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sábado 25 de septiembre de 2021

“Veo a Justin y es difícil estar bajo el microscopio”

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A sus 38 años, Enrique Iglesias le reconoce a su padre que le abrió camino a los latinos en EEUU. Su compromiso con causas solidarias y la ayuda humanitaria. Cree que tiene éxito en su carrera por mantener “los pies en la tierra”. Pero es obcecado y perfeccionista al extremo.

No me creo mucho eso de ser supe-restrella, yo soy de carne y hueso como vos y los demás”, dice Enrique Iglesias, a punto de volver a la Argentina (el jueves 22 y el viernes 23 de mayo en el Luna Park). Es difícil creerle al artista que ha vendido más de cien millones de discos, que es pareja desde hace años de Anna Kournikova y que ha sabido, como papá Julio, cautivar también al público anglosajón (de hecho, sostiene que papá Juli “junto a Santana, Gloria Estefan o muchos otros nos abrieron el camino a los que vinimos después. Un Ricky Martin, una Shakira… creo que somos una generación de chicos muy luchadores todos. Él siempre ha sido mi mayor ejemplo de perseverancia”). Pero Enrique insiste en que “la clave de la humildad es no creer ser estrella, es entender que te gusta, quizás, hacer siempre lo mismo. En mi caso, estar con mis amigos, estar con mi chica, vivir cada momento al máximo. Creo que la clave es la humildad y ser agradecido, porque es muy básico entender que todo lo que sube baja. Y eso se aplica a todos nosotros”.

—Entonces, si no te da miedo caer, ¿qué te da miedo?

—Lo que más me da miedo en mi vida es la monotonía. En los últimos 15 años, mi vida voló. Todo pasó rápido, muy rápido. He visto poco y nada a mi padre, y es culpa de ambos. Por eso me aferro a ser el mismo chaval normal de siempre. Quiero conservar a mis amigos de la infancia y disfrutar las cosas simples. ¿Y mi padre? Seamos honestos: si nos necesitáramos, sabemos que estaríamos el uno para el otro sin dudarlo. Eso es lo que necesito de él y lo que me pone feliz de nuestra relación.

—Te ofrecieron ser jurado, con contrato multimillonario, de shows como “The X Factor” o “American Idol” y dijiste que no. ¿Por qué?

—Porque no tomo decisiones basadas en el dinero; las tomo basadas en los errores que cometí. Y en ese momento quería hacer mi disco Sex and Love. Yo no cometeré el error de pensar en el dinero: lo hice y fue un error. De hecho, cuanto menos he pensado en él, mejor me ha ido.

—Tu nuevo trabajo tiene una colaboración junto a Pitbull: ¿cómo ha cambiado el medio musical desde que empezaste y dónde creés que se nota más?

—Pitbull y yo tenemos una conexión ultrasensorial. Hemos sido los “Miami boys” por años y no habíamos podido trabajar juntos. Siempre aprendemos el uno del otro. Al final siempre digo que la última palabra la tienen los fans… y creo que tenemos su visto bueno. Y la industria, bueno… llevo en ella veinte años y sé bastante del daño que puede hacerte. Digo, veo a Justin Bieber y entiendo que la está pasando bien y que está bajo el microscopio, por eso si fuma marihuana a los 19 años es un problema y algo que sale en el diario. Pero es difícil vivir bajo el microscopio. Siempre hay gente que te dice que sí a todo, sobre todo cuando generas dinero. Por eso es importante empezar a escuchar a la gente que te dice que no.

—¿Quiénes fueron las mujeres de tu vida y cómo han afectado tus canciones?

—Creo que cuando te enamoras por primera vez luces de colores y te pones cursi; unos escriben cartas y otros poemas. Yo escribí canciones. Claro que cuando estás despechado como que te inspiras más. También influye rodearte de gente con esas mismas inquietudes. Anna no me molesta para nada con la idea del matrimonio, por ejemplo. Eso podría suceder cuando tengamos 70 años. Lo mismo que la idea de tener hijos. La vida no puede ser siempre igual, las cosas tienen que moverse; aunque no parezca, lo están haciendo. Creo que si escuchas mi primer y último disco seguramente notarás una diferencia. Y eso tiene que ver con mi vida personal también.

—¿Ha sido difícil ser una estrella desde que empezaste, hace veinte años?

—Como en todas las personas, hay subidas y bajadas, pero lo importante es aprender y no lamentarse, sino más bien seguir y esforzarse por hacerlo cada vez mejor. Yo te puedo decir que me he divertido mucho, que he conocido gente increíble, otras culturas y países, y ésa es la mejor escuela. La que yo necesitaba. Soy un tío con suerte y un afortunado de haber podido trabajar en lo que me apasiona hasta el día de hoy. Amo estar arriba del escenario y mis fans son mi motor, ellos me inspiran para ser mejor cada día. La carrera es muy bonita, y el precio de la fama es muy pequeño frente a todo lo que recibimos. Estoy seguro de ese costo.

—¿Cómo creés que ha cambiado el trato a los latinos en Estados Unidos desde que dominan los charts y hay una presencia latina más grande en Hollywood, ya sea en la música, la TV y el cine, representada en nombres como Shakira o Sofía Vergara?

—Yo no hablo de política, no me siento cómodo. Pero sí te puedo decir que los latinos como fuerza desde hace tiempo dejamos de ser una minoría. No nos sentimos una minoría. Nos hacemos sentir en cualquier asignatura pendiente que haya para con nosotros o cualquier profesión que desempeñemos, y eso sin importar nuestra latitud: somos la raza con más sabor del mundo. Amo ser latino.

—¿Qué creés que es lo peor en la industria musical en estos momentos y que no sucedía cuando arrancaste?

—Creo que lo peor es que hay muchos talentos que no saben que lo son o no tienen las herramientas para llegar, para ser escuchados o descubiertos. Quiero decir, te escuchan, seguro, en internet, pero cuesta llegar. Es más difícil convertirte en un éxito. El negocio ha cambiado mucho. Y a veces para peor.

—¿Te molestan formas del pop moderno, como Miley Cyrus, que son tanto un fenómeno mediático como una música, es decir, que necesitan ambos frentes para llegar?

—Creo que todas las corrientes y todas las propuestas son válidas, no siento que yo deba ser la persona para juzgar. Hay artistas para todos los públicos y, en una nota muy personal, es sin duda una chica muy talentosa, que ha entendido la forma de funcionar del sistema hoy día. No creo que eso sea malo.

—Pero vos seguís vigente. ¿Cuál es tu secreto para seguir en la industria después de tanto tiempo?

—Honestamente, creo que es amar lo que uno hace, mantener los pies en la tierra, hacer las cosas lo mejor que se puede… ser obcecado y perfeccionista al extremo. Confío en mi instinto y estoy rodeado de la gente indicada, que me quiere y me dice la verdad.

—“Sex and Love” es tu décimo disco de estudio. ¿En qué sentido creés que tu música evolucionó en estos años?

—Eso es lo emocionante y divertido, y no voy a decir que no me gusta repetir o que ya lo hice, pero no quiero aburrirme de mí mismo. En este disco trabajé con mucha gente: Pitbull (I’m a Freak), Romeo Santos (Loco), Marco Antonio Solís (El perdedor), Descemer Bueno y Gente de Zona (Bailando), J’Lo (Physical) y Kylie Minogue (Beautiful); así puedes ver cómo trabajan otros artistas, y eso te saca de lo familiar y confiable, y te puede llevar en una nueva dirección.

 

 

Fuente: Perfil

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