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domingo 23 de enero de 2022

Un día para el diálogo nuclear

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Mientras el Parlamento de Teherán renovaba la voluntad de tener un programa nuclear pacífico, en Ginebra se vuelven a encontrar hoy los delegados que buscan crear un sistema de supervisión del combustible.

 

Irán y las grandes potencias reanudarán hoy las negociaciones sobre el programa nuclear de la República Islámica. La cita en Ginebra despertó gran expectativa internacional, ya que podría allanar el camino a la solución de una prolongada crisis. La llegada del moderado Hasan Rohani a la presidencia de Irán en agosto marcó un acercamiento entre Occidente y Teherán y supuso una gran oportunidad de negociación con Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania, las potencias que intentan poner coto a las actividades nucleares iraníes. Representantes iraníes y de las potencias buscan definir los términos del programa nuclear que el país asiático lleva adelante y que ha sido objeto de sanciones, ya que se sospecha que busca armas atómicas, aunque Teherán asegura que tiene fines pacíficos.

Este encuentro será el segundo entre las partes en lo que va del mes y las delegaciones que participarán de las conversaciones en la ciudad suiza expresaron su voluntad de seguir acercando posiciones para lograr al menos una solución temporaria. Aunque las partes acordaron mantener en secreto los detalles de la discusión, se sabe que en la mesa de negociación figura un acuerdo que consiste en que Irán comience a desmontar la técnica que se precisa para la construcción de armas atómicas a cambio de flexibilizar las sanciones económicas. Un acuerdo más amplio se negociará después, cuando se haya generado confianza entre las partes.

En las últimas negociaciones, celebradas el 9 y 10 de noviembre en Ginebra, los puntos espinosos quedaron de manifiesto. Desde las delegaciones en Ginebra trascendió que Irán tenía que suspender el enriquecimiento de uranio al 20 por ciento y que el uranio que ya tiene enriquecido, al parecer 196 kilos, tendrá que convertirlo en barras de combustible o enviarlo a un tercer país. Uno de los puntos que más dificultades presenta es el futuro de la instalación nuclear de Arak, ubicada en el centro de Irán, donde está previsto que el año que viene se ponga en marcha un reactor de agua pesada.

En ese tipo de reactores produce plutonio como producto derivado, elemento que podría ser una alternativa al uranio enriquecido para una bomba nuclear, por lo que se convirtió en uno de los principales asuntos en discusión. Por otra parte, analistas señalan que, de llegar a un acuerdo, se levantarían parcialmente las sanciones que impiden a Irán comerciar internacionalmente su petróleo, principal fuente de sus ingresos, mientras que otros descartan esta posibilidad. Lo que está claro es que, mientras Teherán y las potencias intentan llegar a un acuerdo, Israel protestó en términos muy duros contra esto.

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, dijo que respeta la preocupación de Israel, pero que el diálogo en Ginebra no constituye ningún riesgo adicional. El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mohammad Javad Zarif, afirmó ayer, durante una visita a Roma, que hay chances de llegar a un acuerdo en las reuniones, informó la cadena de noticias BBC.

“Viajo a Ginebra muy decidido a salir con un acuerdo. Hay posibilidades reales de lograrlo”, declaró el canciller iraní, quien acusó de nuevo a Israel de torpedear las negociaciones. En un video difundido ayer y subtitulado en varios idiomas, Zarif pidió a las potencias que lleguen a un acuerdo con Irán. “Este año, nuestro pueblo eligió, a través de las urnas, un abordaje constructivo y, por medio de esto, dieron al mundo una oportunidad histórica de cambiar el rumbo”, aseguró.

“Para aprovechar esta oportunidad única, necesitamos aceptar igualdad de condiciones y elegir una senda basada en el respeto mutuo”, agregó. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ve con optimismo las conversaciones que arrancan hoy. Para el presidente estadounidense, Barack Obama, un acuerdo con Irán supondría un éxito notable en política exterior, particularmente tras su amenaza de ataque contra Siria, que resultó frenada por la iniciativa rusa para que Damasco entregara su arsenal de armas químicas. La posición más dura frente a Teherán es la de Francia. Anteayer, el presidente francés, François Hollande, subrayó que el programa nuclear iraní es una amenaza para el mundo y dijo que no apoyará un acuerdo hasta asegurarse de que Irán no pueda construir un arma atómica.

 

Fuente: Página/12

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