En exclusiva, habló con Clarín en el estudio donde termina el nuevo disco de Miranda! Por qué se fue Lolo. Por qué no quiere exponerse. Por qué no quiere hacerse “el macho”. Por qué Andrea Rincón no lo benefició. ¿Por qué, Ale?

 

 

 

En poco tiempo, Ale Sergi pasó de ser “el cantante de Miranda!” a tener nombre propio en la marquesina farandulera. Los vaivenes de su efusivo romance con Andrea Rincón lo convirtieron en néctar del universo chimentero. El circo que se montó alrededor de su intimidad, no sólo lo empujaron a los titulares sino que destaparon detalles de su relación anterior, con un video prohibido que puso la frutilla a este banquete mediático. Al mismo tiempo, fue jurado en dos programas: La Voz y Tu cara me suena. En la quietud de su flamante estudio, el tipo que puso pluma y voz a los clásicos más tarareados del nuevo milenio, muestra un semblante tranquilo. Sabe que, al igual que muchos de sus colegas que pasaron por las revistas del corazón, lo primero siempre fue la música, que el éxito lo ganó con sus artes como compositor. Sergi nunca necesitó de un romance mediático para que sus canciones llegaran a la gente. Justamente, de cara a la salida de un nuevo disco de Miranda!, el cantante rompe el silencio y no esconde nada bajo las sábanas.

 

En los afiches de sus shows de verano aparecen sólo vos y Juliana… ¿Es una etapa de cambios?

 

 

Hay una reducción de personal (risas). Con Lolo nos veníamos llevando mal hace un tiempito. Ahora mismo, te podría decir que ya no está tocando con nosotros. Es una pena, pero no nos estábamos llevando muy bien. De hecho, en el disco nuevo, no graba nada. Estamos con la idea de incorporar a alguien para tocar guitarra.

 

¿Y ahora qué vas a decir cuando llegue el latiguillo “Es un solo / es la guitarra de Lolo”?

 

 

Hace añares que ni lo canto, se lo dejo cantar a la gente. Eso quedó como un latiguillo, ya nos ha trascendido a nosotros como personas. El otro día vino una señora con su hijo para sacarle una foto conmigo, y le dijo: “¡Mirá quien es: La guitarra de Lolo !” (risas).

 

Bueno, siempre estuvo en ustedes la intención de convertirse en un grupo para toda la familia…

Sí, siempre. No sé si decir “misión”, porque resulta demasiado comprometido y no quiero embanderarme, pero la verdad es que le pongo orgullo a eso. A mí, me gusta la música pop y me gusta pensar que somos populares. Me gusta tocar para todo el mundo, no para los ghettos.

 

Justamente, en el último año, tu popularidad y tu fama crecieron. ¿Cómo te sentiste en tu nueva faceta de personaje mediático?

 

 

Lo sentí fuera de control. Salvo en los discos, en lo demás no tengo control, me dejo llevar y sigo la corriente. La verdad es que yo estaba divertido, pasándola bien, como en una nube, en un estado de inconsciencia. Pero, salí fortificado de la experiencia y aprendí un montón de cosas. Estoy contento con la experiencia en general.

 

Para la gente te convertiste en el “macho”, cuando antes alrededor de tu sexualidad había dudas…

¡Tampoco es tan así! (risas) Al menos dio que hablar, pero no creo que haya cambiado 100%… Algunos deben seguir diciendo: “¡Eh, este puto!”. Igualmente, sigo siendo feliz con esa ambivalencia sexual que me adjudican. No pretendo hacerme “el macho”. Ahora, con el tiempo, ya no me gritan tanto “¡Puto, puto!”, aunque todavía alguno me lo grita. Igualmente, nunca luché mucho contra eso… Es muy loco cuando las cosas toman un matiz que ni siquiera uno se imagina. Esto siempre me pasó, pero nunca con mi vida personal.

 

Lo positivo es que tu música tenía éxito mucho tiempo antes. No se puede decir que el romance con Andrea Rincón te benefició para la difusión de tu trabajo… Ella ahora dice que están lucrando con la relación.

 

 

¡La relación no benefició mi trabajo! No nos benefició a ninguno de los dos. De hecho, yo confío en que, de parte de ella, también fue verdadero. Lo que pasó es que cada uno tiene diferentes maneras… ¡No estoy acostumbrado a hablar de mi vida! Entonces, de un momento a otro, todo el mundo me empezó a preguntar del asunto y no sabía qué decir. Me pasó de enfrentar a un montón de periodistas que sólo querían hablar de eso, cuando yo estaba acostumbrado a que me pregunten sólo de mi música… En cuanto a nuestros vaivenes; todo era así de tormentoso, de verdad: nos separábamos y nos amigábamos a cada rato. Lo que pasó es que no era una buena idea que se enteraran todos (risas).

 

¿Cómo te cayó que subieran el video con tu novia anterior teniendo sexo en una pileta?

 

 

Eso ya no me gustó nada. Una cosa es que me pregunten sobre mi intimidad y otra cosa es que hayan violado mi intimidad. Ni tengo idea de dónde salió eso, pero es algo más heavy, porque me pareció muy molesto. De hecho, ésta es la primera vez que hablo del asunto, porque no daba ni para hacer un chiste. Ahí sí se pasaron de la raya. Me enojé. Ah, obviamente, después de esto, no me voy a filmar más… Además, pensé en que mi mamá iba a ver eso, pensé en los muchos chicos que siguen a Miranda!… Incluso, llamé a todo el mundo para decirles que se queden tranquilos, que yo estaba bien, que no le den importancia. No me parece sano robarle la intimidad a alguien y mucho menos difundirla.

 

 

¿Y no te sentiste expuesto cuando se dijo que ustedes tenían una relación tóxica? De hecho, cuando se terminó el romance, ella entró en rehabilitación y luego se quejó de que no la llamaste más…

¡Quedamos expuestos yo y todo su entorno! Pero, bueno… si ella necesitó internarse para ponerse mejor, está todo bien. De mi parte, soy rockero, soy un artista, no me importa lo que se diga. Y como también tengo un público más chico, no me parece hablar del tema. No tengo que dar explicaciones de nada, pero, realmente, no le recomiendo las drogas a nadie. Hay que tomar las cosas con cuidado. He visto muchísima gente perderlo todo por las drogas.

 

¿Confirmás que “Extraño”, el tema adelanto del disco nuevo, describe tu relación con Rincón?

 

 

No le voy a poner nombre y apellido a las canciones, pero escribo sobre lo que me pasa desde siempre, aunque ese tema hace un año que lo vengo escribiendo. Por ejemplo, Imán o Mentira son temas que me han surgido en momentos de vértigo amoroso. No quiero estar diciendo qué canción es para tal mujer. De última, eso lo hago en privado. Pero sí, seguro que yo escribo sobre mis relaciones.

 

¿Te parece un castigo que todo el drama amoroso que volcaste en las canciones de Miranda! se haya vuelto en tu contra?

 

 

Me lo merezco… Tampoco es un castigo, porque al principio, cuando nos preguntaban de qué hablaban las canciones de Miranda!, nosotros decíamos que nuestras letras hablaban de amor y de cuando uno hace cosas tontas por amor, como hago yo… En ese camino, han compuesto algunos de los hits más importantes del nuevo milenio…

Quiero creer que hemos aportado algo al cancionero popular.

 

 

Fuente: Clarín