La modelo habló con ¡Hola! de su presente de plenitud y adelanta detalles de cómo será su casamiento con Pedro Alfonso.

 

Ella misma lo dirá varias veces a lo largo de la entrevista con ¡Hola! Argentina. Desde el nacimiento de su hija Olivia, el 23 de agosto de 2013, su vida cambió para siempre. “Aunque suene trillado, es la felicidad más grande que viví. Apareció en mí un sentimiento extraordinario, no sabía que existía un amor tan inmenso. A veces me pregunto por qué no fui mamá antes. Ser madre me dio vuelta 180 grados”, asegura Paula Chaves (29) desde su casa de verano en Villa Carlos Paz, donde pasa sus días junto a su novio Pedro Alfonso (34), dedicada ciento por ciento a su pequeña.

–¿Cómo fue cuando te enteraste de que estabas embarazada?
–Siempre pensé que iba a tener que hacer algún tratamiento para quedar embarazada… Pero en un momento empecé a sospechar y me hice cuatro tests, que me dieron negativos…

–¿Pedro estaba al tanto?
–¡No! [Se ríe]. Recién le dije cuando me hice el quinto test y dio positivo. Estaba en el baño, abrí la puerta y me puse a gritar: “¡Pedro! ¡Pedro!”. El se asustó porque yo estaba con la pierna fracturada y pensó que me había pasado algo. “¡¿Qué?!”, me gritó desde la cama. “¡Estoy embarazada!”. “¡No te creo!”, me dijo y siguió durmiendo. Pensó que era una broma por el Día de los Inocentes. No me creyó hasta que me hice un análisis de sangre.

–¿Cómo viviste el embarazo?
–Si te dijera que me sentí plena te estaría mintiendo. Estuve muy descompuesta los primeros cuatro meses, tuve amenaza de parto prematuro… Fue lo más lindo que me pasó en la vida, pero fue un embarazo complicado.

–Y engordaste 35 kilos…
–Sí, tenía hambre todo el tiempo y me daba un placer enorme comer. Yo nunca me cuidé, comía de todo y no engordaba. Se ve que en el embarazo me cambió el metabolismo y al final, cuando vi la balanza, me dije: “¿Cómo vuelvo a mi peso?”. Igualmente, cuando me pusieron la beba sobre el pecho, ya no me importó nada. Sabía que en algún momento iba a recuperar mi cuerpo.

–¿Cómo fue: hiciste dieta, entrenaste mucho?
–Dieta no, se me fue el hambre voraz que tenía. Empecé a entrenar con el mismo personal de Natalia Oreiro, que también engordó mucho en su embarazo, y después la “China” Suárez me recomendó Bace Spa, donde ella iba después del nacimiento de Rufina. Ahora necesito un mes y medio del “Bailando…” y ¡listo!

–¿Volvés a la pista de Ideas del Sur?
–No sé, ahora no lo puedo decidir… En marzo retomamos las conversaciones.

–¿Te preocupó en algún momento el parate laboral?
–¿Podés creer que el mismo día que nació Olivia me puse a pensar si hacía o no temporada este verano? ¡No sé qué me pasó! Ahora no me puedo separar de ella ni un segundo y fue acertadísima la decisión de no hacer nada… Soy una mamá full-time.

 

Te llevo en la piel

–¿Cuándo decidiste tatuarte el nombre de tu hija?
–Fue en diciembre. Cuando estaba embarazada, tenía ganas de tatuarme, pero como estuve en reposo y después internada, no me lo pude hacer. Es tanto el amor que siento por ella que necesité plasmarlo en mi cuerpo. Ahora entiendo lo que es dar la vida por alguien, Oli es lo que más amo en el mundo.

–¿Sos una mamá obsesiva?
–Todas las madres son obsesivas con sus hijos en algún punto, ¿no? La veo tan chiquita, tan frágil, que me siento una “mamá-animal”. Me gusta tenerla en brazos todo el tiempo que puedo, es un mito que se malcrían por estar a upa. No quiero ni puedo verla llorar…

–O sea que tenés tu propio “manual”.
–Que duerma en nuestra cama o encima de mí, no me importa nada… Cuando mi mamá me dice: “Tiene que comer cada tres horas”, no la entiendo. ¿Y si tiene hambre antes de las tres horas? En esta casa hay “teta a libre demanda”. [Se ríe a carcajadas].

–¿La maternidad te hizo redescubrir el vínculo con tu mamá?
–Entendí un montón de cosas. A los 29 años me sigue diciendo: “Llevate un buzo”. Esa cosa de mamá leona… Yo soy su Olivia, su primer bebé… Hasta terminás repitiendo algunas cosas. “Uy, esto es de mi mamá”. Creo que hay que agarrar todo y vivir la propia experiencia, porque el instinto nunca falla.

