Finalmente, Pedro (Benjamín Vicuña) murió ayer en “Farsantes”, la tira de Pol-ka que emite El Trece. No hubo sorpresa en el final del personaje porque los hechos sucedieron tal y como se venía diciendo en Internet desde hace un mes: lo mató su mujer, Camila (impecable, Julieta Cardinali), desquiciada de celos ante la evidencia de que su esposo estaba decidido a huir junto a Guillermo Graziani (Julio Chávez). Así son las cosas en los tiempos modernos: es muy difícil mantener en secreto las tramas de las ficciones. Tal vez por eso, el responsable de Netflix declaró recientemente que dicha empresa asume el riesgo de los finales transmitidos boca a boca al subir juntos todos los capítulos de cada temporada de sus series originales. Así y todo, explicó, optan por priorizar el deseo del público contemporáneo de tener las series a disposición para verlas cuándo y cómo quiera, sin depender de los horarios de programación o de la entrega de episodios semanales.

 

Volviendo a “Farsantes”, lo que de veras sorprendió anoche fue la indignación que hizo pública Carolina “Pampita” Ardohain vía Twitter. Evidentemente, ella quería un final feliz para Pedro y Guillermo. La muerte del personaje que interpretó su marido, Benjamín Vicuña, en “Farsantes” no le gustó ni un poco. Y así lo dijo, textualmente, en un tuit: “Qué rabia ver este final! No podían los autores dejarlos encontrarse en el final y darnos el gusto a los seguidores? Soberbios e ingratos!”. Sin duda, la opinión de Pampita dará que hablar durante todo el día de hoy.

 

Unos minutos antes, el propio Benjamín Vicuña había escrito en la misma red social: “Como actor, yo tampoco quería este final. Los personajes viven mientras se los recuerde #Farsantes”.

 

Por mi parte, como espectadora de la tira, lo que recordaré será la estupenda actuación de Benjamín Vicuña. Cuando Pedro se convirtió en prófugo de la Justicia sus apariciones se espaciaron. Últimamente lo veíamos muy poco, casi siempre en un bar. Pero la gratitud tiene memoria y en lo personal, agradezco las escenas memorables donde Vicuña puso al servicio de Pedro toda su capacidad actoral, que es enorme, por cierto. Imposible olvidar con cuánta sensatez y sentimiento contaba su mirada el infierno interior de ese hombre tironeado entre el cariño por su esposa y el deseo irrefrenable que lo impulsaba hacia Guillermo. ¿Quién podría borrar de su memoria la llegada de Pedro al Registro Civil para casarse con Camila, ovillado en una maraña de dudas; cabizbajo, como cualquiera que huye hacia delante sólo por no atreverse a frenar? ¿Cómo desterrar de nuestro recuerdo aquellas noches donde Pedro temía ser aplastado por su propia indecisión y Vicuña le prestaba al personaje un rostro demacrado, una espalda vencida y un andar cansino para que nos creyéramos de principio a fin tamaño estado de agobio y ansiedad?

 

Así son las novelas. Nos guste o no, Pedro está muerto. ¡Larga vida y muchísimos personajes más para Benjamín Vicuña!

 

Fuente: Clarín