Liposucción, lipoescultura, lipoaspiración ultrasónica, dermolipectomía. ¿Cuáles son las diferencias y qué conviene elegir para terminar con la adiposidad localizada? Una especialista lo explica para Infobae

 

La liposucción no es un tratamiento para la obesidad sino una técnica destinada a corregir los depósitos grasos de ciertas partes del cuerpo que son rebeldes a los regímenes de adelgazamiento. Su objetivo es modificar el contorno o el volumen, buscando una mayor armonía. De esta manera, se consigue mejorar la imagen corporal y la autoestima personal. Puede asociarse a dermolipectomía en algunos casos y con ciertos recaudos.

“No debemos buscar el descenso de peso, dado que los resultados van a ser notorios frente al espejo y en los talles, pero no se verán grandes cambios en la balanza. De todas formas, el descenso podría oscilar entre 2 y 4 kilos”, explicó la Dra. Graciela Aguirre, cirujana plástica, en diálogo con Infobae.

¿Liposucción o lipoescultura? Ambos son sinónimos de una misma técnica. La diferencia existente hoy radica en equipos novedosos que se asocian a la lipoaspiración, a fin de que la grasa pueda extraerse con más facilidad y sin dañar el resto de los tejidos. “Uno de ellos es la lipoaspiración ultrasónica, donde se asocia la producción sobre el tejido graso de ondas de ultrasonido de muy baja frecuencia a fin de romper las membranas celulares del tejido adiposo y así obtener solo grasa, conservando los tabiques y el resto de tejidos de sustentación de la piel”, sostuvo Aguirre. “Este tratamiento está especialmente destinado a aquellas zonas que poseen algún grado de flaccidez y necesitamos que todos los tejidos estén indemnes para recuperar la armonía y la tensión”.

Pero cuando la piel está muy fláccida, la “lipo” deja de ser la opción única y debemos pensar en la dermolipectomía. Este procedimiento apunta a estirar y retirar la piel que sobra. Un ejemplo clásico es luego de los embarazos, donde la piel del abdomen se encuentra en exceso y/o con estrías. “Esta cirugía nos permite devolverle a la “pancita” el aspecto liso previo y, de paso, si es que los músculos también sufrieron el impacto tanto sea del embarazo como en el caso ex obesos, realizar en la misma cirugía la reparación de la pared abdominal, es decir, de los músculos”, precisó la entrevistada.

En el caso de las embarazadas es conveniente esperar un tiempo prudencial no menor de 8 meses para plantear un procedimiento quirúrgico estético.

¿Se puede asociar a la dermolipectomía una” lipo”? “Depende. Si la zona a lipoaspirar es pequeña y no afecta la circulación de los tejidos tratados con la dermolipectomía, la respuesta es sí. Pero dicha evaluación debe hacerla el médico especialista en cirugía plástica dado que la “lipo” en exceso o en zonas superpuestas con la dermolipectomía puede generar una serie de complicaciones, como sufrimiento de la piel abdominal por alteraciones circulatorias o embolias grasas. Esto último puede comprometer la salud seriamente”, advirtió Aguirre.

Pero ¿quién puede hacerse una “lipo”? La especialista indicó que está aconsejada para personas con buen estado de salud, estabilidad psicológica, realista en las expectativas, no obesas y con elasticidad de piel aceptable.

“En relación a la edad, la recomendación es idealmente a partir de que se alcanza la mayoría y con el completo entendimiento del procecimiento al que la persona va a someterse. El tope de edad dependerá del estado de salud del paciente”, aconsejó.

Las zonas lipoaspirables son: brazos, papada, abdomen, espalda, muslos, cadera y, en algunos casos, la mama. Debe tenerse cuidado porque no todas las partes del cuerpo ni todas las pieles son susceptibles de ser aspiradas.

¿Qué complicaciones puede traer una “lipo” o una “dermo”? “Como cualquier cirugía, puede tener complicaciones como hemorragias, infecciones o reacciones negativas a la anestesia. Y si bien es una cirugía de frecuente realización y exitosa, en la mayoría de los casos no escapa a las complicaciones de cualquier procedimiento. Mientras más grande sea la zona en la que se va a hacer la liposucción, mayor es el volumen de grasa a extraer y más importantes son los riesgos de sufrir cualquier complicación que incluso puede ocasionar la muerte. Es por eso que tiene un límite. No se puede extraer todo lo que quisiéramos sino el máximo de grasa que no afecte la salud”, resaltó.

En el caso de la dermolipectomía, la infección o el sufrimiento de los tejidos por problemas circulatorios son posibles complicaciones; aunque poco comunes, suelen ser graves y aparecen cuando la circulación, tanto arterial como venosa, está comprometida. Pero el tromboembolismo pulmonar es la complicación más temida de la dermolipectomia. Ocurre cuando se producen coágulos o desprendimientos de grasa que impactan sobre el pulmón u otros órganos.

“Es una complicación muy grave. Además, esta operación añade dos condiciones que contribuyen a su aparición: el aumento de la presión dentro del abdomen y la disminución del retorno venoso de las extremidades durante la intervención y después de ella. La obesidad ha sido claramente identificada como factor de riesgo para el desarrollo del embolismo pulmonar”, expresó Aguirre.

Es importante destacar que para todas las intervenciones quirúrgicas el hábito del cigarrillo es factor predictivo de complicaciones en la mayoría de los casos. Se recomienda siempre eliminar el consumo antes (al menos desde 30 días previos) y después de la cirugía.

“Hoy vemos pacientes que asumen un procedimiento quirúrgico como si estuvieran en el spa o en la peluquería. Se minimizan los riesgos y los cuidados posoperatorios. Si está pensando en hacerse una liposucción, o una dermolipectomía, mi consejo es que consulte con un cirujano plástico calificado y se opere en un centro quirúrgico habilitado”, finalizó Aguirre.

 

 

Fuente: Infobae