La frase está contenida en una intervención telefónica sobre el celular de uno de los sindicados como responsable del atentado al auto oficial del intendente José Corral. Lo que se investiga ahora es si el mensaje de texto que trasladó esas líneas fue “plantado” o desnuda una relación entre los ejecutores y uno de los hermanos Yódice.  El abogado de los jóvenes dijo anoche que la causa “es política” y saludó la decisión del juez de ordenar la liberación de sus pupilos.  La prueba indiciaria exploró tres elementos centrales: el móvil, el perfil psicológico y el modus operandi.

Los hermanos Leandro e Ignacio Yódice fueron detenidos e identificados ayer por la tarde en una finca de Santo Tomé en el marco de una causa judicial que investiga el atentado incendiario que afectó íntegramente el vehículo oficial del municipio santafesino que utiliza habitualmente José Corral, hecho ocurrido en junio pasado. Los hombres fueron detenidos pero recuperaron la libertad casi de inmediato por decisión del juez Luis Silva, que lleva adelante las actuaciones y que ordenó tal diligencia que se desarrolló en dos domicilios de la ciudad de santo Tomé. (Ver Notas Relacionadas)

Uno de los hermanos tenía el teléfono intervenido desde que uno de los pesquisas recogió una “versión de calle” que asociaba a los Yódice con el escabroso hecho y la informó al juzgado. Fueron sucediéndose intervenciones telefónicas en las que se fue construyendo “un perfil violento”, entre los cuales se observaron actitudes intimidantes en las charlas como “poner un revolver en la cabeza para cobrarse una deuda” o “hacele firmar un 08 del auto con un revolver en la cabeza y cuando te la devuelva rompes el documento”. También en las escuchas se puede leer: “cualquier cosa, vas y le quemas el auto”. Estas expresiones fueron construyendo para los pesquisas un perfil psicológico un modus operandi. El móvil lo había deslizado, sin imputar a nadie, el propio intendente cuando declaró como testigo, cuando relató los problemas de cortes de calle que tuvo la ciudad en oportunidad de la protesta de bolicheros por la decisión del municipio de clausurar discos de los hermanos, por presencia de menores en horarios no permitidos.

La novedad, que aceleró la decisión del fiscal Jorge Andrés de detener a los hermanos, fueron varias sábanas de mensajes de textos recibidos en el celular de uno de los hermanos apuntados como presuntos autores del hecho investigdo. Desde un celular con prefijo de Santa Fe, registrado a nombre de un hombre que viviría en Capital Federal, se lanzaron sms muy aberrantes que decían en resumen:

-“Nosotros no los cagamos cuando se mandaron el moco con el auto de JMC en calle Chacabuco”.

– Si se rajan los buchoneamos con la Franja Morada para que se cobren ellos el autito del patrón”.

– “Pongan 200 mil por el silencio del auto quemado al patrón de la ciudad”.

-“Seguís insistiendo en llamarnos, no insistas traidor estás muerto por hablar de más”.

Los mensajes de referencia los recibió uno de los hermanos Yódice entre los días 16 y 17 de septiembre, es decir tres meses después del atentado y en medio del abandono masivo de dirigentes políticos de la lista para concejales de la ciudad que encabeza Diego Degano. Los Yódice, junto con otros referentes de los boliches santafesinos, como Bruno Marconatto, renunciaron a la lista del nadador, ex campeón mundial de aguas abiertas , hecho reflejado casi en tiempo real, por una de las escuchas transcriptas por los pesquisas policiales dela URI, que desgravaron las pinchaduras que el juez le ordenó al a SIDE local.
El juez y el fiscal evalúan por estas horas si los mensajes de texto que recibió uno de los sindicados como autor del hecho fue “plantado” a propósito para encontrar elementos objetivos en la causa, o se trata de una relación sostenida en el tiempo entre emisor y destinatario. Por cierto, en uno de los partes policiales enviados al juez se clara que el teléfono desde donde se reclama plata por silencio solo se comunicó dos veces con los presuntos autores, pero nunca con las otras líneas telefónicas que se entrecruzaron. En rigor, la línea de argumento para elaborar la acusación es tratar de probar lo siguiente: que los hermanos llevaron adelante el atentado y que luego traicionaron a un espacio partidario y que por eso iban a “tener que pagar”. Por ello, desde el celular que se enviaron los sms se pide un dinero por el silencio. Todo esto está en el marco de las conjeturas desplegadas en el expediente judicial y no por abundante prueba en contra delos hermanos. Los mensajes fueron enviados desde la ciudad de Santa Fe, ya que se informó que las celdas de telefonía celular que se activaron están en la calle Bv. Gálvez, otra en Crespo y una más de la calle San Martín.