Con un gran testazo de Alario, Colón le ganó 1-0 a Newell’s y se volvió a trepar a la punta del torneo. El equipo de Osella sacó provecho de su fiereza, su estilo contragolpeador y del oportunismo. ¿Le dará para el sueño?

A esta altura no se puede decir que lo de Colón es una racha de verano. El carnaval pasó y sigue ahí, firme, cada vez más oportuno. El equipo de Osella está de la cabeza. Quedó en la cabeza del torneo. Y de cabeza, gracias a Alario, le ganó este jueves a Newell’s.

Colón juega de la misma manera que su DT Osella vive los partidos: con voracidad, algo de nervios y mucho compromiso. Sabiendo que a Newell’s necesita de la posesión para moverse, le dejó que moviera la pelota y lo esperó. La paciencia es una de las especialidades de este Colón. La otra es la transición defensa-ataque. Gran ejemplo el gol. Un minuto después de la expulsión de Bernardi, Meli comandó una contra letal. Mandó el centro y ahí estaba el solitario Alario -también generoso y sacrificado-.

Pero más allá de todas las virtudes futbolísticas, a este equipo lo define la lógica de los Tres Mosqueteros: uno para todos y todos para uno. Jugador por jugador quizá supera a muy pocos planteles del fútbol local. El plus lo tiene más en el corazón que en los pies.

En el Parque de la Independencia, sacó un triunfo para mirar más la tabla del torneo que la de los promedios. En el primer tiempo apenas llegó una vez -Alario-, pero no se inquietó. En el segundo capítulo estuvo aún más lejos de Guzmán. Pero cuando se acercó, acertó. Newell’s fue con lo que le quedaba. Y casi se lo empata. Landa salvó en la línea. Sí, Colón también tiene un poco de suerte. Y de cabeza…

 

 

Fuente: Olé