"No podés ser tan servil al poder. Es una falta de respeto a los trabajadores ¡Y la historia los va a juzgar!". La frase de Hugo Moyano sacudió a Héctor Recalde. No sólo reveló las profundas diferencias políticas que tienen el líder de una de las dos CGT con el diputado,  también le extendió una certificado de defunción formal a una amistad de 20 años.
 


"Si nos hubieses dicho 'yo no puedo responder más a ustedes porque tengo otros intereses' lo hubiésemos entendido", bramó ayer Moyano, en la Comisión de Legislación laboral de la Cámara de Diputados. Desde que se generó la ruptura entre el gobierno y el líder camionero, Recalde quedó en una situación muy incómoda: por un lado defiende al gobierno, al que le reconoce logros importantes en materia laboral (cinco millones de puestos de trabajo y paritarias, fundamentalmente) y por el otro era asesor legal de la CGT. Esta vez ya no tenía margen para surfear la situación.

El gobierno presentó un proyecto para restringir la litigiosidad laboral que elimina la llamada doble vía: el trabajador que acepte la indemnización de la ART ya no puede ir a la vía judicial. Cristina Kirchner lo impulsa con el argumento de cortar la llamada industria del juicio. La propuesta cuenta con el aval de las cámaras empresarias. También cuenta con el apoyo de la CGT de Antonio Caló.
 


Lo más curioso es que Recalde está en contra. Es decir, acuerda con Moyano y, por esa razón, presentó un dictamen propio, muy parecido al de la CGT, y no firmó el de la mayoría (que es la propuesta del gobierno).

Lo que no se bancó Moyano es que lo convoquen a la reunión cuando ya estaba el acuerdo para el dictamen de la mayoría, qué además ya tiene la media sanción del Senado.
 


"Entre la CGT y Aerolíneas (presidida por Mariano Recalde, hijo de Héctor) vos elegiste Aerolíneas", volvió a pegar Moyano.
 


Siguiendo el razonamiento de mi post anterior, en este caso "amigo de mi enemigo, enemigo mío", cuando Recalde se acercó al gobierno, para el camionero se cruzó de bando. "Hice todo el esfuerzo para mantener la alianza estratégica entre el gobierno y la CGT", explicó el abogado. Se refiere al acuerdo que permitió que no se hicieran paros generales durante ocho años. Está claro que fracasó en el intento.

 

"Que no conteste no quiere decir que no sienta dolor", dijo Recalde en la charla que mantuvo conmigo en Vorterix. Es que más allá de la cuestión política, en este caso, existe una relación de confianza y afecto que se fracturó.
 


Hace tres años participé de un almuerzo con todos los secretarios generales de la CGT, invitado por Hugo Moyano, en el histórico edificio de la central obrera. Estaba haciéndole una nota para el Diario Crítica que consistía en entrevistarlo durante tres días. A la diestra de Hugo (por entonces algo así como la diestra de Dios Padre), estaba sentado Héctor Recalde y, del otro lado, el taxista Omar Viviani. Alguien quemó esa foto.

 

Una pregunta complementaria y que trasciende la política: ¿Cuántas amistades o relaciones personales se han roto por estar en contra o a favor del gobierno?