“Esta es mi última chance”, se escucha decir a Lindsay Lohan en una de las escenas de Lindsay, el reality que mañana estrena el primero de ocho capítulos en Own, el canal de Oprah Winfrey. Ya en 2013 la famosa conductora había conseguido que la problemática actriz le confesara que su problema era el alcoholismo, y que usaba cocaína justamente para tener energía y poder seguir bebiendo.

En el anticipo que sale por estos días en TV se la ve llorando y poniendo nerviosos a los productores que la tienen que seguir a todos lados. La premisa del programa es filmarla durante los dos primeros meses de regreso a Nueva York, la ciudad donde nació en julio de 1986, después de haber vivido (y descontrolado) ocho años en Los Angeles.

La acompañan un “coach”, que tiene como misión mantenerla sobria, y un equipo de camarógrafos que no la va a dejar ni a sol ni a sombra. En la promo se ve a una asistente quejándose ante Oprah porque la ex chica Disney rompe todas las reglas y ha obligado a cancelar varios días de filmación. “Todos me decían que esto iba a pasar”, responde Oprah. Luego se la ve confrontándola y hasta soltando una mala palabra. “Yo creo que vas a ganar (le dice a Lindsay, como si esto fuera una competencia), pero si no querés no tengo problemas en pedirle a mi equipo que levante sus bártulos y se vayan de acá (el hotel de Nueva York donde se hospeda para el reality)”. Lohan le dice que no quiere renunciar, que va a hacer lo que corresponde. Y Oprah la reta :“Entonces cortá con toda esa mierda (bullshit)”.

El programa tiene todos los condimentos para ser un éxito, pero la prensa local está empezando a desconfiar de las buenas intenciones de Winfrey. No les parece bien que las cámaras sigan a la actriz a sus reuniones de Alcohólicos Anónimos. Justamente porque el anonimato es una parte importante del proceso de recuperación que ofrece AA.

El jueves, en el programa de su amigo Jimmy Fallon, quien la presentó como la chica más cool y muy distinta a la que muestran los paparazzi, Lindsay dijo que había visto el anticipo y entendía que es televisión y que quieren rating y que obviamente iban a mostrar todas sus miserias. Habló bien de Oprah Winfrey, adelantó que se viene la reunión de Chicas pesadas, a 10 años de su estreno, y lamentó que ahora los paparazzi van a empezar a molestarla de nuevo.

A los 3 años Lindsay ya era modelo infantil, a los 11 estrella de Disney, a los 27 está buscando dejar de ser protagonista de los tabloides para ser artífice de su propia vida. Con Oprah y un coach. “No es que no esté lista, es que todo va bien y de golpe algo en mi cabeza dice que llegó la hora del sabotaje”, confiesa ella cándidamente.

 

 

Fuente: Clarín