Acompañados por sus dos hijas, Sofía y Victoria, celebraron su amor con una emotiva ceremonia religiosa en el jardín de su casa.

 

 

 

En septiembre, antes de emprender un divertido viaje en familia a Disney, Guillermo Andino (45) le propuso a Carolina Prat (39), su mujer desde hace trece años, renovar los votos matrimoniales. Entusiasmada, la ex modelo, aceptó la propuesta.

 

“Sabíamos que queríamos hacer esta ceremonia en algún momento, pero nuestra idea era llevarlo a cabo cuando tuviéramos realmente ganas. No nos interesa entrar en el cliché y esperar a festejar con un número redondo, como las bodas de plata o de oro. Está bueno lo preestablecido, porque es una razón para celebrar el amor, pero cuando no está la excusa es aún más auténtico”, confesó Carolina a ¡Hola! Argentina.

 

Entonces, pusieron fecha: el 16 de diciembre. “Yo cumplo el 17, así que empezó la ceremonia cerca de las 22, en el jardín de mi casa y después, a las doce, brindamos por mi cumpleaños”, dijo “la novia”.

 

 

 

Fue una noche cargada de emoción. Mientras se escuchaba de fondo el “Ave María”, Guillermo y Carolina caminaron por un pasillo delimitado por ocho bancos de plaza en dirección a un “altar” que se había colocado en el centro del jardín. Allí los esperaba el sacerdote, Adrián Santarelli, amigo de la familia, y sus dos hijas, Sofía (13) y Victoria (6), quienes también fueron las encargadas de llevar los anillos. Las lágrimas llegaron poco después, cuando tuvieron que volver a jurarse amor eterno.

 

“Saber que te elegís todos los días es muy fuerte. Guille hizo una lectura que hacía referencia a armar tu casa en arena o en una roca. Dijo que yo era su roca, el lugar donde él descansa, tiene paz y quiere volver. Es un hombre muy sensible y en estos casos lo demuestra”, aseguró Prat. Y cerró: “Cuando pasó un tiempo de casados nos dimos cuenta de que todo lo que habíamos proyectado y soñado se hizo realidad. Por eso, los dos estábamos más nerviosos y emocionados que en el casamiento y nos encantó poder compartirlo con nuestras hijas”.

 

 

 

 

Fuente: Hola. La Nación