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martes 21 de septiembre de 2021

Mariano Martínez: “El amor, para mí, es una filosofía de vida”

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El actor volvió a la pantalla con Camino al amor, la telenovela que da pelea por la pantalla de Telefé.

Hace dos años, Mariano Martínez sorprendió con una noticia: debutaba como productor televisivo de un unitario que lo tendría como protagonista. Mi problema con las mujeres se emitió por la pantalla de Telefé a mediados de septiembre de 2012, y dejó en claro que ese muchacho que habíamos conocido como galancito estaba dispuesto a tomar riesgos.

 

“Fue una gran experiencia, pero este año decidí sumarme a un proyecto que ya estaba en marcha y estoy realmente muy feliz”, le contó el actor a Personajes.tv. Por estos días, Mariano se encuentra abocado plenamente a componer a Vitto Colucci -el pibe de barrio canchero y mujeriego que compone en el nuevo hit de la factoría Estevanez, Camino al amor-, pero sigue pensando en paralelo en nuevos proyectos para volver a producir en un futuro no muy lejano.

 

– ¿Qué te dejó esa primera experiencia?

 

– Deudas no, por suerte (risas). Me dejó muchas ganas de seguir haciendo. Siempre hablo con Pablo Echarri, que también tiene su productora, y coincidimos en que a veces resulta difícil presentar los proyectos… Pero está bueno poder hacerlo. A veces son diferentes los tiempos de cada uno, y uno tiene que ir viendo la manera de encarar lo que se quiere hacer. Nunca tuve una estructura montada para mi productora, entonces no corro con la presión de sostener nada más que mis ganas.

 

-¿Tuviste nuevos intentos el año pasado de producir?

 

-Sí, el año pasado intenté meter una novela pero no se dio. También me gustaría hacer algo en cine y en teatro, pero hay que tener el material justo en el momento justo para embarcarse en un proyecto.

 

-¿Qué tan difícil es, como productor independiente, entrar en los canales?

 

-Muy difícil, porque aunque vengas trabajando desde hace un montón en televisión como actor y te vaya bien… Eso te puede dar empuje, pero es realmente muy complicado entrar.

 

 

-¿Y a nivel económico?

 

-No es sencillo, hay muchas cosas que uno tiene que contemplar. Por eso mi objetivo es claro, pero después va variando el plan para llegar a ese objetivo a alcanzar. Lo que quiero hacer es ficción, ni más ni menos.

 

-¿Te cambió la mirada hacia la tarea del productor?

 

-Sí, muchísimo. Es muy difícil producir, nunca se puede criticar. Además son dos veredas medio opuestas en el sentido de las tareas que competen al actor y las que atañen al productor; uno tiene la sensibilidad del actor y el otro tiene una mirada más fría, entiende que es un negocio.

 

 

-¿Estás contento con Camino al amor?

 

-Sí, muy contento. Por si alguien no lo estuvo viendo, puedo contarles que interpreto al hijo menor de los hermanos Colucci. Vitto es un tipo feliz, que vive con su papá y su mamá y trabaja en la empresa de mudanzas de la familia. Y tiene esa cosa de mujeriego que heredó de su padre, hasta que se cruza con Pía [María Eugenia Suárez] y se enamora…

 

-¿Y cómo es trabajar con la China? Ella contó que aceptó el papel cuando supo que vos ibas a ser su compañero…

 

-Tenemos muy buena relación con la China, nos conocemos desde Los Únicos, y cuando surgió la chance de hacer esto juntos nos pusimos en contacto. Está bueno, y me puso muy contento que pudiéramos incorporarnos a esta novela que ya se venía armando, entramos prácticamente sobre el final a este elenco.

 

-También trabajás con un ícono como Rodolfo Bebán, que hace de tu padre en la novela. ¿Cómo es la experiencia?

 

-Me puse muy contento cuando supe que iba a estar en la novela. En principio no iba a ser él, pero después se definió su entrada y me puse muy feliz. Es un lujo y un placer, porque más allá de lo grande que es como actor, es un divino, un señor, un tipo muy respetuoso.

