Un funcionario de la entidad admitió que podrían necesitarse hasta 6000 efectivos por partido para garantizar la seguridad y evitar que se intente interrumpir los encuentros. Debate sobre la falta de transparencia de la FIFA. ¿Será el de Brasil, el año próximo, el Mundial más revoltoso? Las continuas protestas que hacen erupción en contra de los fabulosos gastos en que incurrió la nación vecina para organizar la Copa del Mundo mientras continúa faltándole infraestructura básica pueden mantenerse durante la disputa del torneo, y la FIFA se prepara para un mundial muy movido, al punto que calcula que puede necesitar hasta 6000 policías por partido para garantizar la seguridad de los espectáculos.

 

“La situación en Brasil es un problema, tenemos que enfrentarlo”, reconoció el director de comunicaciones de la FIFA, Walter de Gregorio. “Nuestro objetivo es llevar a cabo la Copa del Mundo a toda costa. Si uno habla con el gobierno brasileño, ellos dicen que la situación será mucho más tranquila el año próximo, porque la gente entenderá la gran oportunidad que significa el Mundial. Pero otros dicen que se pondrá peor y que se podría intentar interrumpir los partidos como protesta.” Di Gregorio formuló estas consideraciones durante un debate acerca de la salud de la FIFA en la conferencia Play the Game, sobre juego limpio en el deporte, que se lleva a cabo en Aarhus (Dinamarca).

 

“El costo podría ser alto –reconoció el funcionario de la FIFA–. No sólo porque podríamos tener 6000 policías tratando de proteger los partidos, y tampoco habrá una atmósfera festiva en las calles. Se entiende a los brasileños: ellos quieren mejor educación y vivienda. Pero es una situación política que nosotros no podemos resolver.”

 

La reacción popular en Brasil se agregó a las dificultades que enfrenta la FIFA para llevar adelante el Mundial, además de su tirante relación con el gobierno de Dilma Rousseff y las demoras generadas en la adecuación de la infraestructura necesaria. Pero Brasil 2014 es sólo el primer escollo para la entidad que se niega a democratizarse: las elecciones de Rusia 2018 y Qatar 2022 también le son duramente criticadas. “El error no fue quién ganó la organización de la Copa del Mundo, sino el elegir dos sedes en el mismo proceso, porque no se puede evitar que se hagan tratos (entre aspirantes). Fue un grave error”, admitió De Gregorio, aunque la FIFA no tiene previsto modificar esas decisiones. “Los reportes de los países aspirantes a organizar el Mundial son revisados, pero la decisión de conceder el torneo es puramente política”, aseguró.

 

La transparencia de la FIFA fue puesta una vez más en el tapete. Desde que produjo aquella controvertida doble elección, tres reportes independientes recomendaron cambios en la estructura de la entidad, en áreas sensibles como sus mecanismos de decisión, edades tope de sus integrantes, tiempo límite del ejercicio de los cargos o publicidad de sus remuneraciones. “De las 59 recomendaciones que esos reportes contenían para que la FIFA adoptara, se ignoraron 42”, afirmó el especialista estadounidense Roger Pielke. “Blatter puede ser reemplazado mañana mismo por la Madre Teresa y la FIFA seguiría siendo gobernada por los mismos principios”, ejemplificó.

 

“Reformar la FIFA es como reformar al Vaticano, y quizás ellos (en Roma) están un paso adelante respecto de nosotros”, admitió el profesor suizo Mark Pieth, titular del Comité que la FIFA creó para reformarse, pero que dejará su cargo desilusionado con la escasa vocación de cambio que encontró mientras trataba de impulsar la tarea. “Sobreestimé la voluntad de cambio de los que deciden. No me imaginé que iba a encontrar tanta resistencia”.

 

Fuente: Página/12