Cuando recorría la Plaza San Pedro, Francisco vio a un cura argentino e, inesperadamente, lo invitó al papamóvil.

 

 

 

El padre Fabián Báez, que trabaja en la Parroquia del Pilar, en la ciudad de Buenos Aires, nunca imaginó que ayer sería un día de hitos en su vida.

Llegado la noche anterior a Roma desde Bosnia, donde había peregrinado al santuario Mariano de Medjugorie, decidió ir solo -y antes de haber hablado con alguien para pedir ver al Papa- a la primera audiencia general de 2014 de Francisco.

Alto, robusto, morocho, sonrisa permanente, el padre Fabián, de 43 años y oriundo de Misiones, fue ordenado sacerdote por el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, en una ceremonia en el estadio Obras hace varios años.

Fue por eso que ayer, cuando el Papa lo divisó casualmente entre la multitud mientras recorría la Plaza San Pedro antes de la audiencia, se produjo un hecho inesperado.

Con toda naturalidad, Francisco invitó a su amigo sacerdote a subir al papamóvil, entre los aplausos de la multitud.

“Cuando me vio, me saludó y me hizo señas para que subiera”, contó a LA NACION el padre Fabián, de 43 años, exultante. “Le pregunté: «¿Cómo?». Y él me dijo: «¡Saltá la valla!», como si nada”. Fue entonces cuando cinco personas desconocidas se arremangaron y ayudaron al cura argentino a pasar para el otro lado de la valla. Y él, con su bufanda violeta y sin poder creer lo que le estaba pasando, se subió al famoso jeep blanco. “Vení, subite. ¡Esta foto va a dar la vuelta al mundo!”, le dijo entonces el Papa, con quien poco después se fundió en un abrazo inolvidable.

De ahí en más, sentado en la parte trasera del papamóvil, fue como estar en una película: oír los gritos de la multitud aclamando a su viejo amigo; ver cómo el papamóvil se detenía para que Francisco levantara y acariciara a diversos bebes con la ternura de un abuelo; ver cómo el padre Jorge vestido de blanco se daba vuelta sonriente para apretarle la mano, cómplice; ver que el humor porteño de su viejo maestro estaba intacto.

“Yo no lo podía creer. Fue impresionante ver las caras de la gente, la alegría con la que lo saludaban. Y el Papa se reía mucho y me hizo varios chistes”, confesó el padre Fabián, que volvió a saludar al ex arzobispo de Buenos Aires una vez terminada la audiencia general.

“Es un gran confesor”, destacó entonces Francisco señalando al padre Fabián a los funcionarios del Vaticano que lo rodeaban.

Las imágenes del “aventón” de Francisco al sacerdote argentino amigo se convirtieron enseguida en noticia en todo el mundo.

Papa Francisco

“Voy a cambiar mi bio: el pobre cura que hoy subió al papamóvil con el Papa”, escribió el propio padre Fabián en su cuenta en la red social Twitter, en la que comenzó a recibir una catarata de mensajes de felicitaciones, al igual que en Facebook. “Fue un regalazo de Dios, de la Virgen y de la bondad del papa Francisco”, agradeció el padre Fabián, que durante el resto de la jornada no hizo más que recibir llamadas de radios, canales de televisión y medios de todo el mundo.

Su teléfono de la habitación de la Casa del Clero de la Via della Scrofa -la misma residencia donde solía quedarse el ex arzobispo de Buenos Aires cuando viajaba a Roma- no daba abasto.

El padre Báez no fue el único argentino que se llevó una sorpresa ayer, antes de la primera audiencia general del año de Francisco.

“Santo Padre, querría invitarlo con un mate, pero no me dejan”, le gritó al Papa poco antes del comienzo de la catequesis Pedro Eugenio Darchez, de Gualeguaychú, que estaba junto a su familia en un sector de la plaza donde había unos 120 argentinos. “¿Quién no te deja?”, le preguntó Francisco, que se detuvo y extendió su mano para alcanzar el mate, que tomó con gusto, como ya se volvió costumbre.

“Vamos a rezar por usted. Le pido que usted rece por nuestra Argentina”, le dijo poco después Omar Contreras, que viajó a Roma con su esposa para festejar los 25 años de matrimonio. “Nosotros somos recién casados”, le señaló el siguiente peregrino, Matías Dietrich, que estaba junto a Agustina, su flamante esposa. “Pregúntenles a ellos cómo se hace para llegar a los 25 años”, le respondió Francisco, señalando al matrimonio Contreras.

 

 

Fuente: La Nación