Por Luis Rubeo (*)

 

“Desde Perón hasta hoy no hubo ningún gobierno que haya desarrollado e implementado tantas políticas destinadas a la inclusión social y a la igualdad de oportunidades, como las ejecutadas a partir de la llegada de Néstor a la Presidencia”.

 

Ese Pingüino lejano y desconocido por las masas desembarcaba hace más de una década con sólo el 22% de los votos y nos invitaba, sin excusas, a compartir sus sueños. Desde el primer día nos pidió que lo acompañáramos a reconstruir un país para todos los argentinos, nunca acomodó su discurso ni su accionar a los círculos de poder dominantes ni se arrodilló frente a los poderosos.

 

Hoy, transcurrida más de una década, vemos los frutos de las políticas llevadas adelante con la fuerza y el coraje de quien no ha dudado nunca de los principios de justicia social, independencia económica y soberanía política para lograr la grandeza de la Nación.

 

Casi a menudo se olvida en qué estado se encontraba la Argentina producto de aquella década oscura del neoliberalismo en los ´90, que nos dejó hundidos en una profunda crisis institucional, económica y social que hizo eclosión en el trágico Diciembre del 2001.

Teníamos 60 por ciento de pobreza, 26 por ciento de desocupación, casi 30 por ciento de indigencia, estábamos sumidos en la tristeza, la desconfianza y el individualismo. Todos los días despedíamos a seres queridos que buscaban una posibilidad de futuro en otras tierras. Los más optimistas decían que recién nuestros nietos podrían empezar a ver a nuestro país levantarse.

 

Hoy, cuando vemos la recuperación de la industria, de los sectores de la producción, cuando vemos a nuestros niños en las escuelas, a nuestros abuelos beneficiados por la movilidad jubilatoria, a los hombres y mujeres de la Patria retomar el camino al trabajo digno, a nuestros científicos volver, a la gente de la cultura expresarse, cuando vemos a los hijos y nietos recuperados encontrar la verdad y la justicia, cuando hablamos de igualdad de derechos para todos, cuando gozamos de un país desendeudado, con crecimiento económico, superávit fiscal e inversión pública multiplicada, corroboramos que la recuperación fue posible gracias a la llegada de este hombre con agallas y convicciones firmes.

 

Este proyecto de país que inició Néstor en 2003 y que hoy continúa con el liderazgo de Cristina Fernández sin dudas logró dotar de poder al Estado para que este pudiera interceder a favor de los más necesitados, los más humildes y los más débiles allí donde el mercado impiadoso excluye y abandona sin reparos.

 

Hoy tenemos una Argentina más justa que celosamente debemos cuidar de aquellos que ansían volver a la oscuridad, a las sombras, a la noche sin fin, a la Patria en penumbras.

 

 

 

* Presidente de la Cámara de Diputados de la provincia de Santa Fe