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martes 3 de agosto de 2021

Medina, “el señor de los anillos”, era investigado por narco y por ordenar asesinatos

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Luis Medina, el empresario de 42 años asesinado hace una semana, era investigado por la justicia federal y provincial. Sin embargo, esas investigaciones prosperaron poco. Su sociedad con otros narcos y con jefes policiales. Su emprendimientos “legales” y su vida de bajo perfil. Cómo quedó vinculado a la balacera en la casa del Gobernador. La irregular intervención de un funcionario político en los momentos posteriores al crimen y el sospechoso ingreso de una brigada rosarina al domicilio del empresario en Pilar.

 

 

Luis Medina, para los amigos “El gringo”, para la PSA “el hombre Malrboro”, para la policía santafesina “el señor de los anillos”, recibió varios impactos de balas 9 mm hace una semana. Su joven novia, de 23 años, Justina Castelli, conocida como Justine Fuster o “Barbie” Fuster, también perdió la vida en el ataque mafioso. Las crónicas policías de los medios rosarinos repiten el modus operandi: dos o más personas, en moto o en autos (en este caso autos) cruzan los vehículos y disparan con certeza y decisión. Con el olor a pólvora aún en el aire yacen los cuerpos mutilados por los impactos.

 

“El señor de los anillos” había caído preso en 1999 con 28 años, por ser parte de una banda narco. Prometió no volver a caer por nimiedades y gestionar su propio negocio. Ya sabía entonces cómo funcionaba el rubro, con aportes a los comisarios, contratación de soldados y distribuidores y, sobre todo, exterminar a quienes podían y osaban hacerle sombra. Las referencias no surgen de interpretaciones libres. La justicia santafesina, hizo poco y nada para investigar a Medina, a quien la Brigada de Judiciales de la Unidad Regional II había sindicado como el responsable de dos ejecuciones en la calle. Esas tareas investigativas se judicializaron el 22 de agosto del año pasado, en el juzgado de instrucción de la jueza María Luisa Pérez Vara, literalmente “borrada” del lugar de los hechos donde mataron a Medina, a pesar que estaba de turno. La Fiscalía que intervino en ese entonces fue la Nro 8, a cargo de Enrique Paz, también en Rosario. Para los pesquisas, Medina había ordenado los asesinatos de dos personas: Santiago Adolfo Pérez, alias “Gordo Santi”, el 15 de septiembres de 2012 en la intercepción de las calles Larrea y San Juan, en Rosario. Y la de Domingo Epifanio Vivas, en San Lorenzo y Provincias Unidas. Las dos ejecuciones estuvieron separadas por escasos minutos. Un informe reservado elevado por el jefe de la policía santafesina, Omar Odriozola, a las autoridades del ministerio de Seguridad es clarito: “los sicarios fueron contratados por Luis Medina”.

 

En los partes informativos elevados a la Justicia, los investigadores pidieron una serie de medidas que no fueron escuchadas por la jueza. Entre ellas, pericias sobre los teléfonos encontrados a las víctimas y pedido de informes a las empresas de telefonía celular. También se solicitó la intervención de la Comisión de Investigaciones Periciales para que analice y recupere los datos de los teléfonos de los muertos. Tampoco se diligenciaron esas medidas. En la causa que instruye el juez de instrucción Juan Carlos Vienna a varias referencias a Medina, como capo narco de la ciudad. En varios tramos de las escuchas telefónicas a los celulares o radios Nextel de los investigados se referencia a Medina. Por ejemplo, en la llamada 0000000008186869, del CD 23, un hombre habla con Ramón Machuca, uno de los jefes de Los Monos, conocido como “Monchi” o “Chuca” y le comenta que habría sido atacado a balazos por Milton (llamado Milton César). “Es un ex sicario de Machuca, que actualmente (en mayo de este año) respondería a otro ex sicario, siendo este Luis Orlando Bassi, alias “Pollo” (hoy detenido), quien actualmente responde a la organización liderada por Luis Medina y Esteban Alvarado, hecho que habría ocurrido en la zona del barrio La Tablada”, dicen los investigadores en un parte al juez.

