Un día como hoy en 1994 se establecía el 22 de octubre como Día Nacional del Derecho a la Identidad, en reconocimiento a la lucha pacífica emprendida por las Abuelas de Plaza de Mayo.

El Derecho a la Identidad constituye la piedra angular de todo el espectro de derechos de los que goza la persona. Es la prueba de su existencia como parte de una sociedad, como individuo que forma parte de un todo; es lo que la caracteriza y la diferencia de las demás.

Herido gravemente por las terribles dictaduras militares, nuestro país vivió y vive aún hoy, una situación de menoscabo y apropiación de identidades que nos han marcado a todos los que vivimos aquellos tiempos de horror y violencia.

En este camino marcado por la lucha y la avidez de justicia, fueron incontables los obstáculos que debieron ser vencidos para conseguir restablecer los orígenes de tantos niños, ahora adultos, arrebatados de sus familias.

La labor incansable de las Organismos de Derechos Humanos, Políticos, Jueces, Fiscales y de toda una sociedad que ha reclamado en su afán de esclarecer los terribles hechos acaecidos, ha permitido recuperar las identidades de numerosas personas secuestradas y apropiadas, pero aún falta un largo camino por recorrer.

En esta fecha debemos recordar especialmente la tarea realizada por Abuelas de Plaza de Mayo y el Equipo Argentino de Antropología Forense, que retrocedieron en los caminos del desencuentro y la desaparición que abrieron las dictaduras militares para encontrar la verdad y la justicia, tan reclamada y tan ansiada.

La valentía, el tesón y la fuerza de voluntad que han sido necesarios para apaciguar tantas injusticias perpetradas, merecen el reconocimiento de todo nuestro país y el compromiso de custodiar el sistema democrático, garante indiscutible de los derechos inalienables de todos los seres humanos.

 

Griselda Tessio