Tras su rehabilitación, está a punto de volver a la tele en “ShowMatch”. Pero antes le contó a Clarín sobre su verdadero estado de salud, y qué hace para alejarse de la tentación.

María Eugenia Ritó no perdió su forma de ser impulsiva y sin filtros. La vedette estuvo dos años alejada del medio y ahora regresa para sumarse a ‘Bailando por un sueño’ , a partir del lunes 28, cuando comience ShowMatch que, por casualidad, también fue el último lugar en el que trabajó, en 2011.

El tiempo que vivió fuera de la pantalla y del teatro no fue nada bueno para María Eugenia. El fin de su matrimonio con Marcelo Salinas la dejó muy deprimida y se refugió en el consumo abusivo de drogas, cuestión que confesó en el living de Intrusos, en febrero, después de que su voz fue identificada en las escuchas de la causa Narco vip . Allí Ritó admitió, además, haber ejercido la prostitución y contó que así fue como conoció a su ex marido.

Sin embargo, la idea de la vede-tte es recuperarse y salir adelante, y por eso se internó en una clínica de rehabilitación. Unos cuantos días dentro de ese lugar fueron suficientes para que se animara a tomar las riendas de su vida nuevamente. Ahora la acompañan a todos lados los terapeutas, y regresa los fines de semana a la clínica. “Soy una persona popular, mediática, famosa y artista que ventiló a los cuatro vientos el tema de su adicción y su separación, y ahora estoy enfrentando un mundo nuevo. Esto le pasa a un montón de artistas. Muchos actores de Hollywood se internan, salen y vuelven a trabajar. Yo nunca fui una reventada, ni una persona enferma que consumía todos los días, lo mío es distinto. Yo busco el cambio rotundo de forma de vida, hay mucha gente que se interna en instituciones para poder limpiarse y volver a consumir, no lo hacen para dejar del todo. Yo sentí que toqué fondo, no era el diablo o satanás pero más o menos. Tuve varios intentos de dejar porque me lo pedía mi psiquiatra. El varias veces me insistió para que lo deje o para que me interne, pero para mí no era el momento. No quería, no me interesaba: no consumía mucho y no lo sentía como un problema, hasta que toqué fondo y dije basta ”, confesó la vedette. “Me auto interné, fui consciente de que haciendo un tratamiento en el que tuviera que ir todos los días de la semana no me iba a recuperar, necesitaba internarme para poder dejar la adicción. Haciendo terapia tampoco me iba a alcanzar y era necesario que me dejara ayudar. Ellos te dan herramientas, el tratamiento no es de un mes o dos meses, se va haciendo de a poco, por etapas; primero es adentro, luego ambulatorio”, explica María Eugenia. Hoy va a todos lados con su acompañante terapéutica, que está pendiente de ella: cuando ve que se enreda en las palabras o se pone nerviosa, no duda en darle una palmadita en la espalda para que se tranquilice.

“Ya estuve en ‘Bailando’ como cuatro veces y conozco el formato del programa. Por eso estoy contenida, aunque no estoy dada de alta”, aclara la vedette, que ya comenzó a prepararse física y psicológicamente para el reality más mediático y sanguinario de la pantalla chica. “Tengo tratamiento ambulatorio: los viernes, sábados y domingos vuelvo a la institución. Los días de semana estoy en mi casa, ensayo, y me acompaña mi hermano o mi amigo Aldo. Y los fines de semana, en la clínica, hago yoga y mindfullness , una técnica de atención plena con la que se trabaja el aquí y el ahora, ¡es increíble! lográs un estado de relajación total y tomás conciencia de todo tu cuerpo. Estoy muy cómoda, no es una clínica psiquiátrica”, dice Eugenia. “Siempre fui Ritó sin filtro, soy sincera”, añade la bailarina, quien asegura que ‘Bailando’ hoy le representa una competencia con ella misma y no con los demás.
Fuente: Clarín