 

En otra intervención telefónica al celular de Machuca (prófugo de la justicia aún). “Monchi” habla con un tal Juan, que le dice (en la comunicación 0000000008285517) que en Shopping de (calle) Junín estaban reunidos Luis Medina y El Ema (por, supuestamente, Emanuel Sandoval, alias Ema Pimpi). “Posta, posta, me lo dice uno que los conoce a los dos, que no tiene nada que ver, me llamó recién y me dijo que ahora están en el Shopping”. Ema Pimpi, uno de los soldados de Medina, está detenido en el marco de la causa que investiga la balacera al frente de la casa de Bonfatti, en los primeros días de octubre del año pasado. La Brigada de Judiciales de la Unidad Regional II (integrada por varios comisarios que durante años vieron crecer el negocio de los, ahora, investigados) le propuso en agosto de 2013 a la jueza Pérez Vara profundizar la investigación en ese sentido, que como se había hecho con “Los Cantero”, se podía avanzar en las responsabilidades y los autores de los crímenes de Vivas y Pérez, La jueza Pérez Vara le sacó la investigación a la Brigada y que conduciéndola, pero bajo la órbita de la Brigada de Homicidios de la URII.

 

“Medina estaba en un nivel superior, muy superior al resto. Vivía en Buenos Aires, en un country, había montado una aceitada ingeniería comercial para blanquear sus capitales, no tenía hijos, no tenía perfil alto. Tomó notoriedad cuando puso medio millón de dólares en Esperanto de Rosario, y otra vez estuvo en la picota con lo del atentado a Bonfatti”, dice un investigador de una fuerza de seguridad especialista en narcotráfico. Se movía en autos de alta gama y había creado una sociedad LUME, para eventos de todo tipo y como concesionaria de vehículos. “Tenía un pasado medio lumpen Medina –continúa la fuente –su ex mujer, Daniela Ungaro era la hermana de Rene “Chapita” Ungaro, preso por el homicidio del ex jefe de la barra brava de Newell’s Roberto “Pimpi” Caminos.

 

 

Los investigadores, locales y federales, tienen la certeza que Esteban Lindor Alvarado era socio de Medina. Alvarado, rosarino de 33 años, está preso en provincia de Buenos Aires, en el marco de una investigación iniciada por la justicia de San Isidro, que desbarató a una banda de ladrones de autos, que luego los “cortaban” para hacer más redituable el negocio. En la computadora secuestrada a Alvarado, en poder de la Fiscalía, hay videos del detenido con su familia, de una avioneta Cessna aterrizando en un camino rural y otro de un horno, repleta de billetes estadounidenses. La Secretaría de Delitos Complejos de Santa Fe pudo avanzar sobre el patrimonio de Medina, casi público, blanqueado en operaciones “legales” en la ciudad de Rosario.

 

En el juzgado federal Nro 4 de Rosario, Secretaría 2 y en la Fiscalía Federal que, hasta hace poco, estuvo a cargo de Juan Murray, se investigaba la relación de Medina con la narcocriminalidad. Las causas abiertas eran la 162/12 y su acumulada 718/12. Allí, hubo una variante imprevista. En abril de este año, uno de los investigadores de la Brigada de Drogas de la policía santafesina declaró bajo la figura de identidad reservada, aunque en el mismo relato da una serie de coordenadas que permiten individualizarlo sin problemas. Señaló que investigaba a Medina desde hace un tiempo pero que desde la superioridad le quitaron la pesquisa. Fuentes del ministerio de Seguridad desmintieron que hayan conspirado contra la investigación sobre los pasos del “señor de los anillos”. “A ése personal lo sacamos de la investigación porque no rendía su trabajo, porque no dio resultados y porque formó parte de una medida de corrimiento y separación de personal dentro de la Dirección de Prevención de Adicciones, donde le dimos el pase a más de 100 agentes y oficiales”, señalaron. En ese expediente se mencionan Bunkers de drogas que estaban bajo la órbita de Medina, y que eran gestionados en el territorio por una persona llamada José A. de aceitadas relaciones con un comisario de la Unidad Regional II, investigado por un procedimiento trucho en el que se encontraron drogas y dinero, parte del cual desapareció del lugar allanado. El agente antinarcóticos que declaró en abril pasado manifestó que Alvarado era la pata de Medina en Buenos Aires, y que los brazos armados de Medina en este entonces eran el “Ema Pimpi” y el “Pollo” Bassi, que “le mueven las drogas en Villa Gobernador Gálvez y es dueño del boliche Brújula (…) Bassi tiene contacto permanente con el comisario Claudio P., que está en Inspección de Villa Gobernador Gálvez, amigo íntimo de otro comisario de la regional”. El pesquisa señaló que “Medina elimina a la competencia, los manda a matar, como hizo con Paz (presumiblemente Martín, el “fantasma”), Santiago (tal vez, el “Gordo Santi”, mencionado más arriba) y el “Tuerto Boli” (Roberto Padilla, ejecutado en octubre de 2012 mientras gozaba de libertad condicional luego de haber sido condenado por la producción de drogas en una cocina en Rosario).

