La Asamblea Universitaria reeligió al actual rector por 245 votos, 4 en blanco y dos nulos. El vicerrector alcanzó 242 sufragios contra 3 en blanco y otros dos nulos. “Este es el reconocimiento a un proceso de construcción colectivo y plural, sobre la base de disensos construimos consensos”, aseguró Cantard tras la votación.

 

Albor Cantard y Miguel Irigoyen fueron reelectos como rector y vicerrector de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) por un nuevo período. Así lo definió la Asamblea Universitaria que, constituida en colegio electoral en sesión especial, eligió a las autoridades de esta casa de estudios para el período 2014-2018, como punto final del proceso de renovación de autoridades de la institución.

La Asamblea sesionó ayer desde las 16, en el Paraninfo de la UNL, y segundos antes de cumplirse las 21, tras escucharse el respaldo a la continuidad de las autoridades de una treintena de asambleístas, se conoció el resultado de la votación para rector: Albor Cantard cosechó 245 de los 251 sufragios emitidos, con 4 en blanco y 2 nulos. Mientras que Miguel Irigoyen logró 242 sobre 247 emitidos, con 3 en blanco y 2 nulos.

Conocidos los resultados, Cantard valoró especialmente el proceso electoral vivido en la UNL que involucró exactamente 100 actos eleccionarios, con la definición de los representantes de cada uno de los cuerpos universitarios y la renovación de las autoridades en las diez unidades académicas, durante casi tres meses.

“No estamos aquí producto de ciertos liderazgos personales, ni por propias trayectorias del arquitecto Irigoyen y quien les habla. Estamos aquí porque somos el resultado de procesos colectivos, de instancias en las que participaron todos y cada uno de los integrantes de cada estamento de nuestra comunidad eligiendo democráticamente a sus pares y, en consecuencia, somos representantes elegidos en el marco de este largo proceso como circunstanciales gestores de las políticas que ustedes encabezan –aseguró el rector ante los asambleístas– Porque es ésta una Universidad que ha decidido que la construcción colectiva es la única posible, porque es la manera de que todos y cada uno de nosotros formemos parte de un proceso histórico que nos depositará en la Universidad del Centenario”, manifestó.

 

Desafíos por venir

Tras recordar que este año en nuestro país se cumplen los 30 años del retorno a la democracia en el país, y la construcción colectiva que este período histórico comprende, Cantard reseñó que la Universidad se apresta a transitar el lapso que “nos llevará a la puertas de la Universidad del Centenario, y como siempre asumimos esta gran responsabilidad con la tranquilidad que le da a la institución tener sólidas líneas de políticas construidas, que vienen de gestiones pasadas y otras que hemos iniciado en estos años sobre la base de nuestro Plan de Desarrollo Institucional”.

Indicó a continuación que también restan desafíos para los próximos años: “Los que están en nuestra agenda y a los que daremos respuestas haciendo política, respetando las opiniones a través del debate abierto y franco, respetando el disenso y sabiendo que a partir del mismo también se construye la Universidad; con una gestión transparente, de calidad y con los mejores equipos de trabajo en cada área, comprometidos todos con el proyecto institucional aprobado por esta Asamblea Universitaria”.

 

Pluralidad

Por su parte, Irigoyen resaltó la diversidad que conforma la comunidad universitaria del Litoral: “En esta Asamblea están representados los diferentes claustros, distintas disciplinas, generaciones, intereses distintos no siempre concordantes, con localizaciones geográficas disímiles. Más que nunca quisiera reafirmar que no se votaron las personas sino un proyecto de Universidad inclusivo, plural, transversal y que respeta la diferencia. Por ello, mi mayor esfuerzo y compromiso para el período que comienza”.

En el mismo sentido, Cantard señaló que la Asamblea fue fruto de un proceso colectivo y deliberativo, que incluyó cien actos eleccionarios en toda la comunidad. Por eso mismo definió que no se trata de un “proceso improvisado, sino que fue un período que atravesamos todos para elegir a los representantes de los distintos claustros, alumnos, profesores titulares y asociados, auxiliares, no docentes, las eleciones de decanos y vicedecanos, en el que este año se sumaron los Centros Universitarios de Reconquista-Avellaneda, el de Gálvez, el Instituto Superior de Música y la novel Facultad de Ciencias Médicas”.

Antes de concretarse la votación, fueron 30 asambleístas los que dieron su respaldo a la continuidad de Cantard e Irigoyen como rector y vice, y reseñaron las políticas encaradas en materia de diversificación de la oferta académica, de consolidación del cuarto nivel, de profundización de las funciones de I+D, con 500 proyectos de investigación financiados por la propia UNL y unos 40 proyectos encarados con financiamiento externo. También se pusieron en valor una diversidad de políticas de transferencia de conocimiento a la comunidad de la que la Universidad es parte, y se valoraron tanto las políticas extensionistas como las culturales que se ha profundizado y cultivado en una Universidad hija de la Reforma de 1918.

 

Fuente: Prensa UNL