¿La razón? El calentamiento global que, de no detener su ritmo, en unos 5000 años derretiría toda la masa de hielo del planeta, que se volcaría al mar y cubriría ciudades como la capital argentina, Londres, Tokio, Lima, Nueva York, Barcelona, Shangai, Amsterdam y San Francisco, entre otras, según un mapa interactivo elaborado por National Geographic (NG).

“Si seguimos añadiendo carbono a la atmósfera contribuiremos a crear un planeta sin hielo y con temperaturas promedio de 27 grados en lugar de 14”, advierten los especialistas que trabajaron en la proyección de lo que podría ocurrir si se desvanecen los cinco millones de kilómetros cúbicos de hielo distribuidos a lo largo y ancho de la Tierra.

En total, son siete mapas que muestran en detalle qué podría pasar en América del Sur y del Norte, África, Europa, Asia, Australia y la Antártida.

En América del Sur, la cuenca del Amazonas, en el norte, y la cuenca del río Paraguay, en el sur, se convertirían en las entradas del Atlántico, acabando con Buenos Aires, la costa de Uruguay y la mayoría de Paraguay. Sobrevivirían extensiones montañosas a lo largo de la costa del Caribe y América Central.

En América del Norte, la costa atlántica se desvanecería junto con Florida y la costa del golfo. Mientras que San Francisco, en California, se convertiría en un grupo de islas y el valle central en una bahía gigante.

En comparación con otros continentes, África perdería menos extensión de tierra, pero el aumento del calor la haría mucho más inhabitable. Ciudades como Egipto, Alejandría y El Cairo serían inundadas por el Mediterráneo.

Londres, Venecia, los Países Bajos y la mayoría de Dinamarca podrían sufrir las peores consecuencias en Europa.

Y de Asia, China y Bangladesh, pobladas por cientos de millones de habitantes, se verían cubiertas por el agua, al igual que gran parte del litoral de la India.

Mientras que Australia ganaría un mar interior, pero perdería gran parte de la estrecha franja costera, en la que viven cuatro de cada cinco de sus habitantes.

Fuente: Clarín