde igualdad de oportunidades comerciales que hoy se disipan en el intríngulis de retorcidos impuestos. “Para una ciudadano cordobés o un distribuidor entrerriano debe ser lo mismo trabajar y vender en Rosario, Concordia o Villa María. Pero no es así. Una vez que empezaste a facturar te enganchan con el impuesto a los Ingreso Brutos, con altas retenciones ligadas a los llamados Impuesto a la valija, que los municipios cobran y quitan competitividad. Lo primero que hay que hacer una integración gestando igualdad de oportunidades a todo el arco económico, con armonizaciones de tasas y tratar de eliminar barreras. El Mercado Común Europeo se hizo para que se eliminen barreras y aduanas. Antes de avanzar en otros grandes temas de la integración primero tenemos que mirarnos el ombligo”, sentenció.

Binner entendió esto más que nadie, porque si bien sus propias necesidades financieras lo llevan a anteponer los aspectos de infraestructura para concatenar territorios, intenta imponer la necesidad de acuerdos internos que hagan trascender el bloque con su propio combustible y el apoyo de las entidades más que los fondos discrecionales que le puedan llegar de la Nación.

Sin embargo, tampoco hacia adentro del Foro de Entidades Empresarias de la Región Centro las cosas están tan diáfanas. El tema de la armonización impositiva también abrió algunas diferencias en el seno de los privados, ya que algunos apuestan a modificar el impuesto al cheque como efecto inmediato y del corto plazo y así lograr más fondos nacionales, mientras que otros aspiran a que antes se decida el abordaje sobre lo legal y tributario para tener un bloque más fuerte.
“Hay que tomar una fuerte decisión política para avanzar sobre los impuestos provinciales, pero este punto me parece que hay cierta mezquindad”, reconocieron algunos.

No hay dudas que asfaltar el camino con consensos es la clave para que el bloque adquiera un dinamismo distinto.

Los empresarios de Entre Ríos esperan que Sergio Urribarri –durante su presidencia in tempore- tenga la suficiente muñeca para impedir que se consolide un eje Santa Fe-Córdoba, ya que muchas obras de las reclamadas están vinculadas a las provincias más grandes, y Entre Ríos no quiere ser la hermana menor a la que le otorguen el dormitorio más chico.

Por lo visto, hay tantas diferencias como acuerdos, aún cuando falten muchos de lo segundo y es más probable que se ensanchen las primeras.

Binner reclamó por los impuestos y sus rutas, Schiaretti por su acueducto, Entre Ríos por el fortalecimiento institucional. Tres partituras para un único concierto. Esto genera algo de confusión y lentitud, y todavía el sector privado no encuentra cómo manejar la batuta. He allí el nudo gordiano, he allí el desafío de Urribarri en la presidencia y con Hermes Binner que corre la cancha porque sabe que es allí donde tiene más para ganar que para perder.