A continuación, Notife.com publica una nota de opinión acercada a nuestra redacción por el señor Rodolfo M. Di Terlizzi, parte damnificada en el proceso de adopción de una menor a la que se conoce como Sol. Ayer, el ministerio de Desarrollo Social emitió un parte de prensa en el que realiza algunas aclaraciones y que se puede leer más abajo.

 

¿Cómo hacer para no contar a la sociedad lo que parte del Estado, con desidia y maliciosidad, le han hecho a Sol? (nombre ficticio por sugerencia judicial, pero que grafica lo que ella es en realidad, un Sol con todas las letras).
Ella tiene tiernos cinco años, y lleva casi la mitad de su corta vida institucionalizada, período que ha compartido – todos los fines de semana y más aún – con nuestra familia. Una hermosa relación de amor genuino fue creciendo de tal manera que nos amó como a su familia, y la amamos como a una hija más, aunque ya tenemos hijos biológicos.
Ese amor mutuo se hizo felizmente tan gigantesco que llenó su corazón y nuestras cuatro vidas. A tal punto que hace más de un año decidimos que lo que el cariño indicaba, debía rubricarse en gestión, en “papeles”, en su guarda preadoptiva. Pues hicimos todos “los deberes”, primero nos alejamos de Casa Cuna, donde estuvimos colaborando por mucho tiempo desde años atrás, de manera de generar un marco de absoluto respeto a lo jurídico y reglamentario, para luchar por Sol objetivamente. Luego nos inscribimos en el RUAGA (Registro Único de adoptantes), y finalmente iniciamos el pedido formal de guarda preadoptiva hasta que gracias a Dios se gestó su estado de adoptabilidad, al igual que el de sus tres hermanitas.
Mientras tanto, el amor siguió creciendo, y el vínculo se seguía fortaleciendo. Ella era y es feliz, inmensamente feliz en nuestro hogar. Tenía (y conserva aún) sus juguetes, su ropa, su bicicleta, sus patines, sus cuentos, sus mejores amigas Flopy y Sofi, en fin, gran parte de su vida misma, pero sobre todo, en nuestro hogar tenía su futuro, su amor de familia, que años atrás se vio truncado, cercenado.
Pero algo sucedió. Desde el seno de Casa Cuna siempre se supuso que ese vínculo era el comienzo de una vida junto a nuestra familia. O alguien en la institución puede animarse a decir lo contrario? Si es así, que sea en nuestra presencia, mirándonos a los ojos. Y sin bajar la mirada.
Desde la Subsecretaría de la Niñez, Adolescencia y Familia comenzaron a generar un escenario poco propicio para este vínculo que ya llevaba dos años de amor genuino. Inexplicablemente Sol fue distanciada de nuestra familia, de un día para el otro y sin explicación alguna.
De tener a Sol en nuestro hogar todos los fines de semana, la situación pasó a ser un manojo de controversias con el que se intentó alejarnos, romper un vínculo que Dios había prosperado en su corazón y en el nuestro, y del que cientos de personas son testigos fieles. Con Sol hemos vacacionado, ella ha compartido con nuestra familia dos años las fiestas de su escuela, los festejos navideños, viajes de invierno, actos en su colonia, actividades como patín, el liceo municipal, natación, en fin, ella se convirtió en parte de esta familia!! Pero hay gente que jamás lo comprendió. Hay gente, y profesionales de la Subsecretaría, que jamás interpretaron que un amor de una niña no se puede ni debe manipular, o aplastar de semejante manera.
La instancia judicial prosiguió, nos negaron ser parte de la felicidad de Sol. Se le hizo una engañosa cámara Gesel, en la que jamás supo que debía expresar su amor a esta familia, y solo se dedicó a jugar y a hablar de sus hermanas mientras tendenciosamente algunos se frotaban las manos, sin saber que lo que frotaban era en realidad su propia oscuridad interior.
¡¡Tiene solo cinco años y la trataron como a un adulto!! ¿Cuál es el sentido común de esta instancia? ¿¿¿Cuál es -en la vida de Sol- el respeto institucional desde el Estado al artículo 8 de la Ley 13.093 sobre sus derechos y acerca del interés superior del niño???
Apostamos a que la sociedad recuerde el caso Serra, que aconteció en nuestra Ciudad en diciembre de 2012. Toda una familia y una niña quedaron atrapadas en una telaraña de transgresiones y errores garrafales de la Subsecretaría, falta de seguimiento, magro funcionamiento y gestión de los actores de un organismo que dice VELAR POR LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS… Y RESGUARDAR SU VERDADERO INTERÉS… NADA MÁS ALEJADO DE LA REALIDAD.
