El último jueves toda la sociedad argentina y en particular todos aquellos que trabajamos por la búsqueda de la memoria, la verdad y la justicia dimos un paso, tal vez más pequeño del que deseamos y por el cual trabajamos día a día, hacia el fin de una época signada por la impunidad de las corporaciones.

La parte “resolutiva” del fallo de la Sala II de Casación dice que los perfiles genéticos de Marcela y Felipe no se podrán cruzar con todas las muestras de ADN que hay en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) sino sólo con las aportadas por “parientes de personas detenidas o desaparecidas –con certeza– hasta el 13 de mayo de 1976” en el caso de Marcela y “hasta el 7 de julio” de ese mismo año en el caso de Felipe.

Desde la Agrupación Santafesina Paco Urondo rescatamos la respuesta a un reclamo que tiene más de diez años en la causa Noble Herrera, pero consideramos necesario continuar con dichos reclamos, ya que la limitación en las fechas nos abre las sospechas que puede haber – una vez más- intencionalidad para que no se conozca la verdad sobre la identidad de Marcela y Felipe Noble Herrera.

En este sentido es muy complicado alcanzar la verdad para que se haga justicia cuando las fechas delimitadas por los jueces están amparadas en un proceso adoptivo que está viciado de nulidad, y en un momento de nuestra historia reciente donde los poderes económicos y el gobierno militar actuaban bajo la más cruel clandestinidad.

Cuestionamos los límites impuestos a la comparación que podría hacerse en el Banco Nacional de Datos Genéticos para determinar si Marcela y Felipe fueron apropiados en la última dictadura militar, pero al mismo tiempo rescatamos que estamos siendo protagonistas de un momento histórico en que todos y todas los argentinos tienen la garantía de que sus derechos serán respetados.

El camino de la memoria la verdad y la justicia es el único que nos llevará al proyecto de país que todos soñamos, un camino emprendido por la voluntad política de un gobierno que marcha en ese sentido.

Como las Abuelas, tenemos que seguir trabajando, reclamando y luchando para que el derecho a la identidad sea un derecho de toda la sociedad.