Terminada su 43° temporada de almuerzos, reconoce que fue su “mejor año”, en el que también hizo galas los sábados. Fiel a su estilo, ‘Chiquita’ confiesa que le gusta indagar.

 

 

 

“La gente me dice que fue mi mejor año”, confiesa Mirtha Legrand a Clarín al día siguiente del cierre de la temporada número 43 su clásico ciclo de los almuerzos (el domingo, por América). Para volver a verla sentada a la mesa en la pantalla chica hubo que esperar casi dos años y medio. La diva se había despedido de Almorzando con Mirtha Legrand en enero de 2011, desde Mar del Plata, y parecía que no regresaría.

 

En el medio volvió a su primer amor: la actuación. El año pasado, Mirtha protagonizó la ficción La dueña, el unitario que emitió Telefé. Sin embargo, luego de que su nieto y productor Nacho Viale le propusiera retomar con los almuerzos una vez por semana, ella accedió. Fiel amante del oficio, volvió y pareció que nunca se hubiera ido. “Fue un año maravilloso. Apenas fueron cuatro meses porque empecé en agosto, pero estuve muy cómoda. Fueron meses muy fructíferos. Me sentí muy feliz y el público me acompañó mucho. La verdad: maravilloso”, sentencia la diva, que cree que éste ha sido una de sus mejores temporadas. “Al no tener la presión de la televisión diaria me sentí más relajada y más cómoda. El programa fue más cuidado al igual que la elección de los invitados. Desde mi corazón, mi alma y mi modo de ver y sentir, fue espectacular y estoy muy contenta”, expresó Chiquita.

 

Además, la conductora debutó los sábados con La noche de Mirtha, un ciclo de entrevistas y cena que en principio sería un especial y se emitiría solamente en cuatro oportunidades (una vez por mes), pero terminó, gracias al buen rendimiento en el rating, como fijo dentro de la programación semanal del canal.

 

“Fue un esfuerzo muy grande porque los sábados terminábamos muy tarde y no me quedaba tiempo para preparar los almuerzos que es algo que me encanta hacer y, además, eso hizo que durmiera pocas horas. Pero me gustó hacerlo y quiero seguir”, explica, adelantando que volverá el año que viene.

 

Estuvo tan a gusto con su trabajo este año que le lleva un tiempo tratar de recordar cuál fue la nota más difícil que le tocó hacer. “Quizás, al principio, con algún político, pero fue todo tan agradable que no recuerdo. Sí hubo algunos chisporroteos por ahí, pero eso siempre es bueno para la televisión”, indica. “No me gusta la televisión tan placentera. Me gusta indagar y preguntar lo que creo que el público que está viendo quiere saber. Yo me pongo en el lugar del espectador y consulto lo que creo que a ellos les gustaría preguntar en ese momento”, afirma. “Soy muy respetuosa de los invitados: si antes de empezar me piden que no toque un tema personal porque están con un juicio o algo por el estilo yo lo respeto. Pero me gusta hacer una televisión picante”, confirma sobre su característico estilo y asegura: “Televisión diaria no quiero hacer más”.

 

 

 

Fuente: Clarín