 

Las manos mágicas

 

La autopsia reveló que Medina fue asesinado con determinación y crueldad. También que los 14 impactos de bala en su espalada dan cuenta de un mensaje muy mafioso. Pero la controversia más gruesa está centrada en la participación de un funcionario político en algunas diligencias. Javier Echaniz, titular del área de Tecnología de la provincia, destrabó la MAC personal de Medina, que estaba en una habitación de hotel, donde se alojaba con Justina Castelli. La intervención de Echaniz es más que confusa. Mucha responsabilidad en el hecho la tuvo la jueza natural, María Pérez Vara, que no atendió el teléfono nunca en su turno. Raquel Cosgaya, de urgencia, la reemplazó algunas horas y ordenó algunas medidas. Quien ahora tiene en su poder el expediente, la magistrada Alejandra Rodenas, explicó el viernes en rueda de prensa lo sucedido: “Una comisión de Homicidios llegó al Pullman. Los policías ingresaron al cuarto y en la caja fuerte hallaron un bolso negro con una computadora Mac y otro celular que no estaba bloqueado. Tanto la computadora como el teléfono que tenía Medina encima se los llevó a la división Pericias Informáticas de la Unidad Regional II; y desde allí se trasladó la computadora y el celular a la Dirección de Tecnología Científica en Santa Fe. En esa dependencia se inició la pericia informática. Está claro que alguien dio esa orden. No sé quién porque no tengo en mi poder las actuaciones, ya que no me fueron elevadas”, de acuerdo a los informado en la edición de ayer por Rosario/12. Una fuente del poder judicial expresó en estricto off “un hecho lamentable por dos motivos: la jueza debió dar precisiones por escrito de quién y cómo se debía manipular la computadora y el poder político no debería haber tocado ni con un palo esa computadora, Ahora, si el funcionario político no sólo la destrabó sino que además la peritó sin orden de la jueza, esto quedará al descubierto en la pericia que haga la Gendarmería. Si hay archivos alterados, o borrados o, incluso, si se prueba que además de destrabarla abrieron los archivos, todo será detectado”.

 

El ministro de Gobierno, Rubén Galassi, defendió la intervención de Echaniz que ese domingo estaba en Rosario, cuando habitualmente aprovecha los fines de semana para pescar. Galassi, dijo que toda la participación estuvo sujeta a las órdenes de la jueza que intervino y cargó duro contra el diputado Héctor Acuña, que se permitió plantear las dudas en voz alta, en distintos medios de comunicación.

 

Brigada cola

 

Otra de las sospechosas intervenciones alrededor de la muerte del empresario tuvo a dos suboficiales de la Brigada de Judiciales de Rosario como protagonistas. Sin orden de la jueza Alejandra Rodenas ingresaron ayer sábado en la lujosa casa de PIlar, que Medina compartía con Justina Castelli, también asesinada hace una semana. Los pesquisas pudieron sortear el ingreso al barrio privado porque llegaron al lugar acompañados del padre de la modelo de 23 años. Pero cuando quisieron salir, personal de la seguridad intentó conocer más sobre la visita. Los efectivos de la brigada se quedaron sin argumentos y entonces intervino la policía de Pilar y los demoró por unas horas. Fuentes del ministerio de Seguridad reconocieron la gravedad del hecho y señalaron que los suboficiales ya habían regresado a Rosario este domingo. Rodenas, anoche, no salía de su asombro por la ilegal irrupción de la división que responde directamente al jefe de la Policía santafesina, Omar Odriozola. La magistrada pensaba ingresar este lunes al caserón de Medina, pero los últimos acontecimientos precipitaron la medida y había dispuesto un operativo express para allanar, legalmente, este domingo.

 

Autor: Héctor M. Galiano

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