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martes 21 de septiembre de 2021

El infierno de trabajar con Michelle Obama

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Un ex empleado describe a la primera dama como una jefa perfeccionista y rígida.

Trabajar con Michelle Obama puede ser más estresante y difícil que hacerlo con su esposo. Su oficina es un lugar “limitado, frustrado e incluso miserable”, sostuvo un ex empleado de la primera dama norteamericana en un extenso artículo, que publicó ayer la revista The New Republic.

 

Según Reid Cherlin, ex miembro del equipo de Michelle, en esa oficina “reinan los celos y el malestar”, y todos “se pelean por la división de las responsabilidades y el acceso a la señora Obama”.

 

En el artículo, Cherlin, que ahora se dedica al periodismo, lanzó duras críticas contra la primera dama, a quien describe como una persona obsesiva y rígida, que se guía por el mantra “si no es perfecto, no lo hagas”.

 

“Los ex miembros de su equipo hablan de un alto estrés, de pruebas continuas sobre el lugar de trabajo y de una señora Obama atenta de modo obsesivo al más pequeño detalle de su programa”, dijo Cherlin.

 

A diferencia del presidente, que se enorgullece de su habilidad para improvisar, a su esposa le gusta tener bajo control todas las situaciones, dijo el periodista, que trabajó en su oficina de 2008 a 2011.”Parece que Michelle planifica cada situación y cada discurso con una rigidez casi desconocida en el ambiente político de hoy, que es tan caótico”, escribió.

 

Meses después de que Obama asumiera en 2008, Michelle se reunió con todos sus asistentes para dejarles en claro que su tiempo era valioso. Por eso, cada evento debía tener un objetivo claro y una meta posible de alcanzar, como el anuncio de una nueva asociación corporativa.

 

El staff sabía que todos los eventos tenían que ser cubiertos por los medios de manera positiva y que todos los ángulos de un tema debían investigarse. Pero no estaba claro cuál era el nivel de perfección que quería Michelle.

 

“No hay barómetro: si la primera dama usa una pollera que no es la adecuada un lunes, puede ser tan terrible como que alguien hable on the record cuando no debía hacerlo”, dijo un ex ayudante.

 

Muchas veces los empleados le quieren presentar una idea a la primera Obama de manera espontánea para captar su atención. “Pero ese método no funciona para ella. Uno tiene que pensar bien lo que le va a decir y estar listo para las preguntas”, contó otro ex empleado.

 

“Todo eso llevó a una lucha interna continua”, añadió el periodista. Las invitaciones para reunirse con la primera dama en su oficina se transformaron en un símbolo de estatus, una manera que los trabajadores tenían para medir si los apreciaba o no.

 

Aquellos que no logran conseguir una reunión privada intentan acercarse a la primera dama en los pasillos. “Los empleados tratan de hacerle un chiste, de hacerse notar, de sonreírle”, dijo un ex empleado. Otro fue más directo: “No quieren trabajar para ella, quieren ser su amigo”.

 

Pero pocos lograron acercarse al círculo íntimo de Michelle. “Ella prefiere estar cerca de asistentes que conoce desde hace mucho y con los que tiene una estrecha relación”, apuntó el periodista.

 

La primera dama es la clase de persona a la que le lleva mucho tiempo construir una relación de confianza. “Puede ser muy difícil al principio”, sugirió un ex empleado de la Casa Blanca.

 

 

Fuente: La Nación

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