–¿Qué se modificó en la pareja con la llegada de Olivia?
–¡Casi todo! ¡De repente hay alguien durmiendo en el medio de nosotros! A las dos semanas del nacimiento de Oli, Pedro se operó de la rodilla y yo tenía toda mi atención puesta en ella. Se bañaba y me decía: “Mirá, me estoy bañando solo”. ¡Pobre, me mataba de amor!

–Se trata de reacomodar el vínculo…
–Claro. Nosotros somos muy compañeros, nos reímos mucho, salimos mucho, en los casamientos somos los últimos en dejar la pista y Olivia llegó para unirnos más todavía, pero es necesario reencontrarse.

–¿Qué tal es Peter como papá?
–¡El mejor! Es el hombre perfecto. Cuando entró a la sala de partos con Olivia en brazos, dije: “Guau, no puedo creerlo, la agarra perfecto”. Me da mucha seguridad tener un hombre como él a mi lado.

–¿Cómo fue volver a esta misma casa en Carlos Paz con Olivia?
–¡Muy emocionante! Tengo una foto del año anterior, recién embarazada, pegada en la heladera. Es increíble cómo la vida me cambió para siempre.

–Y siguen los cambios en 2014…
–¡Sí! Se viene la boda el 22 de noviembre y quiero que sea para toda la vida.

–¿Ya la están planeando?
–Yo soy bastante “fiaca” para las organizaciones. Va a ser todo supertradicional: iglesia, vestido blanco, fiesta. Yo quiero todo: vals, ramo… Mi hermana Delfina va a ser una de las testigos.

–¿Dónde van a celebrarlo?
–Nos encantaría que sea en el Tattersall de Palermo. Lo que sí está confirmado es que van a estar Los Auténticos Decadentes, porque es una de las bandas favoritas de Pedro. Si ellos no podían el 22, teníamos que cambiar la fecha. ¡Imaginate lo “fana” que es!

–¿Y el vestido?
–Aún no lo definí, pero me gusta mucho Benito [Fernández], un talentoso. Me parece fundamental estar en sintonía con el diseñador en un momento tan especial y él es lo más de lo más.

 

“Nunca competi con nadie”

–¿Cómo te llevás con el universo femenino?
–Muy bien. Por suerte, con mis colegas siempre me llevé bien. Obviamente, hay gente con la que tengo más afinidad que con otra, pero tengo un montón de amigas: Zaira [Nara], Jime Buttigliengo, Gegé Neumann…

–Pero el mundo de las modelos es muy competitivo.
–Quizá yo no sea la típica modelo. Soy tranquila, simple, no me gusta la noche, los eventos, ni figurar todo el tiempo.

–¿Sos de las que piensan que cada uno tiene lo que se merece?
–Nunca competí con nadie. Siempre supe lo que quería y también me dejé sorprender un poco. Yo entré al “Bailando…” como un paquete. Paul y Willy [García Navarro, sus representantes] dijeron: “Te damos a Zaira, Sofía Zámolo, Emilia Attias, Aníbal Pachano, pero meté a Paula Chaves”.

–¿Tan así fue?
–Sí, claro. Tinelli dijo: “Dale, traé a esta pibita que no la conoce nadie” y llegué a la final, ¿qué tal, eh? Ahí conocí al amor de mi vida, al padre de mi hija.

 

“Soy una mujer plena”

–¿Cómo vivís la cercanía de los 30?
–Yo quería ser mamá antes de los 30, pero siempre los veía tan lejanos… Siempre fui muy madura para mi edad. Desde los 18 años que mantengo a mi familia, ayudo a mis hermanos Gonzalo y Delfi…

–¿En algún momento te generó culpa ganar más plata que el resto de tus amigas, por ejemplo?
–No, al contrario. Lo disfrutaba, si íbamos a comer me gustaba invitar a mí, me gustaba hacer regalos. Antes del programa Super M, mi papá se había fundido y nos fuimos a vivir a Lobos porque mi tía nos había prestado una casita, vivíamos con 10 mangos por día. Me acuerdo de que cuando gané mi primer sueldo no lo podía creer, me daba placer comprarle ropa a mi hermana, ayudar a mis papás.

–¿Qué pediste en el brindis de Año Nuevo?
–Nada, soy una mujer plena. Olivia llegó para completar mi historia de amor y felicidad con Pedro… No puedo pedir más, solo tengo que agradecer.

 

 

Fuente: Hola!