El candidato oficialista Juan Orlando Hernández se proclamó ganador en Honduras. El partido Libre exige revisión del cómputo.

 

Un nuevo escenario de tensión se vive en Honduras. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) daba como ganador de las elecciones al candidato oficialista Juan Orlando Hernández, secundado por la candidata progresista Xiomara Castro. Los últimos resultados parciales le otorgaron a Hernández el 34,19 por ciento de los votos, mientras que la mujer del ex presidente Manuel Zelaya quedó en el segundo lugar, con 28,83 por ciento. Pero ambos candidatos se autoproclamaron vencedores de los comicios. Y Zelaya aseguró que su partido Libertad y Refundación (Libre) rechazará los resultados oficiales. “No aceptamos los resultados del Tribunal Supremo Electoral”, dijo Zelaya. Libre habló de fraude y proclamó a Castro “presidenta electa”. Por su parte, Hernández instó a quienes cuestionan los resultados a que realicen el planteamiento ante el Tribunal Supremo Electoral. “El triunfo no se negocia con nadie”, manifestó.

El candidato presidencial del Partido Liberal, Mauricio Villeda –quien obtenía el tercer lugar, con el 20 por ciento–, dijo que su fuerza esperaba los resultados oficiales definitivos, y aseguró que los reconocerá. Por otro lado, el candidato del Partido Anticorrupción, Salvador Nasralla, aseguró que nadie puede declararse ganador y dejó entrever irregularidades por parte del TSE. “Hemos comparado las actas escrutadas y las de nuestros fiscales y no coinciden los resultados. Tienen diferentes valores a los que nosotros tenemos con otros partidos”, indicó quien, de acuerdo al cómputo oficial se ubicó cuarto, con el 15 por ciento de los votos.

Según la denuncia de Zelaya, la candidata de Libre ganó en la mayoría de las mesas. Así los demuestran los conteos a boca de urna que manejó la fuerza política opositora que acompañó a Castro. “Si es necesario, iremos a las calles a defender nuestros derechos como siempre lo hemos hecho”, afirmó Zelaya. Libre aseguró que no hay ninguna negociación que traicione al pueblo de Honduras, al referirse al TSE. El ex mandatario manifestó que están de acuerdo con el diálogo y los acuerdos políticos siempre y cuando sean trasparentes y en defensa de los derechos de los hondureños. “Proclamamos que no aceptamos los resultados que dio el TSE. No estamos dispuestos a aceptarlo”, reiteró Zelaya al instar al TSE a demostrarle al pueblo de Honduras la transparencia de los resultados del domingo. “Yo les he pedido que simplemente comparemos nuestros resultados. Que dejen que nuestros técnicos vayan a todo el proceso interno”, añadió. El ex presidente llamó a los veedores internacionales a reconsiderar sus declaraciones avalando la transparencia del proceso electoral.

Hernández realizó declaraciones públicas en las que se consideró el ganador absoluto de los comicios. “El pueblo hondureño habló, se manifestó, y les recuerdo que la voz del pueblo es la voz de Dios”, dijo Hernández, que agregó que los ciudadanos también votaron por dejar atrás la crisis política originada tras el golpe de Estado que en junio de 2009 derrocó a Zelaya. También declaró que empezará a cumplir parte de sus promesas de campaña y se centró en el tema de la seguridad urbana. “Lo primero que vamos a hacer es recuperar la paz y la tranquilidad del país, por eso en las próximas tres semanas vamos a hacer una visita personalizada a los operadores de Justicia, porque necesitamos resultados, y también llegaré al Consejo Nacional de Defensa y Seguridad”, expresó.

La delegada política de Libre, Ricci Moncada, sostuvo que los resultados preliminares son un claro fraude y subrayó que su partido no los reconoce. “En el escrutinio se observan irregularidades que tienen que ser analizadas y una gran cantidad de datos que no coinciden con lo recibido por nuestro partido”, subrayó Moncada, quien fue funcionaria del gobierno de Zelaya. Por otra parte, el candidato de Libre a la vicepresidencia, Enrique Reina, coincidió con Moncada subrayando que existen inconsistencias en más del 20 por ciento de las actas escrutadas, y que los resultados provisionales oficiales están siendo manipulados para favorecer a uno de los candidatos.

Otro de los dirigentes de Libre, Juan Barahona, llamó a las bases del partido y del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) a mantenerse firmes y defender el triunfo de Castro. “Vamos a defender el triunfo, no podemos aceptar los caprichos que el Tribunal Electoral está manifestando”, subrayó Barahona, quien aseguró que Castro se mantiene optimista y segura de su victoria. El dirigente destacó que los seguidores de Libre defenderán la voluntad de los hondureños en las urnas con “sudor, sangre y hasta lágrimas”, e insistió en que no renunciarán a lo que, aseguran desde el partido, es un triunfo que pertenece a Castro.

La jefa de la misión de observadores de la Unión Europea (UE) en las elecciones, Ulrike Lunacek, pidió paciencia a los candidatos presidenciales, y destacó la transparencia del proceso y la masiva asistencia a las urnas. En Honduras no hay segunda vuelta electoral y el ganador o ganadora será quien suceda al actual presidente, Porfirio Lobo, a partir del 24 de enero de 2014. “Esta elección es trascendental porque va a permitir a Honduras recuperar su normalidad plena”, declaró por su parte el jefe de la misión de la OEA, Enrique Correa.

Las elecciones registraron una participación del 61 por ciento de los electores, de acuerdo con los datos del tercer boletín oficial, escrutado el 60 por ciento de las mesas. Unos 5,3 millones de hondureños fueron convocados a las urnas para elegir al presidente, tres vicepresidentes, 128 diputados al Congreso Nacional, 20 al Parlamento Centroamericano y 298 corporaciones municipales.

El único incidente reportado fue el asesinato a balazos de cinco personas a 20 metros de un centro de votación en la comunidad Juan Francisco Bulnes, del departamento selvático Gracias a Dios, cuando faltaba media hora para la apertura de los comicios. En estas elecciones participaron, por primera vez, nueve partidos políticos, cuatro de ellos surgidos tras el golpe de Estado contra Zelaya.

 

Fuente: Página/12