Gracias a Dios en la vida se fijan precedentes. Y ese espanto jurídico pudo tener final feliz (gracias a la acción salvadora de jueces que vislumbraron tácitamente la precariedad jurídica del caso) con la niña viviendo con quien debía vivir, con quienes amaba.
Nos hacemos cargo terminantemente de los argumentos que a través de esta misiva ponemos en conocimiento de una sociedad que es burlada por muchos funcionarios de turno con un lamentable nivel de cinismo, hipocresía, y sobre todo, desinterés absoluto por la realidad que apabulla la cotidianeidad de tantos niños que viven una vida que – sin duda alguna – no han elegido vivir.
Nos preguntamos cómo conviven con su conciencia algunos funcionarios que parecieran olvidar para qué los ciudadanos, entre todos, pagamos sus salarios. Podríamos nombrar a personas que ya se conocen porque fueron parte de la desgastada y devaluada gestión mencionada anteriormente, y aún continúan. Consideramos que este conjunto de profesionales una vez más no prevaleció el interés superior del niño, generando informes negativos acerca de nuestra relación con Sol.
Y como sabemos a la perfección la manera que tienen de tergiversar la realidad, de manipular este inmenso amor mutuo por el que – nadie lo dude – seguiremos luchando, es que los desafiamos abiertamente. Los desafiamos a que muestren a la sociedad sin cobardía ni actos de irritable manipulación, lo que opina, desea, sueña y reclama Sol. Acaso hace falta que nosotros mostremos a la sociedad las pruebas que tenemos de este amor que lleva años fortaleciéndose? Son tantas, incluidos videos, fotos, testimonios, etc., que ni siquiera los hemos difundido en el ámbito judicial para preservar a Sol y a mucha gente, pero creemos que será necesario mostrar, dar a conocer.
Sostenemos que muchos integrantes de estas endebles, insensibles y poco prácticas instituciones deben ser expuestos ante todos. ¿O siempre la suciedad seguirá estando bajo la alfombra? NO. Sin dudas que no. Sol y todos los niños institucionalizados que tienen la posibilidad de cambiar su futuro merecen esta lucha.
¿Cómo es posible que quienes definan o sugieran con sus informes a los jueces -lamentablemente a veces alejados de la realidad- sean los mismos personajes que siquiera se han tomado la molestia de conocer nuestro hogar, hablar o indagar a nuestro entorno, saber quiénes podemos ser en la vida de Sol? Y son los mismos que negaban el vínculo de los Serra. ¡¡Y son los mismos que permiten que en Casa Cuna haya chicos que llevan 6, 7 y hasta 8 años institucionalizados!!
¿Debemos comenzar a pensar que mantener un buen número de niños en las instituciones -rehenes pequeños y sin posibilidad de defenderse- es un jugoso negocio para algunos? ¿¿¿Quién nos explica por qué diablos hay niños que no conocen otro lugar que las instituciones, desde que prácticamente han nacido??? ¡Quién nos explica por qué la Subsecretaría no toma de una buena vez la determinación de ganarse dignamente sus elevados salarios resolviendo ágilmente la situación judicial de los niños? Ni siquiera les importa que haya jueces ofuscados esperando sus informes para poder expedirse!
¿A quién escapa la realidad de que hay cientos de familias esperando adoptarlos para brindarles todo el amor que ellos no son capaces de sentir por estos pequeños?
Podemos asegurar que en toda esta etapa de lucha por el vínculo con Sol, ella misma se ha convertido en una luchadora también, desde su lugar, institucionalizada, al punto de al día de hoy reclamar airadamente por nuestra presencia. Y podemos amplia y clarísimamente demostrarlo. Y reiteramos: desafiamos al Estado y a quien corresponda a que demuestren lo contrario, pero sin trampas, sin especulaciones, sin esa manipulación vergonzosa con la que están escudándose, y a la vez, DESNUDÁNDOSE sin siquiera darse cuenta.
Siempre recordamos las palabras de un integrante de la CD de Casa Cuna: “las cosas caen por su propio peso…” Y tenemos la certeza de que tenía razón. Las cosas comenzarán a caer por su propio peso, pues pesan demasiado para poder sostenerse. Esperamos un acto de dignidad de todos los actores de esta historia. Dejen ya de lado sus actitudes de desprecio al sentimiento de Sol. Ella solo tiene 5 años y mientras ustedes están cada fin de semana en familia disfrutando, ella está esperando ansiosamente poder abrazarnos. ¿Eso no los moviliza? ¿No los inquieta? ¿No los AVERGÜENZA?
A Dios nada se le escapa ni le pasa por el costado. Pues apelamos a que hagan lo necesario para que Sol pueda disfrutar -tal su deseo- de nuestra compañía, tal como sus propios hijos disfrutan de ustedes.
