El conjunto de Diego Osella igualó 1 a 1 con el “Tomba” y se mantiene puntero, aunque Vélez y Estudiantes pueden alcanzarlo si consiguen sumar de a tres mañana. César Meli y Leonardo Sigali marcaron los goles.

Con un marco extraordinario, Colón y Godoy Cruz protagonizaron un encuentro que mostró una mezcla de sensaciones, propias de las desprolijidades del fútbol argentino. En el Brigadier General Estanislao López, los dueños de casa llegaron a este compromiso como únicos punteros del Torneo Final, mientras que el “Tomba” arribó con la posibilidad de escalar a la cima. Sin embargo, el objetivo de ambas instituciones es lograr la permanencia, por el flojo promedio que acumulan en las últimas tres temporadas. La lucha del campeonato parecía ser una obligación para quedarse en Primera.

Durante el primer cuarto de hora, el juego brusco y los mezquinos sistemas ofensivos privaron al público de observar acciones de peligro. El recurso vertical del “Sabalero” y la pasividad mendocina no colaboraban en la creación de un digno espectáculo.

Sólo por algunas intervenciones de Gabriel Graciani o alguna escapada de Martín Luque, los conducidos por Diego Osella se mostraron levemente superiores. Los cabezazos de Lucas Landa, en las esporádicas pelotas paradas, también representaron un factor que pudo abrir el marcador en el primer tiempo, aunque en el descanso la igualdad se mantuvo intacta.

El complemento despertó con un vértigo inesperado por lo que habían demostrado hasta el momento. Un testazo de Julio César Rodríguez y otro de Mauro Obolo pusieron en jaque al arco defendido por Germán Montoya, mientras que en un contragolpe, un derribo de Jorge Carranza a Facundo Curuchet provocó el pedido unánime de un supuesto penal ignorado por Diego Abal. El aroma de gol se percibía en el ambiente del “Cementerio de los Elefantes”.

Por lo tanto, a los 20 minutos el juvenil César Meli se desprendió de cinco hombres con dos movimientos y desde afuera del área incrustó el 1 a 0 para el delirio “rojinegro”. La victoria parcial no sólo permitía el sueño de evitar el descenso, sino también daba lugar a una ilusión indescriptible: pelear la corona del certamen.

 

 

Fuente: Infobae