En Milán, prueban con una “convivencia” en pisos separados; en una noche romántica, salieron a pasear en su Lamborghini Gallardo e hicieron un raid de compras.

 

 

La historia de amor que tiene de protagonistas a Wanda Nara (27) y a Mauro Icardi (20) continúa a todo vapor en Milán. Luego de una miniluna de miel en la Isla de Miel, Brasil –destino que la pareja eligió para “blanquear” su romance–, los novios aterrizaron en Italia el 1° de enero junto con Valentino (4), Constantino (3) y Benedicto (2), los tres hijos que Wanda tuvo con Maxi López, su exmarido, y un cargamento de diez valijas con el monograma LV.

No viven bajo el mismo techo: como Marcelo Tinelli y Guillermina Valdes, ellos también eligieron una “convivencia” en pisos separados. El futbolista rosarino, goleador del Inter, alquiló el octavo piso del edificio en el que vive para que la modelo se instale allí con sus hijos. Por las mañanas, desde su departamento en el segundo piso, él la saluda por Twitter: “¡Buen día, @wanditanara! Ya te habrás levantado, ¿no?”. Y ella, en lugar de tomar el ascensor y bajar seis pisos, responde también vía Twitter: “Obviooo”, en una manifestación clara de la complicidad y el afecto que comparten.

La ciudad no es extraña para Wanda: vivió allí a principios de 2012, durante los seis meses que duró el contrato de su ex. Eso sí, ahora está en la vereda opuesta: Maxi jugó en el Milan, mientras que Mauro brilla en el Inter, su clásico rival.

Ya instalados, Wan y Mau –así los llaman– cumplieron con el primer ítem de la check-list de una vida en común: a principios de la semana pasada, la joven pareja estuvo varias horas en Ikea, la tienda departamental sueca, eligiendo muebles y objetos para darle forma a un hogar.

 

Tarde a solas… Y de shopping

Mauro continúa con su plan de conquista y parece dispuesto a todo para enamorar a Wanda. Foto: Splash News y Grosby Group

El sábado 11, los novios se hicieron un tiempo para disfrutar su una tarde a puro romance. Con los chicos bajo el cuidado de las dos niñeras que siempre los acompañan, Wanda y Mauro comartieron un momento a solas, de paseo por las calles de la imponente ciudad. Tomaron café en el Armani Café de la tradicional Via Manzoni y, al salir, descubrieron que sobre el parabrisas del Lamborghini Gallardo –que compró a fines de noviembre pasado– tenían una multa por mal estacionamiento. Se sacaron una foto con el Duomo di Milano, la catedral gótica construida en el siglo XIV, como telón de fondo y, finalmente, llegó la hora del shopping.

Luego de tatuarse el nombre de Wanda en el brazo izquierdo y la cara de la modelo en el antebrazo, Mauro sigue adelante con su “alto” plan de conquista. El sábado, la pasión que siente por ella cobró la forma de regalos, que eligieron juntos, en las boutiques de Dolce & Gabbana y Louis Vuitton.

 

 

Fuente: Hola!