Sol (es en verdad un Sol aunque su nombre sea otro) lloró en muchas oportunidades, clamó al personal, a sus hermanas, a las familias que luego trataron de vincular a la niña, pero insistimos… ¡nadie escuchó!… Sin dudas hay muchos testigos de cada una de estas situaciones, empleados, amigos, familias colaboradoras, docentes, psicólogas que no son parte de estos organismos fríos, con un nivel de desidia e insensibilidad alarmantes.
Solo queremos que Sol vuelva a ser la niña impetuosa, ocurrente, alegre, bailarina, llena de sensibilidad, ocurrente, plena de luz, creativa, generosa, y con un corazón entregado a Jesús, como todas las noches mientras dormía en nuestro hogar, cuando oraba hasta entregarse al sueño en paz y complacida por sentirse amada…
Sencillamente, todo lo que ha generado su expectativa por convertirse en nuestra hija, en parte de nuestra familia, tal como ha sostenido y manifestado su propia psicóloga incluso en instancias judiciales.
Esperábamos -y seguimos esperando- un acto de DIGNIDAD de parte de los integrantes de la CD del Hogar Casa Cuna, totalmente al tanto de nuestro vínculo de amor mutuo con Sol, a través del cual se dirigieran a todas las partes -incluyendo al Juzgado correspondiente- para destrabar y agilizar este proceso judicial en el que inexplicablemente se esconde un vínculo transparente y genuino. Tener presente que oportunamente se nos solicitó no pertenecer a la CD para, precisamente, luchar por este vínculo “desde afuera”, objetivamente, con lo cual coincidimos y por lo cual hemos procedido. De no evidenciar una realidad harto conocida, evidentemente la actual CD del Hogar estaría prevaleciendo otros aspectos institucionales, administrativos o quizás personales ante toda lucha por la defensa de los derechos de los niños allí alojados. Nos sugiere un presente vergonzoso y gris para los niños e imaginamos que cada paso o proceso judicial en el que deban involucrarse sería -en tal caso- tan poco propicio como el que nos ocupa. ¡¡Pero aún tenemos esperanzas de que “levanten la mano” en esta historia!!
Repetimos hasta el cansancio que como familia hemos sido consecuentes con la prolijidad que la situación jurídica requería, en cada una de sus instancias.
Hemos seguido con tajante obsecuencia los lineamientos que la ley, el sentido común, las reglamentaciones y el amor genuino indicaron procedimentalmente.
Para justificar esa insana tendencia desde la Subsecretaría, negaron la existencia de este inocultable, saludable y bendecido vínculo entre Sol y nuestra familia, el cual podemos demostrar de decenas de maneras diferentes. No podemos obviar preguntarnos qué ideales, intereses o sentimientos embarga y moviliza a ciertos funcionarios del Estado.
También imponen ahora (un poco tarde) que ella y su hermana melliza, que vive hace 3 años con una excelente familia que la cobija hasta tanto sea adoptada, vivan juntas. ¡¡Por supuesto que el vínculo sanguíneo es más importante que cualquier otro!! ¡¡Lo compartimos Y LO CELEBRAMOS!! ¡¡Pero sabemos nosotros y sabe Dios que si no hubieran ocultado esa información, si no la hubieran manipulado, si desde un principio desde el Estado se hubiera actuado coherentemente, por supuesto que hubiéramos solicitado la guarda de ambas niñas!!
¡¡Y EN ESO ESTAMOS!! ACABAMOS DE APELAR SOLICITANDO AHORA TAMBIÉN LA GUARDA DE SU MELLIZA.
Hemos luchado, en principio, para que Sol pudiera ser parte de nuestra familia, obedeciendo al cariño de hija con el que nos ha bendecido durante años. ¡¡Pues que ahora sea por partida doble!! Y sea para ellas y nosotros una doble bendición. Nadie lo dude.
Hemos soportado que sin motivo alguno se nos excluyera de su vida intentando borrar -obviamente sin lograrlo- su amor a “mamu Sandra”, “papu Rody”, y a “mis hermanos” Mati y Anto. NO. Eso JAMÁS fue posible. Y no lo será. Solo será posible seguir intentando SIN ÉXITO borrar un amor tan grande que Dios puso en nuestro camino y que ÉL mismo se encargará de mantener encendido en ambas niñas, por siempre.

CUÁNTA DECEPCIÓN AL VER CIEGOS, ENDURECIDOS, VIRALIZADOS, VACÍOS, A QUIENES SIQUIERA VALORAN LAS HERRAMIENTAS DE LAS QUE DISPONEN PARA CAMBIAR EL DESTINO DE NIÑOS QUE HAN TENIDO UN PANORAMA OSCURO, HASTA HOY SIN HORIZONTE, Y QUE NO PUEDEN LUCHAR POR ELLOS MISMOS.
PUES A CADA UNO DE ELLOS LES DAMOS NUESTRA PALABRA, COMO A SOL, QUE ESTA LUCHA RECIÉN COMIENZA, Y QUE PEDIREMOS MÁS Y MÁS APOYO PARA QUE SU LUZ PROPIA SE VEA A LA DISTANCIA.
PALABRA DE FAMILIA…

 

Rodolfo M. Di Terlizzi DNI 18.491.092
Sandra R. Istillarte DNI 20.180.119