La travesía fue organizada para demostrar las “capacidades distintas” de las personas con trastornos del espectro autista. Llegaron en siete días desde Uspallata hasta el Cristo Redentor. Serán homenajeados hoy en la Legislatura porteña.

 

Un grupo de 35 argentinos, entre los que se encuentran 19 jóvenes con trastornos del espectro autista, cruzaron la Cordillera de los Andes a pie, en una acción inédita, para que la sociedad vea a “la discapacidad como una capacidad distinta”, según contaron los promotores de la travesía. El objetivo de la expedición, explicaron, era “desarrollar capacidades y virtudes” de los jóvenes, promover la socialización con otros grupos y fomentar la independencia. El proyecto, organizado por la asociación civil Centro de Actividades Educativas Camino (CAEC), es una iniciativa que se sustenta en los aportes de los profesores, chicos y familias y las empresas que quieren colaborar. Por cumplir con el desafío serán homenajeados hoy en la Legislatura porteña.

“Ellos viven con el rótulo social de la discapacidad y esto es mostrarle sus capacidades al mundo”, resumió el profesor Marcelo Deluca, a cargo del CAEC, quien estuvo al frente del cruce de los Andes.

Esta fue la primera vez que un grupo de personas con necesidades especiales –en este caso, jóvenes con trastornos del espectro autista– cruzan a pie la Cordillera de los Andes. La travesía se inició el sábado 9 de noviembre en Buenos Aires y partieron a pie desde Uspallata el lunes siguiente, para llegar al Cristo Redentor, en el límite con Chile, el domingo 17. El grupo recorrió la Cordillera por el paso Uspallata en tramos que requirieron entre seis y ocho horas diarias de caminata.

“Fueron en total diez días de caminatas y noches en refugios, incluyendo el regreso. Somos 35 personas entre los 19 chicos de 14 a 20 años con trastornos del desarrollo y los 16 profesionales de educación y salud. Estuvimos un día más en Uspallata, que está a 2000 metros sobre el nivel del mar, antes de bajar a Buenos Aires y volver al club”, explicó Deluca a Página/12.

La hazaña requirió una preparación tanto física como emocional. “Trabajamos con dos estímulos semanales aeróbicos con mochilas con carga, pero yo apuesto a la preparación emocional. Esto les sirve a los chicos para desarrollar capacidades, virtudes, lazos y detectar defectos. Muchos hablan mal o caminan mal y aprenden a apoyarse en los compañeros. Cubren estos defectos con virtudes y lazos.”

“Entre las actividades, el lunes estuvimos en un regimiento militar en Uspallata, donde los chicos compartieron una comida con los militares. Sin estimular la socialización, esto sería imposible. Lo mismo sucedió en los refugios, donde tuvieron que vincularse y socializar con las personas que se encontraban. Siempre se trató al autismo desde lo médico y psicológico y la fonoaudiología, mientras que nosotros buscamos que jueguen y se sientan pibes”, agregó.

El profesor también destacó que con la actividad los chicos lograron más independencia. “Cuando marchábamos, los chicos tenían que tomar tres, cuatro y cinco litros de agua diarios y comer tres bolsitas con pasas de uva, almendras y castañas de cajú. Logramos que se independizaran y cuidaran de su persona. Es destacable crear independencia porque generalmente son dependientes y la familia fomenta la dependencia.”

El viaje fue posible gracias al apoyo, entre otros, de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), el Ejército Argentino, Gendarmería Nacional, Asociación Mutual Personal AFIP, el club Boca Juniors (a través de Boca Social), además de varias empresas y otros aportes provenientes de particulares que acercaron su solidaridad.

“Este proyecto no tiene nada que ver con lo comercial. Todos contribuimos, los padres, nosotros, los chicos. Una empresa de alimentos nos dio alimentos para 50 personas para 15 días y otra, agua envasada. Además, la AFIP dio apoyo vehicular en la ruta durante las caminatas. Con el proyecto anual buscamos entrar en la masa social. El año pasado recorrimos escuelas de frontera de Jujuy y Bolivia llevando donaciones para que la sociedad vea a la discapacidad como una capacidad distinta.”

En este sentido, se mostró orgulloso del proyecto 2013. “Este es el primer grupo en proponerse y lograr el cruce de los Andes, algo que nos enorgullece. Los chicos tenían una alegría infernal al estar a tres mil, cuatro mil metros de altura con todo el hielo y la nieve. Cumplieron un sueño.”

A partir de un proyecto de la legisladora porteña Susana Rinaldi (Frente Progresista Popular) ahora tendrán un homenaje en la Legislatura. La ceremonia tendrá lugar en el Salón Dorado de esa casa, hoy a las 18.30. Rinaldi manifestó en su proyecto que “esta experiencia favorece no sólo la autoconfianza, la autoestima de las personas con necesidades especiales, sino que colabora en la concreción de sus derechos de recreación y del disfrute del tiempo libre”.

Durante la ceremonia, la diputada hará entrega de un diploma a cada uno de los participantes del cruce y una plaqueta a Deluca. Además, habrá un broche musical a cargo de la Orquesta de Tango de la Ciudad de Buenos Aires y de la propia Rinaldi como intérprete.

 

Fuente: Página/12