Han pasado 19 años y sigue siendo uno de los misterios aún no develados de la época menemista (y para mencionar solamente uno de los más resonantes): la voladura de la AMIA y la escandalosa desinvestigación oficial, sea por manejos oscuros como la manipulación de jueces en esa y otras causas.

Miramos al pasado por las urgencias del presente y desde las urgencias del presente. Clamamos por justicia y por el fin de la impunidad porque necesitamos de esa justicia y de que termine la impunidad para que nuestras vidas cotidianas –ordinarias, grises, comunes- se vuelvan corrientes, sin aprehensiones ni temores de ninguna clase.

La justicia tiene una dimensión ética muy importante que trasciende los ámbitos jurídicos y al mismo sistema de justicia. Tiene un hálito de reparación y de brindar serenidad a las victimas. En la caso de la voladura criminal de la sede de la AMIA, los damnificados no fueron solo las 86 personas muertas y los heridos, junto a sus familiares y amigos. Las víctimas fuimos muchos más; fue la sociedad argentina.

Por eso, en este momento deben confluir distintas miradas y perspectivas. Las memorias desde las distintas experiencias, y también construir los relatos políticos. La crítica supone la valoración de lo que funcionó y no. Si no lo hacemos así, ese análisis crítico queda en dos lugares. En el de la desaparición, que no se menciona, se borra. O queda en el lugar del relato heroico. Ese análisis político que hay que hacer reclama que los distintos actores que hoy estamos vivos y que participamos hagamos la revisión práctica de nuestro accionar.

¿De que vale recordar a nuestros hermanos/amigos/familiares/conocidos si seguimos estacionados en el mismo sitio? ¿Acaso la intención es convertirlos en mártires o ídolos? Para nada. La finalidad es que atrocidades como la que sucedió un 18 de julio a las 9:53 en Pasteur 633 no suceda nunca mas, ni acá ni en ningún lugar del mundo.

Para eso la memoria. El silencio cabe en este proceso, como el silencio de la escucha para poder escuchar a otros, a los próximos. Habrá relatos discordantes, pero es parte de este debate colectivo. Reconocer los vacíos del propio relato, con distintas perspectivas. Nunca una memoria es absolutamente individual. Uno construye medidas desde códigos sociales y construye con otros. El análisis político de una experiencia vivida no se hace en soledad; sino que se hace en diálogo con otros. Los otros con los que uno dialoga. Ser capaz de callar para escuchar otras voces y desde allí construir un coro profundo, seguro, potente para evitar el desarrollo de una suerte de amnesia colectiva, que resulta más cómoda para todos los que no quieren/pueden hurgar en aquello que confronta en términos individuales y sociales.

El horror tiene cierta racionalidad y hasta podría decirse que el horror es un producto humano. En esa realidad desaforada, el horror explora la complejidad y las zonas oscuras del ser humano; es la crueldad absolutamente planificada y coherente de determinadas formas políticas.

Plantearnos solo el acto rememorativo significa algo de tranquilidad en alguna conciencia, pero nunca paz. Quedarse quieto sin agitar conciencias y provocar situaciones significa aceptar como natural el hecho de que el atentado nunca será esclarecido, y sus autores materiales, sus inspiradores ideológicos, sus encubridores seguirán gozando de los beneficios del exasperante beneficio de la duda, el ocultamiento y la falsedad.

La paz solo llegará con la verdad, la justicia y el cese de la impunidad.

No queremos solamente poderes republicanos; queremos el poder que nace del pueblo y para él se ejerza en plenitud e integridad.

No solo es importante cambiar; también es importante saber hacia donde se cambia. No alcanza con lo certero de la brújula; también es primordial anticipar el camino a recorrer.

Reclamamos por una Argentina decente y sin dolor.

A 19 años del atentado impune a la AMIA, la ASOCIACIÓN CULTURAL ISRAELITA ARGENTINA “I.L.PERETZ” (integrante del ICUF -Idisher Cultur Farband / Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina-) expresa:

ØJUSTICIA, JUSTICIA PERSEGUIRAS!

ØNO A LA IMPUNIDAD

ØJUICIO Y CASTIGO a los autores materiales, ideólogos, encubridores –jueces, camaristas, funcionarios políticos, policías, servicios de seguridad, dirigentes comunitarios, etc.-

ØAPERTURA DE TODOS LOS ARCHIVOS SECRETOS

ØCONFORMACIÓN DE UNA COMISIÓN INVESTIGADORA INDEPENDIENTE