“Las cosas que me dijeron fueron demasiado para el minuto y medio que estuvimos en la pista”, dice Matías Alé, apenas unos días después de las fuertes devoluciones que tuvo de parte de las jurados Soledad Silveyra y Nacha Guevara, que lo mandaron a estudiar y lo trataron de gordo luego de su debut en la pista de ‘Bailando 2014’ (ShowMatch, El Trece) junto a su novia Sabrina Ravelli.

“En ese momento quedé muy desconcertado, nunca pensé que iban a ir por ese lado. Me pareció que el baile había salido lindo. Me sentí extraño. No fue enojo, trato de no enojarme, pero fueron diferentes tipo de provocaciones de dos personas que yo respeto y admiro, son artistas con trayectoria. No podía salir de la sorpresa, miraba para los rincones buscando que alguien me dijera ´Mati tranquilo, esto ahora pasa´, pero cada vez iban sumando más cosas. Yo no sabía qué retrucar”, explica Matías. “Ellas argumentaron que yo no tenía sentido del humor, pero eso no fue una humorada. No estábamos haciendo humor al mismo nivel: si yo me hubiera puesto a la altura de ellas, hubieran reaccionado de mala manera. No tenían foco ni criterio”, analiza.

 

“Solita me retaba como a un niño, no me reta así ni mi familia. Yo estuve contenido todo el tiempo, traté de mantener mi educación. Decirme ‘Saltás como un pochoclo en una sartén’ , no es dar un punto de vista sobre un baile de un minuto y medio”, recordó enfadado. “No tengo ningún antecedente con ninguna de las dos, ni con Solita ni con Nacha, con Moria y con Polino sí, porque con ellos ya había trabajado y sabía con lo que me podía encontrar. Pero con ellas dos tenía un trato cordial, de verlas en eventos solidarios o en alguna presentación de obras de teatro. Desconozco de donde salió todo eso o adónde iban. Tengo mucho desconcierto, y tristeza. Me pregunto hasta cuándo uno tiene que pagar el derecho de piso o exponerse a que le hagan un escarnio público”, insiste Matías.

 

Pese a lo vivido en el debut, la pareja nunca pensó en renunciar al certamen. “Disfruto mucho estar al lado de Marcelo, bailar y poder hacerlo con Sabrina. Mi vieja, mis amigos, mis hermanos me dijeron que no fue tan grave. Ahí se fue el enojo y ya, para mí, es un tema terminado”, explica. Sobre la vuelta a la pista para el próximo ritmo, danza clásica, Matías asegura que tiene “incertidumbre”. “Voy tranquilo, no quiero confrontar con nadie. Eso sí: me haré respetar. Si me dicen algo lo único que pido es que sea con respeto, con la autoridad del lugar que están ocupando, no desde la lucha de ellas por la vigencia o por demostrar que está bien el lugar que tienen”.

 

Por otra parte, el actor le iniciará una demanda legal a Dallys Ferreira. La actriz paraguaya denunció en Este es el show (El Trece) que Alé y Fabián Gianola le habían hecho “la vida imposible” durante sus últimas dos semanas en la obra Sé infiel y no mires con quién, y que por eso ella se había bajado y su lugar fue ocupado por Sabrina Ravelli. “Son falacias de las que no quiero hablar. Me parece que una manera de hacerse respetar, aunque la justicia está para otra cosa, es ir por la vía legal”, opina. “Yo sigo siendo el mismo de siempre pero cuando me agreden, hoy, por madurez o por el año y medio que llevo haciendo terapia, digo basta. No tengo más ganas de que nadie me castigue injustamente o sin fundamentos”, dice. Matías. Sus planes para el resto del año son terminar la mudanza para convivir con Sabrina y, si llegan con los tiempos, casaran antes del próximo verano. Y, además, se va a Brasil a ver el Mundial de fútbol con amigos. “Vengo planeándolo hace mucho años con amigos, me voy de fanático no a trabajar. Voy a disfrutarlo, hasta que Argentina se vuelva”. En cuanto a sus compromisos, el actor ya arregló de antemano que no estaría en junio en el país por lo que, si siguen en ‘Bailando’, dejará a Sabrina con un reemplazante.

 

 

Fuente: Clarín