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jueves 16 de septiembre de 2021

Rosario: Central, dueño del clásico

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Con un gol de Franco Niell al minuto del segundo tiempo, el canalla superó por 1-0 a Newell’s en el Coloso y se atreve a soñar. El partido fue emotivo, intenso y muy disputado.
Hubo fiesta en el Parque y en Arroyito. Como en el torneo pasado, el que celebró fue el canalla con ese golazo de Niell en el arranque del segundo tiempo. Newell’s no dio pie con bola. Perdió el partido más importante del torneo, resignó el invicto de local después de 17 partidos -y nada menos que ante su tradicional adversario- y cedió terreno en el torneo local. Fue intenso, un partidazo, en paz, como corresponde. Y la alegría fue toda en imágenes de azul y amarillo.

Newell’s fue asegurar la tenencia de la pelota y acelerar desde tres cuartos de cancha. Claro que la presión que Cetral le metió desde el vamos complicó bastante por momentos ese despliegue y entonces al local se le hizo difícil aproximarse a Caranta.

Central no se paró a ver qué podía llegar a hacer su rival. Le metió presión en la salida con Nery y Méndez más adelantados, con Abreu y Niell colaborando, y tratando de recuperar el balón lo más cerca de su terreno.

Era un partido de mucho nervio, de mucho mirarse de reojo hasta que con la primera aproximación empezaron a soltarse. Y fue Central -a la postre el que sacó diferencias en las jugadas a favor- el que primero avisó.

A los 13′, un derechazo de Carrizo apenas alto fue la primera llamada. Pero 2 minutos minutos más tarde un remate de Abreu -uno de los puntos altos del canalla en esa primera mitad- fue mandado al córner por Guzmán.

Newell’s tenía con la movilidad de Figueroa y algunas apariciones de Banega, más el siempre criterioso aporte de Bernardi, la limpieza adecuada para llegar hasta los dominios de Caranta. Pero una defensa bien parada o la incorrecta elección de los pases terminaba frustrando los ataques leprosos.

Y la más clara para el local fue a través de un pelotazo profundo de Heinze, a los 19′, quien encontró a Muñoz metido entre los centrales visiatntes para meter la cabeza y sorprender a Caranta, quien vio cómola pelota se iba sobre el travesaño.

Central tenía en Abreu y Niell una dupla miuy inquietante, buscando desmarcarse permanentemente y tratando de convertirse en generadores de juego cuando Carrizo y sobre todo Medina, no encontraban una buena vía de distribución.

A los 22′, el que sorprendió trepando desde el fondo fue el Flaco Donatti, pero la habilitación que le concedió Abreu terminó con el remate del defensor rozando el palo izquierdo del Patón.

A los 29′ Newell’s se acordó de meterle más presión y precisión a su juego cerca de Caranta y Banega fue el que entrando por el medio obligó a Berra a mandarla al córner. La lepra seguía controlando la pelota pero no le daba un destino provechoso.

Central era más práctico. Buscaba en dos o tres pases acercarse a posiciones de peligro. Y en los últimos 10 minutos de la etapa hizo la demostración más clara de esa situación.

A los 40′, tras una buena jugada de Carrizo por izquierda, Niell la ubicó de media vuelta y el Patón se vio obligado a intervenir. Y en el minuto siguiente, Méndez enganchó un par de veces en el área y esta vez Guzmán hizo “la de Dios” para tapar una jugada muy clara del canalla.

Central teminó teniendo las mejores oportunidades de gol porque fue más práctico. A Newell’s, el manual de la tenencia al menos en esta etapa, no le sirvió de mucho.

Lo que el canalla había plasmado desde la intención en aquella primera mitad, lo terminó plasmando en el amanecer del comlpemento. Pasado el minuto, Delgado robó una pelota, dejó atrás a Villalba se fue contra la defensa leprosa a contrapié y habilitó a Niell, a quien intentaba frenar Muñoz, pero el diminuto delantero definió de zurda al costado de Guzmán para poner el 1 a 0.

Newell’s pareció reaccionar y Central le cedió pelota y terreno. Sin embargo, a los 5′ Medina hizo una buena jugada por derecha y habilitó a Carrizo, quien le pegó mordido pero obligó a Guzmán a mandarla al córner.

Berti hizo ingresar a Trezeguet y Tonso por Muñoz y Castro y el local pareció ganar más oxígeno. Sin embargo, faltaba precisión, el toque justo. Y encima, los canallas se agrupaban ordenadamente y contaban con un Caranta en muy buena forma.

A los 16′, el arquero cordobés se lo tapó a Tonso. Otra demostración de que Central cedía en exceso la avanzada rojinegra. Y a los 23′, un remate de Banega -de muy bajo nivel- fue contenido en dos tiempos por Caranta.

Newell’s se fue con un desorden desacostumbrado contra un Central que tenía resto y rechazaba todo lo que se le ponía en frente. Era la adrenalina en su máxima expresión.

Y ese panorama encontró al Gringo Heinze jugando como delantro neto, en una pierna, con innegables muestras de dolor, pero con el orgullo y el amor propio a flor de piel.

A Newell’s no le alcanzó y el equipo de Berti se quedó con las manos vacías en propia casa. No funcionó la tenencia, no funcionó el “a la carga barracas”. Se quemaron los papeles de las ideas.

Central tuvo varios méritos. No se desordenó, cuando retrocedió esta vez lo hizo bien y le generó varias situaciones de gol. Fue más eficiente también. Quizás muchos de esos detalles que el técnico Miguel Angel Russo siempre plantea como “cosas a corregir”.

El clásico fue una fiesta dentro del campo de juego. El que más alegre se fue es el canalla. Una parte de Rosario está feliz.
Fuente: La Capital

 

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