Sí. Quedarte en una relación por temor a la soledad no es una buena idea. Enfrentar los desafíos y frustraciones que te plantea la vida siempre es la mejor elección. Test para conocer el estado de tus relaciones.

Mejor sola que mal acompañada, un viejo refrán en boca de abuelas y madres de más de 50. Nada más cierto: las parejas muchas veces se sostienen no por la fuerza del amor sino por desesperación, soledad y falta de incentivo para pensar que puede existir una vida mejor. O al menos más tranquila y plena.

¿Puede existir adicción a las personas así como existen las adicciones al alcohol, el cigarrillo o las drogas?

“Las adicciones a personas tienen las mismas características que el resto de las adicciones: al alcohol, a las drogas, al sexo, al juego, compras compulsivas, entre otras. Se sabe que se recurre a estas conductas cuando se quiere calmar la angustia”, explica la psicóloga UBA Patricia Gubbay de Hanono, directora de Hémera, centro de estudios del estrés y la ansiedad.

El caso de Mónica – una paciente con el nombre cambiado de la licenciada Gubbay de Hanono- sirve para ejemplificar el tema: Mónica de 37 años, divorciada y con tres hijos, está en pareja con Ronaldo de 40 desde hace 5 años. Y si a Mónica se le dijera que hay un mundo mejor fuera de esa pareja, diría que es imposible porque no concibe una vida sin él. Sin embargo el sufrimiento la lleva a la consulta.

La historia de Mónica

Ahí empezamos a ver todo lo que ella atraviesa con ese hombre. Dice: “mis amigas me dicen que tengo que cortar con Ronaldo. Me hace las mil y una, varias veces me pidió plata prestada jurándome que me la devolvería en poco tiempo y nunca lo hizo. Cuando se lo reclamo me trata de egoísta y mala persona. Me hace sentir culpable, mala, poco solidaria. Hace un año me enteré que tuvo un romance con una amiga mía. Me pidió disculpas y me juró que nunca más me causaría un dolor semejante. Lo perdoné.

Mónica recién pudo dejar a este hombre después de un tratamiento, en el que vio cuantos aspectos de ella quedaban relegados por esta relación. En el proceso terapéutico en el que se fue viendo cómo funcionaba esta relación adictiva, Mónica tomó conciencia de que debía dejar la queja, dejar de victimizarse, de culpabilizar al otro, por no tomar una decisión que le devolviera su vida. “Correrse del lugar de víctima y hacerse cargo del problema, que puede tener como consecuencia quedarse sola, no es una tarea fácil. Implica mucho trabajo con las partes más vulnerables de la persona”, sintetiza Gubbay de Hanono.

Para aquellos que sufren una relación adictiva, el tiempo es muy importante porque, la adicción, aumenta con el paso de los días y los meses. Sabemos que cuanto más enraizada esté, más difícil será dejarla. Pero hay síntomas físicos que vienen con el proceso de dejar a la persona por la que sentimos adicción. Puede decirse que se produce un síndrome de abstinencia.
¿Cuál es el origen?

“Las causas se pueden rastrear en las experiencias infantiles mantenidas en el contexto de una familia disfuncional donde las respuestas a las crisis o frustraciones son inadecuadas. Es posible que en seno de estas familias haya integrantes con graves problemas emocionales crónicos, y también puede haber adictos”, analiza la psicóloga Gubbay de Hanono.

En esta patología no es el amor la emoción prevalente sino el miedo, al abandono, miedo a quedarse solo, de no ser digno de cariño. Estos son algunos de los sentimientos que se presentan con frecuencia. Otros de los rasgos que se presentan en esta patología pueden ser la obsesión por la persona, la manipulación, la necesidad de control y el esconder y justificar las conductas de la pareja.

Por un lado tenemos a una persona con conductas evitativas que huye de la relación para no quedar atrapado en ella y por el otro lado hay uno que se aferra al otro porque si no siente que se muere. Cuando el segundo logra cortar con la relación, el otro muchas veces puede convertirse en el que necesita de la relación de dependencia.

Concluye la psicóloga: “si estos “adictos” no se recuperan pueden sufrir de estrés crónico y sabemos que éste, muchas veces es la causa de enfermedades graves como el cáncer, u otras enfermedades como las autoinmunes. También pueden caer en la depresión y sentir deseos de suicidarse. Este tipo de vínculo adictivo se cura, identificando los síntomas, comprendiendo el origen y haciendo un trabajo para recuperar la autoestima y el deseo propio.

 

Test de las relaciones

La psicóloga Teresa González (MN 5264) propone a través de un cuestionario de 20 preguntas medulares, un test para conocer el estado de tus relaciones.

Test: conocé el estado de tus relaciones:

Responder por SI o por NO a las siguientes opciones. Al final en los resultados.

1- ¿Me he preguntado alguna vez “por qué sostengo esta relación”?

2- ¿Tengo “facilidad” para relacionarme con personas “inadecuadas”?

3- ¿Una vez concluida una relación inadecuada, repito en una siguiente el mismo estilo de relación?

4- ¿Tiendo a hacerme cargo de los problemas del otro, como si fueran propios?

5- ¿Pienso que la fuerza de mis sentimientos resolverá los inconvenientes de la relación?

6- ¿Tengo frecuentemente sentimiento de culpa por los problemas que se suscitan en la pareja?

7- ¿Dudo en expresarme libremente por temor a la reacción del otro?

8- Por períodos, ¿me siento desarmonizado emocionalmente y respondo descontrolándome (ansiedad, ira, depresión)?

9- ¿Tiendo a involucrarme en situaciones que tienen efectos dañinos progresivos?

10- ¿Siento una irrefrenable sensación de excitación cuando encuentro una nueva persona a la que considero “ideal”?

11- ¿Le atribuyo a la relación efectos “reconfortantes” e “imprescindibles” que justifican la continuidad aún reconociendo que disminuye mi calidad de vida?

12- ¿Me apasiona el querer obtener “algo del otro” sintiéndome desafiante y a la vez avergonzado?

13- ¿Siento la desilusión de no obtener el tipo de relación “perfecta” como producto del azar o de alguna otra consecuencia “que no depende de mi”?

14- ¿Mis seres queridos, me manifiestan su preocupación por las características de mis relaciones?

15- ¿Pido ayuda por mis problemas, pero luego no la llevo a cabo en mis acciones?

16- ¿Creo que mi vida sería un sin-sentido, si no tuviera una relación de pareja?

17- ¿Siento que los momentos de estar bien son cada vez más espaciados?

18- ¿Pienso que el sufrimiento que la relación me causa justificaría el tomar una decisión, pero siento que soy incapaz de hacerlo?

19- ¿Doy por sentado que “me merezco” la relación que me tocó?

20- ¿Considero, cada vez más, a la “dependencia”, la “ambivalencia” y la “impotencia” como hechos normales?
RESULTADOS

0 afirmativas: no existe ninguna dificultad.

De 1 a 5: necesitará estar atento, pero puede retroceder.

De 6 a 9: consulte a un profesional especializado.

De 10 a 20: necesitará integrarse a algún grupo que se ocupe del tratamiento para la adicción a personas.

 

Fuente: Infobae