 

-¿Te da consejos?

 

-No, lejos de eso. Tira onda, si puede ayudar te ayuda, pero no hay nada de esa solemnidad que podría adoptar por ser quién es. Rodolfo es un tipo extremadamente profesional y un actorazo, dueño de una estampa increíble.

 

 

-¿Qué tan importante es para vos que haya buen clima de trabajo? Te lo pregunto por lo que pasó el año pasado con Farsantes…

 

-Si hay problemas en el trabajo diario, el afectado es uno porque se la pasa mal. Pero si se trabaja con profesionalidad, eso no trasciende en pantalla. Cuando las peleas dentro de un elenco trascienden, la gente se sugestiona y ve cosas que en realidad no son. Siempre es mejor llevarse bien, pero a veces es inevitable por una cuestión de piel, o porque la querés remar y no podés. Tampoco quiero escupir al cielo, nadie está exento.

 

-Y en un plano más personal…. ¿Es difícil el camino al amor?

 

-Voy a tirar una frase, y con esto me despido: “Descubrí que el amor no es un estado de enamoramiento, es una filosofía de vida” (risas). Es una frase de Walt Disney, y define mucho lo que siento en este momento.

 

 

Fuente: La Nación

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Coincido plenamente. En 40 años no sé si se hablará de Gastón Pauls, pero a vos se te va a considerar un punto de inflexión.

 

¡Yo nací para esto! Cris Miró, a quien reemplacé cuando pisé un teatro por primera vez, no se lo hubiera bancado. Ella era más drag queen …, otra cosa.

 

¿No te hubieras conformado siendo solamente gay? ¿No corriste demasiado riesgo en tu transformación?

 

Obvio que sí, corrí el riesgo y recomiendo que cada uno siga sus instintos y luche por lo que quiere… Me acordé de una maestra trans en el cornurbano. Respetadísima.

 

¿Tuviste la necesidad de prostituirte al principio?

 

No, nunca, nunca. Se dio así. Yo debuté en el teatro muy rápido. Hice costura, vestidos de novia, fui promotora, hice boliches, era busca, pero rápidamente fui un personaje. La vocación es mucho más importante que la sexualidad. La pasión, la pasión es lo que te mueve. La pasión es lo único que sirve. Apasionate siendo ama de casa, periodista, empresario… Yo elegí esta vida con pasión.

 

¿Cuando empezaste a ser conocida eras como un “freak”?

 

¿En qué sentido freak ?

 

Imagino que pudiste haber sido como una de esas criaturitas que lleva Susana a su living.

 

Claro, sí. Obviamente que sí. A principios de los ‘90 directamente me preguntaban qué era un travesti, jajaja. El tema entró en los hogares con mi historia. Pero no aparecí como un especimen raro, sino como una vedette.

 

Antes el teatro de revistas ratoneaba a los tipos. ¿Eso no ocurre más por culpa de Carmen y Moria?

 

El teatro de revistas tiene nuestra idiosincrasia. Había mujeres monumentales, había humoristas que contaban chistes subidos de tono y había monologuistas.

 

¿Tanto cambiaron los gustos?

 

¿Lo decís por mí? Antes existían las travestis en la revistas, ojo. Estaban camufladas. Y otra cosa: Moria y Carmen no están para calentarte. Cambió la revista. Antes los protagonistas eran los hombres y ahora las capocómicas son Carmen, Moria, yo. El cuerpo de baile está para ratonearte.

 

¿Por qué no salís con conchero?

 

No se dio.

 

¿Le tenés miedo?

 

En el verano salgo con conchero y todo. Ya lo decidí.

 

¿Te considerás una mujer fálica?

 

Sí. He aprendido a convivir con eso. Tengo muchísimas cosas femeninas que combinan con las masculinas. El hombre es mucho más sensible y boludón. La mujer es más fría, tiene más poder de decisión. No me gusta el costado blando del hombre… Y yo soy todo eso, esa ambigüedad es una parte de mi atractivo.

 

 

Fuente: Clarín

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